November 12, 2004

Una semana de arte femenino en Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

Sumisa, obediente, silenciosa, abnegada. Características que por mucho tiempo fueron atribuídas a la mujer mexicana.

Adjetivos que décadas atrás se volvieron obsoletos, gracias a los esfuerzos individuales y colectivos por demostrar que su trabajo y participación social pueden ser igual o mejor que la de un hombre. Labor ardua y desgastante, dentro de una sociedad cerrada y machista.


Performance mujeres juarez

La participación de dos grupos de mujeres se hizo presente la semana pasada en centros culturales de la ciudad de Tijuana. Primero, con un evento en honor a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez y con la presentación del nuevo número de la revista La Línea.

“Ni una muerta más”, decía una manta, rodeada de velas, cruces y zapatos rojos. Un gran altar, que fue montado en la explanada del Centro Cultural Tijuana el 3 de noviembre, un día después del Día de Muertos, para recordar y protestar en contra de los feminicidios en Ciudad Juárez.

El evento contó con la participación del grupo Martes (Mujeres en las Artes) quienes prepararon la instalación de arte con velas, zapatos rojos y latas de aluminio rodeadas por una etiqueta con la frase “ni una más”, simulando una lata de comida, como las que se producen en las fábricas de Juárez.

Se preparó también una representación en el que una mujer envuelta en una sábana ensangrentada se arrastraba lentamente por el suelo, para finalizar con un doloroso grito. Un final como el que han sufrido los cientos de mujeres asesinadas.

Lourdes Lewis forma parte del grupo Martes y colaboró con la instalación. “Estos asesinatos son una conducta social terrible –comentó– Así que nosotras queremos protestar. Esta es nuestra manera de acercarnos a las demás mujeres, especialmente a las que sufren”, agregó.

Además del grupo Martes, el evento contó con la participación de dos grupos de estudiantes universitarios de la carrera de diseño gráfico.

El primero es el grupo llamado Corporativo Anónimo. Un conjunto de estudiantes preocupados por la situación que se vive en Ciudad Juárez, que colaboraron con dos pinturas que surgieron de las ideas e inquietudes de sus miembros.

El grupo está formado por cuatro mujeres y dos hombres que han decidido trabajar completamente en equipo, sin revelar los nombres de sus integrantes. Su objetivo es expresar sus sentimientos hacia este problema de una forma abstracta.

“Yo viví en ciudad Juárez –comentó un miembro del grupo– y me di cuenta que éste es un problema grave, no es una noticia más, es algo que realmente está sucediendo y le puede pasar a mi hermana, le puede pasar a una amiga o a mi mamá”.

Otra aportación fue una cruz hecha por Cosette Delpech y Diana Jiménez, estudiantes de diseño de la Universidad Iberoamericana, quienes diseñaron y cosieron a mano una cruz compuesta de diez cuadros, cada una con una imagen diferente.

Según Cosette y Diana, su creación fue inspirada en un texto del escritor tijuanense Roberto Castillo titulado “La vida no vale nada” en el que se dice que las mujeres en la frontera son consideradas como desechables, como ciudadanas de segunda clase.

“A través de las imágenes y las palabras tratamos de hacer una protesta iconográfica. Tal vez esto no le va a salvar la vida a nadie, pero por lo menos tratamos de que la gente esté enterada del problema”, comentaron.

El otro evento organizado por mujeres tijuanenses fue la presentación del segundo número de la revista La Línea, el viernes 5 de noviembre, en la Casa de la Cultura de Playas de Tijuana.

La Línea es un proyecto editorial que inició en el 2002 con el objetivo de mostrar el arte literario y visual de mujeres que viven en la frontera. Cada número trata un tema diferente, lo cual permite reflexionar sobre los diferentes ángulos que puede ser visto por cada una de las participantes.

La idea de formar una revista nació, según Amaranta Caballero Prado, coordinadora editorial del proyecto “Viendo que en el medio literario actual son pocos y reducidos los espacios que le otorgan a la obra de mujeres, así que decidimos poner en marcha este proyecto para darle un lugar al trabajo visual y escrito de las mujeres jóvenes mexicanas”.

La presentación del segundo número de La Línea corrió a cargo de Roberto Castillo, el cual hizo gala de su característico léxico “tijuanero” para invitar a los asistentes a que apoyen y participen con este proyecto.

La escritora Selene Preciado dio lectura al texto que aportó para este número de la revista, en el cual narra la experiencia de cruzar la línea todos los días de Tijuana a San Diego para estudiar la preparatoria. La experiencia de convertirse en binacional, en “Fronteriza”.

Amaranta Caballero Prado dio lectura al texto de Ishtar Cardona, en su representación y como saludo de continente a continente, ya que la autora actualmente radica en Paris.

Según Amaranta, poner y mantener en marcha un proyecto de este tipo requirió de mucho esfuerzo de parte de las colaboradoras, ya que su realización tomó largas horas de trabajo sin retribución monetaria y una larga búsqueda para encontrar una imprenta con precios accesibles, ya que las impresiones fueron pagadas con su propio dinero. Sin embargo, el apoyo del público ha sido favorable y han apoyado de diversas maneras.

“Fue un logro enorme que a partir de sólo un número tuvimos invitaciones, tanto en Tijuana como en San Diego para hacer lecturas, así como trabajo en conjunto en diversos proyectos artísticos”.

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