October 1, 2004

PREGUNTE A LA DOCTORA ALICE - ¿Está el Doctor? Si no hablas inglés, no está

Gricelda Zamora, de 13 años de edad, era como muchos niños cuyos padres no hablan bien el inglés: sirvió como la intérprete para su familia. Cuando desarrolló un gran dolor en el abdomen, sus padres la llevaron al hospital. Desafortunadamente, Gricelda estuvo demasiado enferma para interpretar por si misma, y el hospital no le brindó ningún intérprete. Después de una noche de observación, los doctores hablaron a sus padres que hablan español. Les dijeron —sin la ayuda de un intér-prete— que trajeran a su hija de vuelta al hospital si sus síntomas empeoran, y si no, que fueran al médico después de tres días. Sin embargo, lo que sus padres entendieron de la conversación era que debían esperar por tres días para ver al doctor. Después de dos días, mientras la condición de Gricelda estaba empeorando, sentían que no podían esperar más, y la llevaron de prisa al departamento de emergencia. Los doctores descubrieron que tenía un apéndice reventado. La transportaron vía aérea a un centro médico cercano en Phoenix, donde se murió después de unas horas.

La historia de Gricelda Zamora no es la única. Moon Chul Sen, un inmigrante coreano, se murió recientemente después de un mes de intentos inútiles para buscar tratamiento en tres diferentes hospitales de Nueva York.

Afortunadamente, historias como las suyas no son muy comúnes. Pero son la manifestación más visible de una epidemia silenciosa que afecta a millones de inmigrantes que no tienen acceso al aspeto más fundamental del buen cuidado médico: la comunicación clara.

Unos negocios como Lowe’s Home Improvement anuncian la disponibilidad de intérpretes profesionales por teléfono para facilitar el hacer compras de sus clientes que no hablan inglés. Al mismo tiempo, muchos hospitales en toda parte de los Estados Unidos todavía cuentan con intér-pretes inexpertos como conserjes y los amigos y familiares del paciente, quienes, se ha demostrado en estudio tras estudio, proveen interpretaciones erróneas – a veces hasta peligrosas.

Se da poca atención a las barreras del idioma en el cuidado médico, porque afectan el grupo más marginado de nuestras comu-nidades: los inmigrantes recientes, muchos de quienes son pobres. Con obstáculos enormes al acceso a los servicios de la salud, estas familias literalmente no tienen voz en su propio cuidado de salud. En un estudio realizado por el Instituto de Medicina sobre el mejoramiento de la seguridad de nuestro sistema del cuidado de salud, las barreras del idioma sólo reciben una mención, de una frase, como una causa posible de errores médicos.

Pero la población cambiante sugiere que ésta epidemia silenciosa demanda nuestra atención, mientras afecta más y más familias. Según el Censo, entre los años 1990 y 2000, el número de personas que habla inglés menos que “muy bien” au-mentó por el 50%, a 21 millón personas. Aunque 60% de estas hablan español, hay más de 300 otros idiomas y dialectos que se hablan en el país. Y mientras que ciertos estados (como California, Texas, Nueva York y Florida) tienen poblaciones bien estabecidas de inmigrantes, hay personas que no hablan inglés en cada estado, y en áreas urbanas, suburbanas y rurales.

Los candidatos presidenciales han reconocido la importancia de estos cambios profundos en la población. El presidente Bush ha intentado aumentar su popularidad entre latinos por hacer parte de su campaña en español – pero durante los últimos cuatro años, su administración ha reducido los requisitos federales para proveer servicios de interpretación en situaciones médicas. En cambio, la pla-taforma política de John Kerry habla específicamente sobre la necesidad de romper las barreras del idioma en el cuidado de salud como una prioridad. De hecho, durante la primaria presidencial, John Edwards propuso crear una línea telefónica nacional, abierto 24 horas, de interpretación médica para hospitales más pequeños y comunidades rurales, y proveer más fuentes para grandes hospitales urbanos.

En los meses siguientes, cada discusión sobre inmigrantes enfocarán en las preocupaciones de la inmigración ilegal y el terrorismo. Pero aún si el tema de las barreras del idioma no gane mucha atención en las campañas políticas, hará una gran diferencia de quién ocupará la Casa Blanca en enero. Para personas como Gricelda Zamora y Moon Chul Sun, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

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