October 3, 2003

El Costal de los Pretextos

Fresco asalto a la demagogia

Por Claudia Hernández

Las lluvias nos mojan día y noche, el vapor nos gobierna el paso, listas de hospitales inmensas, la mayoría de los internos, problemas respiratorios. Sin lugar a dudas, la época de lluvia es todo un acontecimiento en este Tepic de Valles.

Verdes impresionantes, engalanan nuestras peri-ferias, el cerro de la Cruz y el valle de Matatipac, imponen su gama inmensa de colores. Sin embargo, la magia inspiradora que su-gieren tales paisajes, se agota rápidamente, puesto que a tan sólo cinco minutos de tan hermosas vistas, la ciudad y sus calles, nos cuentan una historia nada parecida a tal ensueño periférico.

Debido a la constante deficiencia en el sistema pluvial, año con año las historias son las mismas o por lo menos, semejantes, ya que los cuentos de personas con los pantalones empapados y que decir de los zapatos, son los mismos de siempre. Calles inundadas y ríos por doquier son el pan que hay que comer en época de lluvias.

De tal forma, las lluvias vienen a ser el canto delator, que saca a la luz no sólo arcoiris y verdes deliciosos, sino una burguesía y un ejercicio de la demagogia corruptos, ya que si se llevaran a cabo todos los proyectos con los que adornan sus discursos, otro río nos bañaría, o mejor dicho, los ríos correrían sobre sus causes y no en las calles.

La zona de la Central Camionera, por ejemplo, es un río no solo de agua, sino de basura y de cuanto objeto se interponga a su paso: bolsas de basura, canastos, zapatos, cucarachas, en fin, una gama de objetos varios, corren junto con los causes de agua que sobrepasan, en algunos puntos, las banquetas.

Debido a tal muchedumbre, los hospitales, la radio y la televisión, anuncian que hay un gran número de personas que padecen problemas respiratorios, así como digestivos, ya que dichos causes formados por coladeras públicas tapadas y repletas de basura, proveen de enfermedades cada segundo, el agua está negra y resulta sin duda alguna un foco determinante de infecciones, sobre todo para los niños y ancianos.

No obstante, pareciera que esto no nos molesta a muchos, ya que las plegarias por un buen sistema pluvial parecen provenir solamente de las colonias de la periferia y las decenas de padres de familia que por esta razón, ya tienen internados a sus hijos.

Pero este es el punto, solo hasta que nos toca, hablamos. Otra vez, la paciencia mexicana, o ya no se ni como nombrarle a esta pasgüatés que nos aqueja culturalmente a todos, de solo reaccionar en lugar de actuar, a fin de aminorar los problemas y conflictos que invisiblemente acarrea también, los ríos urbanos que padecemos todos y toda la época de lluvias.

Carlos tiene dos años, estuvo internado hasta hace un par de días en un Sanatorio de esta capital. La razón fueron los continuos ataques de asma que a últimas fechas Carlos padecía; la causa: la época de lluvias y la humedad, que en su caso, pueden ser hasta mortales.

Los charcos duran por lo menos mediodía o si el bache es demasiado profundo, el charco formado dura días, lo cual provoca vapor y humedad constantes, los cuales son factores de riesgo para los que padecen de asma y para los que no, también, ya que a todos nos afecta estar respirando el cocktail urbano compuesto de: vapor de aguas sucias, smog y animales muertos.

Esto es realmente un problema serio, pero parece que ya nos hemos acostumbrado y que hasta nos conformamos a la hora de pagar, como es costumbre, por un hospital en estas fechas.

Es todo tan normal, que ni atención provoca el hecho de que nuestras calles sean la exposición más variada en cuanto a desechos se refiere, es todo tan normal, que quienes nos gobiernan ya no lo hacen a través de una serie de derechos y obligaciones, sino a través de vicios y costumbres.

Y los ríos urbanos, siguen fluyendo, y los pies mojados y los zapatos echados a perder, siguen aumentando y las gripes y los niños internados y el dinero y las farmacias, parece que todo es parte de una historia bastante bien aceptada por todos, aún cuando no hagamos más que quejarnos al respecto.

Pero ¿qué se puede hacer?. Yo creo que mucho; para empezar dejar esa costumbre de tirarlo todo, sin empacho alguno, a las calles, ésto somos y ésto les enseñamos a nuestros niños, mismos que sufren nuestros vicios y malos hábitos.

Nuestras calles están más que sucias, las cucarachas y las ratas están a la orden del día, los mercados son el monumento a la basura y los malos olores. Parece que la categoría de urbe, cuna de la civilización, es una burla y absurda forma de disfrazarlo todo.

Sin embargo, la verdad está corriendo y nos moja los pies en las calles de esta ciudad. Las lluvias nos delatan y desenfadados, sólo brincamos los charcos al caminar. Las calles del centro, son un desastre, baches en los baches, hoyos profundos y hasta el tope de agua, peligro y foco de infección a cada paso.

En otros estados, Nayarit es un estado que goza de fama, debido a su clima tanto el de costa, como el de la capital. Sin embargo, la fama es sólo eso, un suspiro y así se acaba, pues la verdad es que siendo un estado meramente turístico, se está descuidando gravemente la infraestructura de sus manchas urbanas importantes, creando así, sólo eso, manchas y no ciudades debidamente trazadas. Pero hasta en esto, sale a colación esta cultura que todos traemos en las venas del “ahí se va”.

Por lo que todas las vicisitudes que provocan las lluvias, no es problema que le atañe únicamente al gobierno, es un problema de todos y que todos hemos decidido no resolver o mejorar.

Comencemos a trabajar en esto a medida de nuestras posibilidades; comencemos por evitar tirar basura en las calles, puesto que esto es el primer obstáculo para que las aguas corran y es esta basura la que crea graves focos de infección expuestos al aire libre, los cuales provocan graves enfermedades y un desequilibrio económico en la administración doméstica.

Como ven, los charcos y los ríos de agua estancada, no son solo eso, pues representan perdidas millonarias de dinero, destinado a cuestiones específicas, causa estrés en los padres de familia, ya que tuvieron que estirar su presupuesto debido a que hay prioridades y una de ellas es la salud de sus seres queridos; otra consecuencia es el número de accidentes que aumenta a causa de baches tapados por un nivel de agua exagerado en las calles y así un sinnúmero de inconvenientes que vivimos todos y así siguen, solo en constante aumento.

A trabajar y aunque muchos de nosotros secundemos la cultura, en ella reside el que apreciemos evitar tirar basura y enseñarles a nuestro hijos que la tierra que pisamos es la única que tenemos y que será gracias a nosotros y solo a través de nuestro cuidado, que dependerá nuestra y su calidad de vida.

Porque el devenir no se forma solo a través de banda y cerveza, necesita de hombres y mujeres sanos, que muestren respeto por si mismos y por su medio ambiente, solo así podremos seguir, ya que en la cuenta de saber que no somos super héroes, todos nuestros vicios flojerosos seguirán repercutiendo, silenciosamente, en nosotros mismos y en nuestros hijos.

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