November 19, 2004

Una ciudad paralizada por las lluvias

Por Luis Alonso Pérez

La lluvia ha caído de nuevo sobre Tijuana. Estos son solo los primeros aguaceros de la temporada, pero gracias a los daños que ha causado, es evidente que algunas partes de la ciudad se encuentran prácticamente indefensas ante condiciones climáticas hostiles.

Por lo regular, los más afectados son los habitantes de las colonias marginadas, ubicadas principalmente en la periferia de la ciudad. Las viviendas construídas en zonas de alto riesgo, como las faldas de un cerro, corren el riesgo de ser arrasadas por el agua o por deslaves de tierra y piedras; las casas asentadas a las orillas de los ríos pueden ser inundadas o destruidas por la corriente.

En colonias que no cuentan con pavimentación como La Esperanza, los deslaves cubren de lodo las calles. Las personas que salen de sus casas pueden resbalarse o caer charcos de agua profundos. Los carros no pueden subir en terrenos inclinados, o al bajar se resbalan y no pueden frenar bien.

El difícil acceso a las colonias también impide la recolección de basura, lo que provoca que se acumulen grandes cantidades de deshechos. Son muchas las colonias ubicadas al este de la ciudad que quedan prácticamente sin servicio de recolección.

Dos de los puntos que corren más peligro son las colonias Nueva Esperanza y Chilpancingo, ubicadas en los márgenes del río Alamar, por lo que el gobierno del Estado ha planeado reubicar a más de mil 200 familias asentadas en zonas de alto riesgo. Sin embargo este proyecto implica costos muy altos, por esto se solicita que las familias reubicadas contribuyan pagando los terrenos que habitarán, pero muchas de ellas no los pueden pagar.

El resto de la ciudad también es vulnerable a las lluvias. Debido al crecimiento acelerado de Tijuana, la administración municipal no cuenta con la infraestructura suficiente para de satisfacer las necesidades de la población.

Un estudio realizado por el Colegio de la Frontera Norte (COLEF) indica que el crecimiento de la población de Tijuana es dos veces más rápido que el de la ciudad de San Diego. Se calcula que durante los últimos quince años la ciudad ha duplicado el total de su población.

Los problemas que por lo regular causan las lluvias son deslaves e inundaciones en las vialidades, lo cual provoca congestionamientos, accidentes y el deterioro de las calles. Las principales causas de estos problemas son la falta de un sistema de drenaje pluvial, así como la basura acumulada en la calle, que es arrastrada por el agua y tapa las alcantarillas.

También existen problemas en el oeste de la ciudad, ya que el agua por gravedad fluye desde los cerros hacia el mar, llevándose consigo la contaminación acumulada en las calles. Cuando la lluvia es muy fuerte, grandes cantidades de basura terminan en las playas de Tijuana, desde objetos grandes, como llantas de carro, hasta suciedad, como aceite de carros y excremento de animales.

Otro problema es que en ocasiones la cantidad de agua que fluye por el drenaje, excede la capacidad de los sistemas de bombeo de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) y se ven obligados a descargar drenaje que ha sido tratado parcialmente, o sin tratamiento alguno, directamente al mar.

Existen zonas de la ciudad que desde hace varios años son conocidos por los conflictos que causan. Una de las zonas que provoca los mayores problemas viales es la avenida Internacional, una de las principales arterias de la ciudad, que se inunda aunque haya caído poca lluvia.

Las rampas y las calles que se encuentran en las faldas de los cerros se ven afectadas por deslaves, que en ocasiones bloquean el tránsito, así como piedras que llegan a causar accidentes al estrellarse con los automóviles. Tal es el caso de la rampa Buenavista y el bulevar Terán Terán.

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