November 11, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

El Voto Imposible

“Su misión, si usted decide aceptarla, es votar desde el extranjero en las elecciones presidenciales de 2006".

Podrá usted reírse, pero ejercer el derecho al voto en las elecciones presidenciales de México del próximo año me recuerda aquel programa donde algunos operadores “extraoficiales” de la Agencia Central de Inteligencia fregaban gente en otros países.

Pero pasaría de la risa a la indignación si le prestara atención a las declaraciones del Instituto Federal Electoral sobre el voto desde el extranjero.

Ahora resulta que, para variar, ¡nosotros tenemos la culpa!

Esta semana pasada, el Instituto Federal Electoral “se lamentó del desinterés de los mexicanos en el exterior por votar”. El consejero que tanto se lamenta es Rodrigo Morales, quien encabeza la comisión especial para poner en práctica nuestro voto.

Después de lamentarse (que no es lo mismo que mentársela), Rodrigo dijo que “más de 180 mil 900 connacionales residentes en el exterior han recogido las solicitudes, por lo que se espera su próxima respuesta”. Además, aseguró en su mentado informe que “organizaciones de mexicanos en el exterior distribuyeron 55 mil documentos y 180 mil más fueron repartidas por una institución bancaria”.

Su jefe, el Consejero Presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde Ramírez, le creyó la información, y declaró a los medios de comunicación que “a 30 días de iniciar la distribución de solicitudes, se han repartido más de dos millones de formatos a las representaciones diplomá-ticas de México en el mundo, mientras que a través de la página de internet del instituto se han copiado más de tres mil 500 formatos de inscripción”.

El que no les cree soy yo.

Yo la reparto, tú la recoges

Es curioso como éstos funcionarios interpretan las palabras “distribuir”, “repartir” y “recoger”. (Y conste que no estamos albureando a nadie con esto de la recogida).

Efectivamente, varios funcionarios del IFE han viajado por todo el mundo “repartiendo y distribuyendo” solicitudes para votar desde el exterior, y algunas organizaciones, como en el caso de Chicago, prácticamente se rebelaron para conseguir miles de formas en el Consulado General antes de que el IFE las “autorizara”.

Pero otra cosa es eso de que “más de 180,900 connacionales residentes en el exterior han recogido las solicitudes”. Al decir de Morales, reporta el periódico El Universal, “180 mil 900 mexicanos ya tienen en sus manos la solicitud”.

Ni con todo y sus flamantes “asesores externos” (con timbres postales y todo), el IFE puede hacer la diferencia. Creen que “repartir” a los consulados o que las “recojan” las organizaciones de mexicanos en el exterior es lo mismo que “tener en la mano”.

Y claro, con tal interpretación, les sorprende haber recibido solamente 733 formatos de inscripción hasta la fecha. De ahí lo de la lamentada (de lamento, no de mentada). Además de equivocarse de palabra, el IFE parece tampoco tener memoria.

Hace apenas unos meses, en medio del debate sobre el voto de los mexicanos en el exterior, el Centro de Estudios Hispanos Pew publicó, acá en México del Norte, una encuesta entre miles de mexicanos que esperaban hacer trámites en varios consulados.

Una pregunta clave, para recordársela al IFE (la pregunta, no recordarles nada más), era: ¿Si usted pudiera, votaría en las elecciones presidenciales? Para recordársela al IFE, la respuesta era que SI, de parte del 83 por ciento de los entrevistados. Es decir, 83 de cada 100 mexicanos votarían. ¡si pudieran!

El problema es que, simplemente, NO PUEDEN.

Pero no pueden, porque muchos no tienen credenciales de elector; porque muchos que tienen no las tienen aquí; porque algunos las pidieron pero tienen que ir a recogerlas a México, porque no se permite hacer trámites sin fotocopias firmadas de la credencial por

los dos lados; porque cientos de miles de residentes legales no necesitan ir a los consulados; porque otros cientos de miles no tienen relación con los clubes y federaciones de oriundos (los del DeFe apenas andamos armando clubes).

No hay “desinterés”. Hay requisitos impuestos por los partidos, reforzados por el IFE y recontrareforzados por el Tribunal Electoral, que prácticamente hacen del voto de los mexicanos en el extranjero, una “misión imposible”.

Por lo menos, no nos echen la culpa.

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