November 19, 2004

La Habana, dueña del tiempo

¡Feliz Cumpleaños!

Por Arnoldo Varona

Cada 15 de noviembre hacia la medianoche los cubanos por voluntad, por derecho de nacimiento o por cualquier otra razón van al Templete, un lugar que representa donde nació la ciudad, dan tres vueltas alrededor de la bella ceiba todavía allí de pie a pesar del  tiempo y los huracanes y piden un deseo.

Así celebran los habaneros un cumpleaños más de su gran ciudad.

Al contrario, en la Calle Animas de Centro Habana, conocida rua de la ciudad, en la azotea de Reina Rodríguez hace ya mucho tiempo que el breve espacio no se llena de jovenes poetas que subian sigilosamente las altas escalinatas en lo que parecia ser mas bien una reunión conspirativa... solo para leer y recitar sus inéditos poemas en aquel rincón intelectual habanero que conectaba a la catacumba mayor, la ciudad.

Unos se fueron ya en la forma como el desesperante grito de la joven poetisa Tula... “pronto, remero, bate la espuma...”; otros aún merodean por la ciudad buscando un rincón donde cotejar sus ansias de cultura y libertad intelectual, a veces ocultando sus expresiones en penitencias con el viaje de solidaridad y recuerdo a la casona de Trocadero 162, una casa convertida en museo turistico donde viviera el intelectual José Lezama Lima. El local y estructura, una especie de gruta humeda y angosta de 26 metros de largo dió albergue hasta su muerte al gran poeta de Origenes, aquel maestro que cantó a Roma y Venecia, y que erigiera un mito y el aprecio del mundo academico internacional, en el mismo lugar donde recibiera a Lam, Cortazar y tanto otros humildes transeuntes de la vieja Habana.

Muchas de esas y otras antiguas estructuras de la vieja Habana fueron hace apenas unos años reparadas en parte gracias a la UNESCO que muy a tiempo lograran revivír a esas obras arquitectonicas únicas de los siglos XVIII y XIX, siempre bajo la graciosa y Leal vigilancia de Eusebio, extraño caso de un distinguido y fino intelectual afiliado a una caduca nomenclatura guber-namental.

BAJO LA MIRADA DEL CHE...

Junto a la sombra del Teatro Nacional de la Habana, bajo la figura de mirada fria y crítica del Che que ha visto convertír su esfuerzo en pura merca-deria para los miles de turistas que visitan a la ciudad, hasta alli, la calle Linea cerca del Rio Almendares cruzando la calle del Copelia, Hugo Chinea lleva a sus pasajeros, éste taxista de su antiguo auto de dirigente; fue subdirector de la escuela “Marx-Engels-Lenin”, director de la revista “Cuba Inter-nacional” y director del departamento de cultura del Comite Central del Partido Comunista de Cuba. Después de la caida de Fidel Castro en Santa Clara cuando  terminaba un discurso que le costó unos huesos rotos, la situacion se ha empeorado para Chinea y otros taxistas, no solo por la prohibición del dolar y el cambio de monedas convertibles sino por el cierre de muchos lugares de “esparcimientos”, esos mismos lugares donde los mambises, los cubanos, no tienen  derecho a pasar por ser area exclusiva de turistas. En La Habana se han cerrado en las últimas semanas 5 hoteles, el trio del Triton, el Riviera y el Capri (solo funciona la planta baja). De La Habana libre solo funcionan 4 pisos (las discotecas y otros sitios nocturnos se han cerrado según el propio gobierno habanero para “erradicar el trafico de drogas y la prostitucion”. Mas de 180 fábricas han sido cerradas y la oscuridad se repite cada noche.

Es por lo que Chinea y otros taxistas han tenido que optar por llevar a los turistas a un recorrido “por las  estatuas de la Habana”.

EN EL PAIS DE LAS ESTATUAS...

La Necroturiscultura, todo un producto nacional se ha convertido en una entrada extra para las arcas del régimen habanero. Desde la estatua develada recientemente del buen guajiro Compay Segundo en el Hotel Nacional con un tabaco natural entre sus dedos hasta las estatuas del Caballero de Paris frente al antiguo convento de San Francisco de Asis, la estatua de John Lennon con sus espe-juelos naturales robados por extraños en varias oportu-nidades, La Habana está llena de estas estatuas que la han convertido en la metropolis de las Estatuas. En los meses por delante están en orden de develación las estatuas de Alejo Carpentier, Heredia, Elio Revé y la de Rubén González, un magnifico pianista que tocara para Buena Vista Social Club.

Así cumple mi ciudad, La Habana, sus 485 aniversario de fundada.

La Habana, paraiso perdido y prohibido donde las palabras bailan boleros y donde como ya hace casi cinco siglos, hoy se mezclan lagrimas y car-cajadas.  

Hoy como ayer, como siempre, te deseamos... Feliz cumpleaños!

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