November 26, 2003

Comentario:

Extendiendo los beneficios de inmigración para los soldados americanos sin ciudadanía

Por Hon. Robert Menendez
y Hon. James E. Clyburn

  Hay una larga tradición de soldados inmigrantes quienes han defendido y muerto por los Estados Unidos.  Según el Departamento de Defensa, actualmente hay 37.000 residentes permanentes legales en el servicio militar. También hay 13.000 residentes permanentes en las reservas. 3.000 residentes permanentes han luchado en Irak, con por lo menos 14 haciendo el último sacrificio. Las enmiendas de la ley les indican a estos valientes hombres y mujeres que los Estados Unidos agradecen su servicio por medio de presentar una trayectoria clara a la ciudadanía.

Analuara Espinoza era justo un soldado americano sin ciudadanía. Hace tres semanas, él murió mientras servía, a un país que no podía llamarlo un ciudadano. Esta ley asegurará que Analuara y sus camaradas no-ciudadanos podrán llamar esta nación suya.

Específicamente, esta legislación:

 Permitirá que los residentes permanentes se naturalicen después de servir en las fuerzas armadas por  un año durante tiempo de paz;

 Permitirá que las entrevistas y ceremonias de naturalización se realicen en el exterior en las embajadas estadounidenses, los consulados, y las instalaciones militares;

 Anulan todas los honorarios del proceso de naturalización

 Le concede a los residentes permanentes, quienes son miembros de las reservas selectas, que apresuren  a su naturalización en épocas de guerra o de operaciones militares hostiles;

 Permitirá que las solicitudes para residencia de los esposos, niños solteros, y padres, de los soldados quienes no son ciudadanos, se preserven en caso que el soldado muera durante su servicio militar.

 Permitirá la discreción de revocar la ciudadanía del soldado por separación de las fuerzas armadas bajo condiciones sino honorables durante los primeros cinco años del servicio militar en tiempo de paz o tiempo de guerra;

 Le da el poder a la Secretaria de Defensa para que prescriba una política que facilite la oportunidad de un miembro de las fuerzas armadas para finalizar su proceso de naturalización, incluyendo consideración de alta prioridad para la concesión de permiso de emergencia y alta prioridad para el transporte en el avión, o en transporte de las fuerzas armadas;

 Apresura el proceso para conceder ciudadanía póstumo

La mayoría de estas provisiones se postularon en el Acta de Naturalización y Protección de Familia para los Militares (HR 1814), una ley patrocinada por la Congresista Hilda Solis.

Esta ley es un método de demostrar nuestra gratitud a esos soldados americanos sin ciudadanía. Los que verdaderamente defienden a nuestro país y que representan lo que es ser americanos, ellos  son tan americanos como las empanadas de manzana. Esta ley simplemente corrige la interferencia en nuestras leyes actuales  que indican que no son  americanos.

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