November 11, 2005

Comentario:

La Reconfiguración de Actores Políticos

Por Humberto Caspa, Ph.D

La elección especial de esta semana comprobó que las medidas radicales –de la izquierda o la derecha— no coinciden con el proyecto del electorado californiano. El gobernador Arnold Schwarzenegger quiso configurar un sistema político conservador a través del voto popular y por medio de una medida populista. Su ego Hollywoodense le engañó. Ahora tendrá que pagar sus impertinencias y necedades políticas a corto y a mediano plazo.

Si el gobernador y los empresarios que lo ampararon en el proceso electoral desearon aniquilar a los grupos sindicales del sector público, el tiro les salió por la culata. En vez de debilitarlos los fortalecieron. Después de su reciente victoria, tanto los maestros de las escuelas, el plantel administrativo del sector público, profesores universitarios, bomberos, entre otros, se encuentran en un momento de reorganización de sus bases y refortalecidos por los resultados de esta semana. Irónicamente, en vez de debilitarlos, Schwarzenegger dio a los sindicatos el elemento necesario para su supervivencia.

Dado los acontecimientos recientes, no creo que exista algún dirigente político o algún grupo en la sociedad que se contraponga a los sindicatos públicos o privados del estado. Aunque Ud. no lo crea, en esta semana fuimos testigos de un hecho histórico dentro del movimiento social de la región: el resurgimiento de los sindicatos y los grupos sociales organizados.

Con los resultados electorales de esta semana, las metas programáticas de los sindicatos se extienden a un futuro inmediato. Tal como sucedió con el ex gobernador Pete Wilson, quién apoyó un proyecto que menguaba al movimiento organizado, Schwarzenegger ya se ha convertido en el foco natural de organización de los grupos sociales para las elecciones del próximo año. Wilson pagó caro por amparar a una proposición cuyo sesgo antisindical fue motivo de una respuesta masiva por parte de los grupos sindicales. Schwarzenegger no solo tiene que responder por una o dos sino por cuatro proposiciones virulentas contra los trabajadores públicos.

En este sentido, el futuro político del gobernador está mancillado. Los sindicatos ya conocen su vulnerabilidad y van a hacer todo lo humanamente posible para que en las elecciones del próximo año se cambie el “cachorro” del capitolio en Sacramento. Ahora más que nunca prefieren a un burro (demócrata) que a un elefante (republicano).

Sin embargo, al gobernador todavía le resta un año de su periodo administrativo. Si quiere tener una pizca de aspiración para las elecciones del próximo año, es importante que termine el coqueteo con los grupos extremistas e individuos recalcitrantes (paganos o religiosos) de su partido. Ya no le conviene recibir lecciones políticas de Pete Wilson, ni le sirven las recomendaciones económicas de Milton Friedman, caracterizadas de una ortodoxia irracional del libre mercado; tampoco le debe interesar ir a la iglesia con Pat Robertson. Todos ellos representan el germen irrisorio de una cultura política retrógrada más que conservadora.

El otro día Schwarzenegger sostuvo que “no tenía ningún problema con simpatizantes o miembros del partido demócrata.” No simplemente eso, sino que se “acostaba con una de ellas todas las noches.” Supongo que su cama es amplia, bien acolchonada, con sábanas de seda y decorada al estilo mandarín. Yo creo que no sería tan mala idea, especialmente para cambiar su imagen ultra-derechista, invitar a Warren Beatty, Barbara Boxer, a los “girlie men” de Sacramento e incluso al alcalde de Los Angeles Antonio Villarraigosa, a compartir unos momentos de éxtasis político en su alcoba Hollywoodense. No creo que su esposa Maria Shiver se ponga celosa.

En todo caso, el gobernador necesita entender, de una vez por todas, que en Sacramento los problemas se solucionan a través de compromisos y no de imposiciones políticas. Desde que empezó a gobernar, ignoró por completo a los repre-sentantes del electorado californiano. Paradójicamente, fue la misma población la que se encargó de recordarle que debe negociar con sus representantes. No hay otra salida.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage