November 14, 2003

Maestro y comandante

Jack Aubrey no estuviese en la pantalla grande sin Rusell Crowe

Por Jose Daniel Bort

Las novelas de Jack O’Brian llaman por ese tipo de militarismo heróico que muy pocos actores pueden representar en la pantalla grande. Es uno de los motivos principales por el cual estrellas se convierten en más grandes que la vida. Nadie podría imaginar en estos días a Patton sin George C. Scott, de la misma forma que Jack Aubrey pasará a la historia como la creación del “suave” Rusell Crowe.

O’Brian creó su personaje radicalmente diferente a la fisonomía del actor. Bajo de estatura y con más de 250 libras de peso, Crowe podría no ser la opción ideal para los muchos seguidores de sus novelas. Ambientadas en la época preimperial inglesa de principios del siglo XIX, La odisea de Aubrey es el triunfo del caracter y la determinación por encima de las fuerzas del poder establecido, en este caso, el ejército de Napoleón y las fuerzas independentístas norteamericanas.

La versión del aclamado director australiano Peter Weir de “Master and Commander, the far side of the world”, es rica en detalles y llena de ideas cinematográficas. El director parece haber conseguido el vehículo ideal del reverberante tema de sus películas anteriores, el triunfo del héroe ante la naturaleza oscura del ambiente que lo rodea (“Un grito en la oscuridad”, “Sin Miedo”, “Gallipolli”), en el marco de una superproducción heroica estilo (inevitable la comparación) al Gladiador de Ridley Scott.

Pero las motivaciones que mueven a los personajes de Crowe son radicalmente diferentes: Maximus quería romper el orden establecido, Jack Aubrey quiere preservarlo. Es la pasión por su bandera y su deber lo que hace a Aubrey “The Man”. De muchas formas, los dos personajes son opuestos el uno del otro, y es aquí donde el genio de Crowe se pone de manifiesto.


Capt. Jack Aubrey (Russell Crowe) warns his crew that the Surprise is about to come under attack.Photo credit: Stephen Vaughan

Es tambien inevitable no separar al hombre de la superestrella. Esta condición impide analizar el trabajo del actor a conciencia. Crowe es uno de los actores más minimalistas de la escena contemporánea. Fiel creyente en el menos es mas, sus personajes tienden a ser certeros en sus opciones e impredecibles en su desenvolvimiento. Nunca se sabe lo que Crowe va a hacer. De lo que sí es seguro es que no necesitará de pirotecnias histriónicas para dar en el centro del blanco con su dardo.

De esta forma, Crowe se apodera de la película e impide que ningun ojo se desligue de su presencia. Se siente en todas partes, inclusive cuando no está en la escena. Esto no se debe solo a su talento ante la cámara (un guión intenso y efectivo y una puesta en escena servida en bandeja de plata colaboran en gran parte al cumplimiento de este objetivo), pero el actor puede reclamar un gran porcentaje en los aciertos de la cinta.

“Master and Commander” es visualmente gallarda y conmovedora. Basada en la décima y la veinteava novela de O’Brian, narra la aventura de Aubrey persiguiendo el velero francés “Acheron” (que en la novela pertenece a los independentistas americanos) desde las costas del norte de Brasil hasta las Islas Galápagos, a las que su exótica naturaleza le brindan el título del Lado lejano del mundo a la cinta.

Weir concentra su atención en sus personajes con fiereza y deja entrever las escenas de acción con astuto intelecto. Es un film épico visto con microscópica atención al detalle, y funciona en prácticamente todos los niveles, desde la relación del protagonista con su amigo de la infancia, completamente opuesto en su caracter, el médico y naturólogo Maturin (actuado por Paul Bettany) como la visión de un futuro mejor cuando se está en paz consi-go mismo, su bandera y su tripulación.

Master and Commander: the far side of the world.
Actuada por: Russell Crowe, Paul Bettany
Digirida por: Peter Weir
Clasificacion: R
Chiles: 4 ½ de 5

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