November 21, 2003

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para
Millones de Hispanos
Por Jale Rollow - (Especial)

Caravana de la Libertad de los Trabajadores Inmigrantes

Somos los peregrinos de la Caravana de la Libertad de los Trabajadores Inmigrantes. El pasado 26 de septiembre, 80 personas tomamos dos autobuses en Houston, Texas para seguir la ruta que, en 1961, tomó la Caravana de la Libertad hacia el Sur. 900 personas viajamos por 9 rutas a través de 103 ciudades en 42 estados de la nación. Nos reunimos todos en Washington DC el 1 de octubre y de ahí nos encaminamos a Nueva York para una reunión masiva el 4 de octubre.

Viajamos porque creemos que los trabajadores merecen igualdad de protección bajo las leyes del gobierno al cual pagan los impuestos. Creemos que la mejor intención de la nación es proteger a toda su fuerza trabajadora. Si por miedo al despido un empleado no puede buscar un salario justo y condiciones de trabajo sostenibles, ese empleado viene a ser un diente barato en la maquinaria, un trabajador valioso, pero una amenaza para sus compañeros de trabajo.

La explotación de un trabajador hace más  vulnerable a toda la fuerza trabajadora. Por lo tanto, al proteger al trabajador inmigrante, el gobierno también protege a su fuerza trabajadora nativa.

Viajamos para ganar respaldo a escala nacional. Nuestros autobuses pararon en los centros de derechos civiles en Mississippi, Alabama y Georgia. Fuimos bienvenidos por trabajadores del sindicato, funcionarios electos y líderes religiosos de todas las iglesias, así como activistas de todos los tonos de piel y procedencia étnica. Visitamos la iglesia Bautista Dexter Avenue King

Memorial en Montgomery, Alabama; nos dijeron que Martin Luther King hijo, había creado en ese lugar “un foro para hablar el poder de la verdad” en sus sermones y discursos. Allí, al igual que en todo nuestro viaje, partidarios comprometidos en compartir nuestra lucha citaban las palabras de King: “La injusticia en todas partes es una amenaza a la justicia en todas partes”.

Viajamos porque merecemos licencias que nos permitan conducir por las calles y autopistas que construimos para este país. Tenemos derecho a una educación accesible en las instituciones del estado que construimos tanto con nuestros impuestos como con nuestro trabajo.

Viajamos por nuestras familias. Estamos separados por fronteras, por interminables procesos de documentación, por mortales desiertos calientes. Nos hemos ausentado en sus cumpleaños, sus bodas, incluso sus entierros.

Viajamos para aprender de la historia de este país. Hablamos con los peregrinos de la Caravana de la Libertad de 1961. Juntos, negros y blancos: fueron golpeados y quemaron sus autobuses. No obstante, continuaron. Gracias a su lucha la nación obtuvo mejoras en los derechos civiles, un alto sentido de la dignidad y una comprensión más profunda de la hermandad y fraternidad.

Viajamos porque cada uno, extranjero o nacido en los Estados Unidos, ciudadano o residente, merece asistencia médica. Sin embargo, algunos estados incluyendo Colorado, Arizona y Nevada hacen frente a la dificultad financiera y discuten quitarles beneficios médicos a todos los inmigrantes. Esto nos recuerda otros de los refranes de King: “La última medida de un hombre no es donde él está parado en momentos de comodidad y conveniencia, pero donde está parado en momentos de desafío y controversia”.

Viajamos porque cada persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. Creemos en el sueño americano. Un gobierno que protege estos derechos tanto para el más débil como para el más fuerte, haría patriota a cualquier persona. Creemos que estos derechos son de hecho, inalienables. Es en la búsqueda de estos derechos que nosotros, y cada uno de nuestros antepasados, inmigramos a los Estados Unidos de América.

Viajamos porque tenemos valor y esperanza. En Texas, la caravana fue detenida por la patrulla fronteriza y en Florida, enfrentamos protestas por miembros del Ku Klux Klan. No obstante, continuamos.

Viajamos porque a través del país decenas de millares de trabajadores inmigrantes salieron de las sombras para hablar el poder de la verdad. “Si, se puede,” —exclamamos. “Vamos a vencer” —cantamos. “Somos uno” —declaramos.

Para más información visite la página de Internet www.iwfr.org. Este sitio de Internet incluye contactos de uniones y organizaciones de derechos de trabajadores inmigrantes en ciudades de toda la nación. O llame a la Línea de Ayuda de La Red Hispana al 1-800-473-3003 para información y referido.

Jake Rollow es escritor para Hispanic Link News Service.

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