November 26, 2003

Patrona de México y Emperatriz de las Américas: Guadalupe

“Confiamos a Santa María de Guadalupe Patrona de México y de todo el continente, el destino de los pueblos americanos y de su nueva evangelización”

Juan Pablo II, enero 1999

Hablar sobre la Virgen de Guadalupe es hablar de un hecho sobrenatural. Ya que está en un ayate que no se corrompe, unos colores que no fueron pintados, unas pupilas que contienen toda la escena y a las personas del momento del milagro, entre muchas otras cosas más. Es una imagen que ni el tiempo ni los atentados han podido vencer.

Las Apariciones

Tomada del escrito Nican Mophua, narración que contienen, la información de las apariciones sin entrar en detalles, es más o menos equiparable a unas notas de apuntes, realizados con el fin de recordar posteriormente el hecho.

Primer Aparición

A principios de diciembre de 1531, el indígena de nombre Juan Diego, iba de madrugada del pueblo de Cuautitlán a la ciudad de México a clases de catecismo y a la santa misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyácac oyó que le llamaban del cerro diciéndole: “Juanito, Juan Dieguito”. El subió a la cumbre y vio a una Señora de belleza incomparable, cuyo vestido era brillante como el sol, quien con palabras amables y atentas le dió un mensaje ya conocido.

El se arrodilló y le dijo: “Señora mía, voy corriendo a cumplir lo que me has mandado. Yo soy tu humilde siervo”. Y se fue con dirección al palacio del obispo, que era Fray Juan de Zumárraga, religioso franciscano. Cuando el obispo escuchó lo que le decía el indígena, no le creyó; Juan Diego salió muy triste porque no había logrado que se realizara el mensaje.

Segunda Aparición

Se fue derecho a la cumbre del cerro y encontró allí a la Señora del cielo que le estaba aguardando. Al verla se arrodilló delante de ella y le dijo: “Señora, la más pequeña de mis hijas, niña mía, expuse tu mensaje al obispom, pero no me creyó. Comprendí, por la respuesta que me dio, que quizás piense que ser una invención mía, que Tú quieres que te hagan aquí un templo. Por lo cual te ruego que le encargues a alguno de los principales que lleve tu mensaje para que le crean, porque hombre, el último de todos. Perdóname que te cause esta gran pesadumbre, Señora y Dueña mía”.

La Virgen le respondió y le dió un segundo mensaje.

Al día siguiente (que era domingo) el obispo, para cerciorarse, le preguntó dónde la vio y cómo era, entre otras cosas; sin embargo no le dio crédito y le dijo que era necesaria alguna señal para creer que era cierto el mensaje que enviaba la Señora del cielo.

Tercera Aparición

Juan Diego estando con la Virgen, le decía la respuesta que traía del señor Obispo.

Y la Señora le da un nuevo mensaje.

Al día siguiente (que era lunes) Juan Diego no regresó al sitio donde se le aparecía la Señora, porque su tío Bernardino se puso muy grave y aunque ya había llevado a un médico ya no era tiempo para salvarlo, por lo cual su tío le rogó que fuera a la capital por un sacerdote para confesarse.

Cuarta Aparición

El martes, muy de madrugada, salió Juan Diego de su casa con rumbo a Tlatilolco a llamar al sacerdote; pero él se había ido por otro lado del Tepeyac para que la Señora no lo fuera a detener, y así llegar pronto a la capital. Pero la Virgen le salió al encuentro en el camino por donde iba y le dijo:

“¿Qué hay, hijo mío el más pequeño? ¿a dónde vas?”

“NO ESTOY YO AQUÍ, QUE SOY TU MADRE?”

Juan Diego le explicó su preocupación y la Virgen le dá otro mensaje.

