November 17, 2000


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Eduardo Salinas

Jornada Electoral, Controversia Para Algunos, Esperanza Otros

Constantemente los medios hispanos hacemos alusión a la gran influencia que tendrá la comunidad hispana dentro de 20 años a través del voto hispano, tiempo en el cual, según las estadísticas, la población latina habrá de convertirse en la segunda mayoría étnica más importante del país. Sin embargo, a raíz de lo acontecido el pasado 7 de noviembre valdría la pena reconsiderar ese planteamiento y preguntarnos ¿por qué esperar dos décadas si la historia nos muestra que proporcionalmente el voto hispano ya es capaz de abrir o cerrar la puerta de la Casa Blanca a cualquier candidato presidencial?

Conforme a las cifras aportadas por el Colegio Electoral, y que aún se mantienen como extraoficiales debido a los recuerdos de Florida, alrededor de 100 millones de electores participaron en los comicios del 2000, de los cuales el 7% fueron depositados en las urnas por ciudadanos estadounidenses de origen hispano.

Tomando en cuenta que los comicios disputados entre el aspirante demócrata Al Gore, y el candidato republicano George Bush, se habrían definido por un estrecho margen inferior a los 500 sufragios, imaginemos lo que representarán 7 millones de votos potenciales que alberga la comunidad latina para los políticos con aspiraciones de llegar al Congreso y la Casa Blanca.

Sin duda alguna, esta magnífica oportunidad surge a raíz de que contra de todo pronóstico Estados Unidos se convirtió en el protagonista de la mayor crisis electoral de la era moderna. Los pasados comicios han generado severas críticas y cuestionamientos en torno a la efectividad del sistema eleccionario que utiliza este país para elegir a su máximo gobernante, y que data del siglo XVIII.

La imposibilidad del Colegio Electoral para proclamar rápidamente al vencedor de los comicios presidenciales del 7 de noviembre ha generado un amplio debate interno en torno al futuro de esa institución, que irónicamente goza de la tecnología computacional de escrutinio más rápida de todo el mundo.

Como era de esperarse, tan pronto los postulantes cerraron sus campañas electorales, la prensa nacional e internacional centraron su atención en el Colegio Electoral, única dependencia capaz de asignar a los 538 delegados que la representan, realizar el debido escrutinio de votos y proclamar al ganador de las elecciones presidenciales.

Sin embargo, el paso de las horas con la mayoría del voto popular contado, las encuestas a pie de urna en manos de los principales medios de comunicación, y la falta de un resultado que permitiera identificar al próximo gobernante del país, rápidamente comenzaron a poner en evidencia al Colegio Electoral. Durante la espera, algunos legisladores se pronunciaron a favor de un cambio en el sistema eleccionario, instituído por los fundadores de la nación en el año 1787, con la intención de otorgar participación proporcional y poder de elección a los estados menos poblados.

Por medio del Colegio Electoral, y a diferencia de la mayoría de los países del mundo, el ganador de las elecciones presidenciales estadounidenses no es obligadamente el candidato que alcance el mayor número de votos, sino el primero en llegar a conquistar 270 de los 538 delegados en disputa.

Este método también conocido como elección indirecta, hace que el voto del ciudadano común, de acuerdo al estado donde reside, pase a endosar la candidatura del partido que logre la mayoría de manera estatal.

Pero, arcaico o no, el sistema basado en el Colegio Electoral habrá de determinar su futuro por medio de la próxima legislatura. Y no obs-tante las modificaciones que podría sufrir esa institución, la importancia del voto hispano no quedaría supeditada al futuro del Colegio Electoral, sino a la importancia que la comunidad latina preste a este derecho cívico, y acuda a las urnas siempre que haya elecciones.

En aprender a negociar con nuestro sufragio los latinos podremos obtener el mayor beneficio de parte de los candidatos interesados en los cargos de elección popular, sea el Congreso o la Casa Blanca.

Recordemos que antes de las elecciones la mayoría de los políticos interesados en el voto hispano se enfrascaron en una disputa relacionada a temas migratorios. A su modo, repu-blicanos y demócratas afirmaban que lograrían la aprobación de una serie de proyectos que beneficiarían a decenas de miles de indocumentados en su mayoría procedentes de Centroamérica. Días después de las elecciones el tema se mantiene en un limbo y con un futuro incierto. Situaciones como esta sólo podrán ser modificadas paulatinamente a nuestro favor, luego de negociar el sufragio y apoyar en las urnas a los políticos que ofrezcan resultados.

¿Quién podría asegurar que las próximas elecciones del 2004 no resultarán tan disputadas como las del pasado 7 de noviembre? Como dijera el presidente Bill Clinton, este resultado demuestra que cada uno de los votos cuenta, y debe enseñarnos a que de no sufragar en una elección alguien ajeno a mí, estaría decidiendo mi propio futuro".

Atinadas palabras que perderían su valor si no reflexionamos en torno a la importancia y la influencia que representan 7 millones de votos en la actualidad. Cifra que para los próximos comicios se habrá incrementado en la medida que miles de hispanos con posibi-lidad de naturalizarse lo hagan.

Si usted aún no sabe si es elegible para obtener la ciudadanía o algún otro derecho migratorio comuníquese a la línea de apoyo e información de la Red Hispana. Ahí encontrarás a alguien que podrá guiarte y referirte al mejor proveedor de servicios que esclarezca tu incógnita. Nuestra línea telefónica gratuita es 1-888-787-2346, donde será un placer atenderle en su propio idioma.

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