November 9, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

En la guerra bacteriológica: Evitando la histeria colectiva

Los escombros de Nueva York y Washington D.C., alertaron de inmediato sobre la posibilidad de "una segunda ola de ataques terroristas", como lo habría expresado el Presidente George W. Bush, en uno de sus comunicados tras el atentado del 11 de septiembre.

En efecto, la segunda ola ha llegado a través de las minúsculas esporas del carbunco o el ántrax. Las cuatro muertes a causa de la enfermedad, los 22 presuntos casos, 17 de los cuales fueron confirmados hasta la primera semana de noviembre, y los guantes quirúrgicos de los carteros, principalmente tras haber perdido a dos de sus compañeros, son los hechos que nos alertan de la realidad del ataque bacteriológico que nos toca librar en casa.

Pero la principal batalla de esta guerra, parece ser el eliminar la percepción exagerada de millones de personas, nutrida por el exceso de información innecesaria y por lo general equivocada. No obstante la aparente incertidumbre de las autoridades de salud en todo el país, ha contribuído a crear una, por el momento leve, histeria colectiva.

Como indicaba a la prensa recientemente el Doctor Bradley Perkins, uno de los principales científicos en la investigación del ántrax, del Centro para el control y prevención de enfermedades CDC, "en muchas de las situaciones de salud pública en las cuáles debemos actuar, por lo general nos confrontamos con un fenómeno biológico que es explicable en términos del curso de su propagación o epidemia. Sin embargo, este caso (el ántrax), es muy diferente ya que se trata de una actividad criminal que los oficiales de salud pública no pueden anticipar".

Y aunque el CDC y otros organismos que velan por la salud pública han intentando hacerle frente a los casos de ántrax, y en los términos más claros discernir al bascilus antracis, parece inevitable que esta palabra se deslice por alguna mente ante un mínimo estornudo. Pero eso no es lo peor. Otras mentes más prag-máticas han hecho que ese mismo estornudo los lleve a las salas de emergencia de los hospitales o adquieran las máscaras antigás más costosas del mercado.

Tampoco ayuda la actual época de resfríos ante las alertas que escuchamos en la prensa sobre los síntomas que denotan la exposición al ántrax; sobretodo cuando el mismo CDC nos dice que los síntomas iniciales de infección del ántrax por inhalación pueden ser similares a los del resfriado común. ¿Cómo entonces podemos distinguir esta infección de un resfriado común?

La respuesta por algunos días parecía ser que el flujo nasal podría diferenciar al ántrax del resfriado común. Pero este dato resultó siendo solo otra fabricación improbable.

De esta forma, un gran número de personas, por lo general las que se creen más vulnerables tal vez, se han apoyado en los antibióticos. Cipro es una palabra que deambula en el ambiente junto con el ántrax. Y es que muchos han tomado muy en serio que vale más prevenir que pagar las consecuencias del carbunco y han almacenado el antibiótico en caso de que la situación se torne más riesgosa. Otras personas no sólo han almacenado el medicamento, también han comenzado a utilizarlo sin prever que los efectos secundarios podrían ser peores que la exposición al ántrax.

El FBI también vio la necesidad de prevenir al consumidor sobre otra ola, esta vez, de fraude. La demanda de Ciproflaxin o Cipro, ha creado un gran negocio fraudulento en la Red del Internet. Por lo tanto el FBI recomienda que se consulte al médico antes de obtener cualquier medicamento, particularmente sin receta, a través del internet; que se evite comprar medica-mentos de páginas de la red que sean de otros países, esto es generalmente ilegal y el consumidor corre el riesgo de ser estafado. Además, los medicamentos pueden estar pasados o alterados y como ya es de conocimiento popular, parece que tenemos demasiados problemas con substancias alteradas en el presente, como para importar otras nuevas.

Hablar de normalidad y de caos son dos temas que representan dos polos opuestos que en los dos últimos meses han intentado unirse. Es imposible hablar de normalidad cuando el país entero ha sufrido el peor ataque terrorista de su historia. El camino a la normalidad es obviamente, largo, pero puede convertirse en uno duro y tortuoso si dejamos que un estornudo destruya nuestra mente y nuestros quehaceres diarios.

Debemos estar conscientes que este es un ataque sin precedentes y aunque el peso de la responsabilidad yace en los servicios de salud pública y del gobierno en general, todos y cada uno de nosotros puede y debe cooperar informándose, aprendiendo a reconocer la fuente del cuento, la noticia, o el chisme que llega a nuestros oídos o a nuestros ojos, antes de compartirla con otros.

El mal de carbunco o el ántrax, se dice, no es contagioso. Lo que si se propaga y peligrosamente es el miedo que generalmente es producto de la desinformación.

Para saber donde encontrar útil información sobre el ántrax o cualquier otra arma biológica, llama gratis y en español a la línea nacional de recursos hispanos al 1-800-473-3003. Dirija sus comentarios a columnavertebral@hrn.org

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