Cuando escuchó lo anterior Juan Diego se consoló. La Virgen le ordenó que subiera a la cumbre del cerro y él se asombró al ver tantas y exquisitas rosas de Castilla, siendo aquel un tiempo de mucho hielo en el que no aparece rosa alguna por allí, y menos en esos pedregales. Llenó su larga ruana blanca con todas aquellas rosas y se presentó ante la Señora del cielo.

Ella le dijo:

“Hijo mío, ésta es la prueba que llevarás de parte mía al obispo. Te considero mi embajador, muy digno de confianza. Ahora te ordeno que sólo delante del obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste para que logres que el prelado construya el templo que he pedido”.

Juan Diego Ante El Obispo

Juan Diego se puso en camino, y ya contento y seguro de salir bien. Al llegar a la presencia del obispo le dijo: “Señor, hice lo que me mandaste hacer; pedí a la Señora del cielo una señal. Ella aceptó. Me despachó a la cumbre del cerro y me mandó cortar allá unas rosas y me dijo que te las trajera. Así lo hago, para que en ellas veas la señal que pides, y cumplas su voluntad. Helas aquí”. Desenvolvió luego su blanca manta, y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la imagen de la Virgen, tal cual se venera hoy en la Basílica de Guadalupe en el cerro del Tepeyac. Luego que la vieron, el obispo y todos los que allí se encontraban, se arrodillaron llenos de admiración. El prelado desató del cuello de Juan Diego la manta en que se dibujó la Señora del Cielo y la llevó con gran devoción al altar de su capilla. Con lágrimas de tristeza oró y pidió perdón por no haber aceptado antes el mandato de la Virgen.

Juan Diego señaló donde había mandado la Señora del cielo que se levantara su templo, y pidió permiso para ir a ver a su tío Bernardino, que estaba muy grave. Un grupo de personas lo acompañaron. Al llegar vieron a su tío que estaba muy contento y que nada le dolía. Y se enteraron que había quedado curado en el momento en que la santísima Virgen dijo a Juan Diego: “No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que en este momento ha quedado sano”.

Quinta Aparición: La Aparición a Bernardino

Su tío Bernardino manifestó que le sanó y que la vio del mismo modo en que aparecía a su sobrino; sabiendo por Ella que le había enviado a México a ver al obispo.

La Visita de la Virgen

Ocurrió el martes 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista de México.

Juan Diego Cuidó a la Virgen Durante 17 Años

La imagen de la Virgen impresa en el ayate de Juan Diego se expuso a la veneración pública en la catedral el 26 de diciembre de 1531; fue llevada a una ermita de adobe construída por los indígenas en una solemne procesión donde iba el obispo Zumárraga, en compañía del obispo de Santo Domingo Sebastián Ramírez y los personajes de la audiencia, entre ellos Don Vasco de Quiroga.

Juan Diego fue el encargado de cuidar la imagen de la Virgen durante diecisiete años.

Santuario del Tepeyac

En 1533, se construyó una segunda capilla, y posteriormente se le construyeron otras, hasta que el 12 de octubre de 1976 abrió la nueva, funcional y espléndida Basílica de Guadalupe.

La Confederación Guadalupana

Invita cordialmente a todos a unirse al pueblo de Dios de la Diócesis de San Diego para rendir homenaje a Nuestra Señora de Guadalupe el

DOMINGO 7 de Diciembre

12:00 medio día. Gran procesión de todos los grupos diocesanos y parroquianos en trajes típicos, carros alegóricos, bandas de escuela y mariachis, encabezados por los dignatarios visitantes en carros abiertos. Saliendo de San Diego City College, Calle B y 16 de San Diego, y terminando en el Community Concourse, Calle 3ra y B.

Danza de ofertorio a la Virgen por los Indios Aztecas.

2:00 pm. Misa concelebrada en el Golden Hall del Community Concourse. El Excmo. Sr. Obispo de San Diego, Robert H. Brom acompañado de sacerdotes de las Diócesis de San Diego, Tijuana y Mexicali.

Información en el 233-3838 Fr. Brown.

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