November 19, 2004

Comentario

De Powell a Rice

Dr. Humberto Caspa

El psicólogo connotado, Irving L. Janis subrayó en su obra seminal Groupthink los peligros de un liderazgo de gobierno cohesivo, con la misma mentalidad, objetivos claros y sin una parte que se anteponga a las ideas dominantes del grupo. “El resultado, en materia de política de gobierno es el fracaso”, predijo Janis. La renuncia de Colin Powell a la Secretaría de Estado, y la inmediata mención de ese puesto a Condeleezza Rice hace suponer el endurecimiento de las tendencias neoconservadoras del nuevo equipo del Presidente Bush.

Desde que empezó a ocupar el puesto de canciller del país, Colin Powell trató, a su manera, de definir la política exterior del país. La coyuntura política de ese momento avizoraba a Powell un futuro prominente. La Unión Americana se había convertido en la única potencia mundial, una vez que la Unión Soviética se había hecho pedazos y Japón, la otra potencia económica, continuaba atravesando por un periodo de recesión y estancamiento.

Asimismo, la figura de Powell en el acerbo mundial producía respeto. Tuvo una participación sobresaliente en la dirigencia de la Guerra del Golfo Pérsico. Aparte de que sus rasgos étnicos Afro-americanos, en una sociedad dominada por los blancos, generaba respeto no sólo en el acerbo estadounidense sino también en otros países del continente y del mundo. Todo parecía indicar que Powell tendría una camino promisorio en el terreno de la diplomacia.

No fue así. Todo cambió con el ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York. Tal como se desmoronaron los edificios, los objetivos de Powell también tuvieron una caída inobjetable. Los “duros” del equipo de Bush, el Vicepresidente Dick Cheney y el secretario de Defensa Ron Rumsfeld, con el apoyo del Procurador John Ashcroft empezaron a tomar la batuta de las decisiones exteriores. El presidente Bush se movió como un títere en un espacio dominado por moderados y “duros” dentro de su equipo. Al final prefirió a los últimos que a los primeros.

En consecuencias, Powell fue uno de los secretarios de Relaciones Exteriores menos efectivos en la historia de los Estados Unidos. Por supuesto que no por voluntad propia, sino por el tesón arrollador de sus enemigos internos. Su gran desfalco fue, sin duda, no haber llevado al gobierno de Bush por el camino de la diplomacia en torno al conflicto de Irak. El momento más embarazoso de su carrera política se produjo, seguramente presionado por los “duros”, durante su presentación en las Naciones Unidas, cuando trató de convencer a la comunidad mundial con pruebas ficticias de que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva.

Sin embargo, a pesar de todo, su mediación en el conflicto atómico de la India y Pakistán fue importante. Así como también en el acercamiento del gobierno de Bush con China y Corea del Norte.

La salida de Powell de la cancillería de la república y la entrada de la Asesora Política, Condeleezza Rice, demuestran una clara configuración de componentes “duros” en el nuevo equipo de gobierno de Bush. El pensamiento realista de Rice casi siempre estuvo de la mano con los objetivos Cheney y Rumsfeld, aunque su condición secundaria dentro de la jerarquía interna del equipo de Bush pocas veces tuvo un efecto directo en las decisiones del Presidente.

La confirmación de Rice en el Senado está casi por contado. Salvo unos pequeños contratiempos, se convertirá en la nueva Secretaria de Estado. Nadie pone en tela de juicio su capacidad resolutiva, sus conocimientos y su inteligencia, pero muchos cuestionan su integridad política. En la primera gestión raras veces demostró tener autonomía, su intervención en la resolución de conflictos estuvo afectada por los duros de Cheney y Rumsfeld o por el moderado de Powell. La historia hace suponer que tomará, al igual que el resto del nuevo equipo del Presidente, una visión realista en materia de política internacional. Es decir, una inclinación al unilateralismo de los Estados Unidos que al consenso de las Naciones Unidas.

En consecuencia, el precepto del psicólogo Irving L. Janis en torno a los grupos pequeños y cohesivos continúa latente en el nuevo equipo de Bush. Tal vez con más intensidad ahora que antes. Esto da lugar a otro precepto académico, el cual indica que un líder que se equipa de asesores de su misma “calaña”, demuestra su debilidad, autoritarismo oculto, y una preferencia a la resolución de conflictos por el camino rápido. Desde que Bush entró en el gobierno, la comunidad mundial conoce a esta vía como “cowboy diplomacy”. Así de simple.

Dr. Humberto Caspa, especialista en temas políticos y económicos.

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