November 15, 2002

La Revolución Mexicana en Tijuana

Por Pablo De Sainz

El próximo miércoles 20 de noviembre, México “celebrará” un aniversario más del inicio de la lucha armada revolucionaria. En Tijuana, como en el resto del país, muchas, sino es que todas, las oficinas de gobierno estarán cerradas. Los bancos igual. El alcalde dará un discurso. Los niños no irán a la escuela, pero si desfilarán por las calles al son de la Marcha de Zacatecas, interpretada por una banda de guerra de alguna preparatoria local. Todo será festejo revolucionario.

Todos contra todos: Un poco de historia

En 1910, las cosas en México no estaban bien. Las injusticias en contra de la gran mayoría de mexicanos pobres (campesinos, obreros) por parte del régimen del dictador Porfirio Díaz, eran cada vez peores. La riqueza en las cuentas bancarias de pocos. La pobreza en el estomago de muchos.

El 20 de noviembre de ese año, Francisco I. Madero, un chaparrito buenonda que estaba en contra de Díaz y sus injusticias, organizó un movimiento político que echó al dictador del país a la fuerza. (Notita: La “I” de Madero quiere decir “Indalecio”.)

Así comenzó la Revolución Mexicana.

Un año después, en 1911, Madero fue nombrado presidente de la República, pero poco cambió. Lo que pasó es que el movimiento sólo derrocó a Díaz, pero no a su gabinete. Todos los colaboradores, asistentes y consejeros del dictador quedaron intactos, y por si fuera poco, pasaron a formar parte del nuevo gabinete de Madero.

Esto no le gustó mucho a los diferentes grupos revolu-cionarios que apoyaron al movimiento inicial de Madero. Para ellos, el chaparrito no era tan radical. Se estaba conformando con un cambio a medias. Por eso lo sacaron del poder en 1913.

Lo que continuó fue un verdadero relajo: líderes revolucionarios como Victoriano Huerta y Venustiano Carranza se avorazaron por el poder y comenzaron a matar a todos los que no estuvieran de acuerdo con ellos. Los dos llegaron a ser presidentes de México. Los dos murieron a balazos.

La gente cambiaba de bando como si nada. Los revolucionarios formaban una bola que arrasaba con pueblos enteros; los sombrerudos violaban a mujeres, robaban ganado y gallinas, saqueaban casas. Todo en nombre de la Revolucioncita. Y de sus queridísimos generales.

Sin duda, los más populares eran Francisco Villa y su División del Norte, y Emiliano Zapata en el sur. Hombres de carácter complejo, hoy se dicen muchas cosas opuestas de los dos. Por un lado está Villa, el norteño borracho y desastroso que se burló de los gringos al “invadir” Estados Unidos; y por el otro Zapata, el gran líder indígena que luchaba por los derechos de los campesinos. Ninguno de los dos llegó a ser presidente. Los dos murieron a balazos.

La fase armada de la Revolución, terminó en noviembre de 1920, o sea, 10 años después de su inicio.

La decepción

Para muchos mexicanos de hoy, la Revolución Mexicana fue una perdida de tiempo, dinero y vidas humanas. Muchos de lo que piensan así son intelectuales que han estudiado cuidadosamente y –sobre todo– críticamente la historia de México antes y después de la Revolución. Otros, la mayoría, son gente común y corriente que no se dejan lavar el coco y claramente se dan cuenta de la realidad: hoy un gran número de mexicanos y mexicanas están sufriendo injusticias y hambre, tal como sucedía en los tiempos de don Porfirio.

El Diccionario Larousse define revolución como un “cambio violento en las estructuras políticas, sociales o económicas de un Estado”. Si nos basamos en esta definición, es obvio que en México si hubo una revolución, ya que si existieron cambios en la política, en la sociedad y en la economía después de todo el rollo armado.

Pero la pregunta que se hacen muchos mexicanos es: ¿a quién beneficiaron esos cambios? El Movimiento Zapatista de 1994 es un claro ejemplo que los beneficiados no fueron las clases bajas.

Lo que vale la pena: Expresión cultural de la Revolución

Pero no todo fue balazos y masacres durante la Revolución. Las manifestaciones culturales que reflejan lo vivido durante la Revolución Mexicana son muchas. Aquí algunas de ellas:

• La novela de la Revolución es un género dentro de la literatura mexicana que ha sido merecedor de muchos estudios académicos por su calidad. Los de abajo, de Mariano Azuela, es el clásico ejemplo de la gran novela de la Revolución. Todavía hoy, Los de abajo se lee con entusiasmo en universidades estadounidenses.

• Los corridos durante la Revolución funcionaron como periódicos para todas las masas analfabetas. Por medio de sus versos, la gente que no sabía leer se enteraba de batallas y hazañas de los generales revolucionarios.

• Durante la era de oro del cine mexicano, muchas películas tenían como tema central la Revolución. Pedro Infante, Maria Félix, Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, Antonio y Luis Aguilar. Todos ellos son estrellas que participaron en filmes donde abundaban las balaceras y los caballos.

La (Avenida) Revolución hoy

En el presente, las calles de Tijuana nos recuerdan todos los días de los héroes y villanos de la Revolución: La Madero, la Constitución, la Zapata, la Flores Magón, la Cárdenas, la Obregón...

Pero ninguna otra calle en Tijuas nos recuerda tanto a todos los desastres, las batallas, las traiciones, los corridos, y las borracheras a caballo como la Avenida Revolución.

La Revu, este 20 de noviembre y todos los fines de semana, será una constante bola de soldaditos intoxicados.

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