November 19, 2004

La Revolución Mexicana de 1910 - Su Envolvimiento y el Legado de Emiliano Zapata

Por: Paco Zavala

El presidente Porfirio Díaz, al cumplir los 70 años de edad comenzó a sufrir los achaques de la edad. Se le manifestó una reuma en el cuello, que le obligó a abandonar por algunas semanas el despacho presidencial. Se notaba que estaba muy afectado por la enfermedad, el rostro se le marchitó y aunque en público supo ocultar perfectamente sus dolencias, los líderes políticos que tenían acceso a la intimidad del presidente, no podían ocultar su pesimismo sobre el futuro del presidente, quien era un trabajador infatigable, cuidadoso de todos los rincones del país.

Ya no atendía los negocios que llegaban a su mesa de trabajo y todo parecía hacer creer a sus allegados, que las fuerzas del presidente lo abandonarían en aquel 1899.


A mural of Emiliano Zapata in Barrion Logan’s Chicano Park.

Con el advenimiento del nuevo siglo, los efectos psicológicos al acercarse este, afectaron a la población de singular manera, se percibía por aquellos tiempos el fin ya del cansado porfirismo. El trabajador citadino carecía de oportunidades como hoy en día y el trabajador rural no tenía alternativas, a los patrones en nada les importaban las con-diciones del mexicano trabajador de aquel tiempo y comenzó a darse la emigración hacia los EE.UU., país que ofrecía mejores alternativas de trabajo.

Retornando unos años atrás, el atentado perpetrado por Arnulfo Arroyo en contra de Porfirio Díaz, el 16 de septiembre de 1887, es una de las señales más significativas de partida para entender que la juventud de aquellos tiempos se empezaba a desesperar por la situación que prevalecía y que aunados al cansancio ya manifiesto de Porfirio Díaz y del gobierno, comenzaron a provocar reacciones notorias de descontento de la población.

Y si analizamos esta situación, no fue otra condición la que contribuyó a que el movimiento social que se avecinaba, preparara los arneses y estallara con una fuerza indómita e incontrolable.

La falta de oportunidades para tener condiciones de adquirir los medios de supervivencia para la familia, fueron las señales que encendieron los ánimos para que este movimiento se diera y bañara de sangre fraterna al país.

Se puede hoy en día saber y analizar que desde esos tiempos comenzaron a gestarse las acciones que dieron forma al torbellino que barrió y arrebató a México, durante las decadas de entre 1910 a 1930.

La prensa apoyó desde un principio al gobierno porfirista, y así muchos actos anómalos fueron cubiertos, ésta hizo creer al pueblo que las cosas marchaban excelentemente bien, sin serlo. Todos los errores de la administración no se sabían porque la prensa las solapaba gracias a las dádivas que recibía.

A todo esto se suman la permeabilidad de las ideas anarquistas de Ricardo Flores Magón, que desde 1892 se sabe de ellas por la participación de éste en unión de sus hermanos Jesús y Enrique en las manifestaciones estudiantiles. Aunque Ricardo se vió obligado a emigrar a los EE.UU. con motivo de las medidas represivas que adoptó el gobierno porfirísta, desde ésta trinchera siguió con su lucha, dándole un fuerte dolor de cabeza al gobierno hasta la muerte de Flores Magón.

Apoyado en este descontento, el morelense Emiliano Zapata, promovió el movimiento revolucionario en el sur del país. Basados en el despojo de sus tierras de unos campesinos por un hacendado y del cual se entablaron los trámites y alegatos correspondientes y sucedió lo que sucede hoy en día, estos no fueron escuchados por el gobierno de Porfirio Díaz. Al posesionarse de las tierras aludidas Emiliano Zapata y sus seguidores fueron atacados y obligados a refugiarse en las montañas. Y esto fue un pormenor de sus tácticas de ataque posteriores; cuando atacaban los objetivos y se dispersaban y cuando eran citados se reunían nuevamente, atacaban y se dispersaban. Según las crónicas de aquel tiempo así fue la guerrilla de Emiliano Zapata.

En 1908, Zapata fue castigado y llevado al ejército federal; en 1910 es encarcelado por sus ideales, el gobernador lo absuelve del servicio militar. Por estos tiempos se entera del Plan de San Luis, proclamado por Madero en el que se incluyen grandes cambios para beneficio de los campesinos. Después de enterarse de ésta situación en marzo de 1911, Zapata se levanta en armas en Villa de Ayala, seguido por un “piquete” de valerosos campesinos; después de atacar a la guarnición del pueblo, los exhorta a que lo sigan, logrando reunir un grupo de casi 800 hombres. El líder agrarista continúa en su lucha por el mejoramiento de los campesinos, pero después de darse cuenta que el mejoramiento para el campesino no existe, rechaza un arreglo con Madero.

Después de la Convención de Aguascalientes. Francisco Villa recibe la orden de atacar a Alvaro Obregón al cual en el enfrentamiento lo barre totalmente. El 6 de diciembre de 1914, Francisco Villa se encuentra con Zapata en la ciudad de México, en la Calzada de la Verónica, marchando los dos, cada quien con sus respectivos ejércitos por Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y Plateros (hoy día se llama Francisco I. Madero), hasta llegar al Palacio Nacional. En ésta marcha el general Felipe Angeles, marchó al frente de la artillería.

Ya en el Palacio Nacional, Villa se sentó en la silla presidencial, (no en la original porque ésta se la había llevado Venustiano Carranza a Veracrúz), aduciendo que se quería tomar una fotografía, apareciendo a la izquierda el general Emiliano Zapata y Otilio Montaño y a la dereha el general Tomás Urbina.

De la muerte de Emiliano Zapata, se responsabiliza a Venustiano Carranza, que fue el que ordenó su muerte; Pablo Angeles, que era Jefe de Operaciones Militares en Morelos y finalmente Jesús María Guajardo, quien fue el responsable de la ejecución del asesinato.

Zapata, fue engañado por Guajardo, quien lo engañó al hacerle creer que deseaba alinearse en su ejército, pero no fue así; éste cometió el cobarde asesinato.

Zapata muere asesinado el 10 de abril de 1919 en Chinameca. Su lema “Tierra y Libertad”, todavía se está esperando su completa aplicación, aún no ha llegado el día en que esto suceda, el campesino todavía sigue abandonado en gran parte del país, pese a los esfuerzos que se hacen por sacarlo de su retroceso.

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