October 6, 2000


Con Educación, Diabéticos Llevan Vidas Más Sanas

Por José A. Alvarez

En junio de 1998, seis clínicas en el norte del condado de San Diego lanzaron un programa piloto de dos años dirigido a mejorar el acceso a una atención de calidad para pacientes de diabetes con escasos recursos. La efectividad de este programa, que recientemente terminó, está siendo evaluada, pero su demanda ha sido tan grande que se ha replicado en diversas clínicas del condado de San Diego.

"Hay una gran necesidad de este programa", dijo Cheryl Lilley, encargada del Proyecto Dulce con la Clínica de la Comunidad de Vista. "Está manteniendo a los pacientes fuera de la sala de emergencias y los hospitales", agregó, indicando que el programa enseña a los pacientes cómo monitorear su enfermedad.

El Proyecto Dulce provee educación, análisis, diagnóstico y cuidado clínico a diabéticos con alta presión que son parte del programa del County medical Services (CMS). El CMS atiende desempleados o residentes de bajos recursos en el condado de San Diego.

A través del programa los pacientes reciben cuidado clínico de parte de enfermeras certificadas, con extenso entrenamiento en educación sobre diabetes, quienes conducen a un equipo de nutriólogos certificados y otros especialistas de la salud. Los pacientes también participan en clases para controlar su enfermedad ellos mismos, y tienen asegurada la obtención de medicamentos, medios para monitorear los niveles de azúcar en la sangre, y servicios de oftalmología y podiatría.

El curriculum de 12 semanas cubre los conceptos básicos y las complicaciones de la diabetes, así como los aspectos de nutrición, ejercicio, administración de medicamentos y la importancia del automonitoreo para el control de la enfermedad. Los graduados del programa tendrán contacto mensual con grupos de apoyo.

"El proyecto enseña a los pacientes cómo manejar su enfermedad", agrega Lilley. "Los convierte en sus propios promotores de salud".

El proyecto es gratuito para todos los pacientes del CMS, pero estará disponible a un precio accesible para quienes no son pacientes del CMS:

"Nosotros queremos que la gente mejore su salud", dice Karla Torres, educadora de salud en el Centro de Salud de San Ysidro, indicando que su clínica atiende actualmente a cerca de trescientos pacientes que califican para el programa.

El Proyecto Dulce también espera demostrar que los cuidados estándares para manejar la diabetes pueden reducir significativamente las complicaciones y gastos en salud.

"Nosotros queremos que las personas controlen sus niveles de azúcar ahora para que puedan prevenir complicaciones, por eso es que es tan importante", agregó Torres, quien empezará a contratar pacientes individualmente y espera que el proyecto esté funcionando para agosto.

La educación y el automonitoreo tanto como la nutrición apropiada, con ejercicio, expresaron Torres y Lilley, son esenciales para controlar la enfermedad y vivir vidas sanas.

Pero hacer que la gente cambie sus hábitos de comida y estilo de vida es todo un reto.

"Necesita haber mucha educación. No es fácil convencer a alguien que está acostumbrado a comer tortillas en la mañana que sólo debe comer una", indicó Lilley. "Es todo un cambio de estilo de vida y es realmente difícil hacer que la gente entienda eso", agregó, indicando que para controlar apropiadamente la enfermedad, los diabéticos deben hacer ejercicio y mantener los buenos hábitos de nutrición.

La diabetes es un mal que impide al organismo producir o utilizar adecuadamente la insulina, una hormona necesaria para convertir el azúcar, almidones y otros carbohidratos en la energía que necesita el cuerpo para funcionar.

Se calcula que más de 15 millones de personas sufren de diabetes en los Estados Unidos; cinco millones y medio de los cuales no lo saben.

Muchas personas descubren que sufren de esta enfermedad después que desarrollan alguna de las complicaciones que ponen en peligro su vida, como problemas de la vista, los riñones, los nervios y el corazón; entre los más comunes.

(Reimpreso de Reflexiones de la Frontera, Julio/Agosto 2000, No. 26).

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