November 19, 2004

México del Norte
Jorge Mújica

Sin promesas excesivas

Será porque forma parte del gabinete que ya se va, de los renunciados porque la segunda administración de George W. Bush no lo quiere, pero el ex general y ya casi ex secretario de Estado gringo Colin Powell dijo que “trabajará por una reforma migratoria integral pero sin promesas excesivas”.

Interesante categoría la de Powell. El problema es que se quedó solamente en lo interesante, porque de tanto andarse cuidando de que las promesas no fueran a ser “excesivas”, se le olvidó hacer una sola promesa, aunque hubiera sido “moderada”.

Así terminó la reunión de la 21 Comisión Binacional México-Estados Unidos celebrada en México. Sin promesas ni  “excesivas” ni “moderadas” acerca del tema de la inmigración.

Eso sí, quedó claro que “tanto México como Estados Unidos deben hacer esfuerzos inno-vadores para vencer amenazas comunes en su frontera, como el terrorismo”. Añadió que “la cooperación bilateral en esa materia ha permitido mejorar la situación de ambos países para protegerse del terrorismo”, y terminó pidiéndole a México hacer lo mejor posible para “detener aquellos que pudieran abusar de la apertura de nuestras sociedades y de la gran dimensión de nuestra frontera para dañar a nuestros ciudadanos”.

Para los lectores que se brincaron el párrafo anterior, resumimos así: George W. no promete reforma migratoria, pero quiere que México pare a los terroristas que nunca han cruzado por la frontera.

Pese a la falta de promesa, quedó claro que Bush “otor-gará una alta prioridad a una reforma integral migratoria con México”, basada en “con-cretar un programa de trabajadores temporales”, y que “la regularización de los millones de mexicanos ilegales en la Unión Americana no está por el momento a la orden del día”.

¡Que nos pegue un huracán!

Lo ridículo de todo este caso, es que Vicente Fox “expresó su satisfacción por este anuncio” cuando se reunió en la sombrita con Colin Powell en Los Pinos.

No le queda otra. Ya hace unos días su Gerente de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez había dicho que había que apurarse, “porque ya solo le quedan dos años a este régimen”.

Pero a Powell y a George W., y a Tom Ridge que también estuvo en México, no les apura tanto. Prometen que “cuando entre el nuevo Congreso (de mayoría republicana), en enero próximo, realizaremos una evaluación para ver al ritmo que podemos avanzar con un programa de trabajadores temporales, cuál rápido y lejos podemos llegar y en qué periodos de tiempo”.

Ridge agrega que entonces todo dependerá “de que los congresistas estén dispuestos a comprometerse con el reconocimiento a los ciudadanos mexicanos”.

Nomás que para febrero podría ser tarde. Parte de la ola bushista logró la aprobación de la Proposición 200 en Arizona, que demanda prueba del estatus migratorio para obtener servicios públicos. El triunfo anti inmigrantista motivó que grupos en Georgia, Idaho. California y Colorado busquen algo similar en las elecciones del 2006.

Jimmy Herchek de los Georgianos por una Reducción

Inmigratoria, Rosemary Jenks, de Numbers USA Action, y hasta un latinobushista, Robert Vásquez, regidor municipal en Idaho, están armando propo-siciones criollas, mezclas entre la Proposición 200 y su mamá la proposición 187 de la California de Pete Wilson.

Prácticamente todas exigen prueba de ciudadanía o residencia legal para obtener asistencia médica, documentos de identificación, contratos de servicios, licencias de manejo, préstamos y becas, o colegiaturas como residentes.

Las que no vayan a las boletas del 2006, como en el caso del Defend Colorado Now, irán directamente a los legisladores, los mismos a los que Bush acudirá en febrero.

El último chance de Fox podría venir en Chile el 21 de noviembre, cuando se reúna con Bush, para convencerlo de actuar con más fuerza.

A final de cuentas Estados Unidos, por orden ejecutiva, le dio permisos temporales de trabajo a más de medio millón de centroamericanos que huyeron de sus países por conflictos armados y desastres naturales como el huracán Mitch. De hecho, una semana antes de las elecciones Bush le prorrogó por 18 meses ese permiso a nicaragüenses y hondureños, hasta abril del 2006.

Capaz es chicle y pega, y sería la única esperanza para los millones de indocumentados que el Plan bracero Bush-Fox no va a beneficiar.

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