November 21, 2003

Política a la Mexicana

Revuelo en el Congreso

Por Luz Aída Salomón

En el análisis de la política en México uno pasa del asombro a la indignación que desemboca en incertidumbre, sin encontrar resquicio al optimismo por un auténtico cambio democrático. Estas dos últimas semanas, los políticos mexicanos de todos los partidos han exhibido elitismo; partidismo excluyente, divisionista y desordenado; populismo irresponsable; reclamo de privilegios; y, lo más grave, visos de autoritarismo. Nada más basta repasar brevemente las discusiones fuera y dentro del Congreso sobre la reforma hacendaria y la Ley de Presupuesto de Ingresos y Presupuesto de Egresos para 2004, presentada por Vicente Fox, quien llegó a la Presidencia por el Partido Acción Nacional (PAN).

El elitismo es evidente en la conclusión de la reforma hacendaria tan decisiva para el país. Los mexicanos permanecen al margen de la participación política —salvo votar— que debiera darse a través de sus representantes en el Congreso ya que éstos están actuando en función de las disputas electorales del 2004 por las gubernaturas en diez estados: Chihuahua, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Tamaulipas, Veracruz, Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y Aguascalientes. Además, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene la mira puesta en recuperar la Presidencia en el 2006 y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) está ilusionado en que Andrés Manuel López Obrador sea el próximo Presidente de México.

En el Congreso, en particular en la Cámara de Diputados como primera instancia de discusion, análisis y aprobación de las iniciativas legislativas, el PRI tiene mayoría relativa con 222 diputados de un total de 500, le sigue el PAN con 152, el PRD con 95 y los restantes 31 corresponden a partidos minoritarios. En este escenario, se observa un divisionismo excluyente y desordenado, al interior de estas tres fuerzas políticas, en el regateo del voto para la reforma hacendaria que daría impulso a la maltrecha economía, volviendo a México competitivo, y otorgaría ingresos al gobierno de Fox para inversión en infraestructura, educación y salud, principalmente. Amparados en la defensa de los pobres, con un populismo irresponsable han centrado las discusiones en torno al Impuesto al Valor Agregado (IVA) en alimentos y medicinas, actualmente exentos. La propuesta foxista es disminuir el IVA del 15% que grava a ciertos productos y servicios para establecer un 10% generalizado, incluyendo alimentos y medicinas.

Además, PRI, PRD y aun el PAN, olvidan que los pobres en México viven en una economía de autoconsumo en la que no se pagan impuestos e ignoran los beneficios racaudatorios del IVA en países donde ha tenido éxito la aplicación de este impuesto. En el PRI, Elba Esther Gordillo, coordinadora de la bancada tricolor en la Cámara de Diputados, trata de convencer a más de un centenar de legisladores priistas para que voten a favor de un IVA del 10% generalizado; sin embargo, éstos amenazan con una concentración multitudinaria en el Zócalo capitalino para el 27 de este mes, apoyada por algunos senadores y gobernados del PRI en rechazo también a la reforma eléctrica del Presidente Fox. En el PAN, frente al coordinador blanquiazul, está la ofensiva contra el IVA generalizado en la voz del diputado Juan Bárcenas, quien argumenta que no irán como “borregos” a votar por un impuesto que desequilibre las finanzas de las familias mexicanas. Por su parte, el PRD no acepta gravar alimentos y medicinas, en cambio proponen un 15 y 20% a productos de lujo y superlujo.

Con respecto al Impuesto Sobre la Renta (ISR), más importante que el IVA porque grava los ingresos de las personas físicas y de las empresas y es promotor de la competitividad de México a nivel internacional, las propuestas del PRI son el único punto cercano a las iniciativas de Fox ya que estarían exentos del pago el 70% de los trabajadores mexicanos que ganan poco más de 7 mil dólares al año, arriba de esta cantidad y hasta 500 mil dólares anuales se pagaría una tasa de 25% y 30% a quienes rebasen esta última cifra. Las empresas pagarían la misma tasa del 30% que las personas físicas de mayores ingresos lo cual significaría una disminución sobre el 34% que pagan actualmente. Aún así, el ISR es alto comparado con las tasas de 15 y 24% que se cobra en China a las empresas exportadoras.

El asombro y la indignación llegan al ver en la Cámara de Diputados a los intelectuales reclamando añejos privilegios otorgados durante setenta años de gobiernos priístas. Es una verdad que, salvo muy raras excepciones, los intelectuales mexicanos han tenido una relación perversa con el gobierno pues por un lado se declaran independientes pero por otro estiran la mano pidiendo subsidios, exenciones y cargos gubernamentales. No hay explicación razonable para que libros, revistas y colegiaturas de escuelas privadas, no paguen el IVA. Menos se entiende la oposición a la pro-puesta foxista de desaparecer la agencia gubernamental de noticias Notimex y deshacerse del Instituto Mexicano de Cinematografía, el Centro de Capacitación Cinematográfica y los Estudios Churubusco. Todo con el propósito de contar con recursos financieros para obra social.

Y el autoritarismo priísta queda plasmado en la alianza del Senador Manuel Bartlett con -el “líder moral” del PRD- Cuauhtémoc Cárdenas, quienes de ser antiguos com-pañeros en el PRI pasaron a la enemistad política surgida de las elecciones presidenciales de 1988, cuando Bartlett era Secretario de Gobernación y responsable de ese proceso electoral, mientras el hijo del expresidente Lázaro Cárdenas –expropiador de la industria petrolera en 1938- se proclamaba triunfador desde la izquierda mexicana. Al final, ese 1988 la “caída” del sistema anunciada por Bartlett hizo presidente por el PRI a Carlos Salinas de Gortari. Hoy, amenazan con llamar a los sectores priístas y al perredísmo para la protesta del 27 de noviembre y, según han dicho, podrían llegar a una huelga nacional apoyada también por los sindicatos coorporativos allegados al PRI. Todo en contra de las reformas del Presidente Fox.

Ante este panorama, Vicente Fox empieza a doblar las manos, diciendo que aun sin reformas el país seguirá caminando. Tal parece que el escritor peruano, Mario Vargas Llosa tiene razón al decir en entrevista a Andrés Oppenheimer que a Fox le ha faltado energía, imaginación y liderazgo para hacer las reformas que saquen a México del estancamiento. (Reforma, 11/14/03).

Correo electrónico: luzaidasalomon@hotmail.com

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