November 8 , 2002

Qué Hacer si su Hijo le dice “Quiero ser maestro”

Por Nancy Brownell
Directora ejecutiva del Centro
para las Carreras Docentes de California

Nosotros admiramos y respetamos a los maestros. Apreciamos a los maestros. Valoramos todo lo que los maestros hacen por nosotros, especialmente por nuestros niños y adolescentes.

Sin embargo, no deseamos que nuestros hijos se conviertan en maestros. Doctores, abogados e ingenieros, si. Y si alguien que conocemos quiere cambiar de profesión para ser maestro, ¿qué decimos? “¿Maestro? ¡De ninguna manera!”

¿Por qué no? ¿Por qué la docencia es percibida como una profesión que paga poco? A pesar de varias mejoras recientes, parece que el asunto es más profundo. Tal vez haya una conexión con los constantes titulares periodísticos que hablan de una “crisis en la educación”. Pensamos que la educación es una profesión problemática, y ¿quién quiere que su hijo o hija sea parte de un problema?

De la misma manera, muchos perciben a la profesión de maestro casi como el noble sacrificio de los que integran los Cuerpos de Paz. Realmente admiramos a las personas que se sacrifican por una causa justa pero indudablemente no queremos ver a nuestros pro-pios hijos sacrificándose de esa forma.

Esto es un problema. ¿Por qué? Porque hay muchos jóvenes a los que les gustaría seguir la profesión de maestros. Todo el país, y California especialmente, necesita en forma urgente que aquellos jóvenes se conviertan en maestros. Sin embargo, cuando expresan esta aspiración no sólo a sus padres sino a aquellas personas que tienen influencia en sus vidas (amigos, empleadores, entrenadores, líderes religiosos) la mayoría de las veces la respuesta es “¿y por qué vas a hacer eso?”. “¿Por qué no hacer algo donde puedas ganar más dinero?” “¿Por qué no hacer algo más emocionante, glorioso, lucrativo?” En síntesis, la sociedad desalienta a que la gente se convierta en maestros y muchos no lo hacen, o por lo menos no los suficientes.

En los próximos 10 años, sólo el estado de California necesitará 195,000 maestros adicionales para enseñar desde el jardin de infantes hasta el grado doceavo (K-12). Si no satisfacemos esa necesidad, podríamos enfrentar un retroceso a una mayor cantidad de estudiantes por salón de clase y un entorno educativo más debil para nuestros estudiantes en una época en que la importancia de una buena educación es invalorable. Realmente, ¿deseamos dar varios pasos hacia atrás cuando hemos dado tantos pasos hacia adelante?

La diversidad demográfica de California agrega una complejidad adicional a la contratación de maestros. Un gran porcentaje de los jóvenes maestros que actualmente están ingresando a la profesión son producto de hogares adinerados, predominantemente blancos. Ellos desean enseñar en el tipo de escuelas a las que asistieron y donde crecieron: suburbanas, bien financiadas, cómodas y seguras. Aunque el estado ha provisto incentivos para enseñar en los distritos urbanos más pobres, muy frecuentemente los jóvenes maestros se agotan luego de un año o dos y algunos deciden abandonar la profesión por completo. Y aunque un buen maestro es un buen maestro sin considerar la raza, hay una gran necesidad de contar con maestros que tengan el mismo origen étnico que sus estudiantes, que provengan de y entiendan a las comunidades servidas por sus escuelas, que reflejen la rica diversidad de nuestro lado. Los miembros de varias comunidades étnicas argumentan que la falta de diversidad en los maestros es una barrera importante para el éxito de los estudiantes.

Necesitamos urgentemente que jóvenes de diferentes comunidades étnicas se conviertan en maestros y que ellos provean el invalorable servicio a sus comunidades que sólo los buenos maestros pueden ofrecer. Nuevamente, ¿están estos jóvenes siendo motivados o disuadidos por las actitudes de las personas que ejercen influencia en sus vidas? En muchas comunidades étnicas, lo que importa es lo que la comunidad piensa, especialmente sus líderes. Ciertamente, no es importante lo que “EL GOBIERNO” piensa que es adecuado ni incluso la sociedad general. El localismo es todo.

Lamentablemente, no hay muchas investigaciones acerca de la forma en que las diversas comunidades étnicas de nuestro estado perciben a la docencia como profesión. De todas maneras, las generalizaciones tienen escaso valor. Sin embargo, cuando el estado en su conjunto puede motivar, tal como nos hemos esforzado por hacer en CalTeach, sólo una comunidad puede decidir por si misma qué es importante y actuar en forma acorde. Por supuesto que hay muchas prioridades y problemas que los líderes comunitarios deben enfrentar diariamente en nuestra compleja sociedad. Por ejemplo, lograr que los jóvenes asistan a la universidad es todo un reto. Las pandillas, el consumo de drogas, el embarazo adolescente y otros asuntos son todos desafios graves e inmediatos que demandan atención. Sin embargo y a fin de cuentas, un sólido sistema educativo es parte de la solución a varios de los males que afligen a la sociedad.

Me gustaría motivar a que todos, especialmente nuestros líderes comunitarios, sin tener en cuenta las comunidades a las que prestan servicios, consideraran profunda y seriamente sus actitudes acerca de la enseñanza. Está muy bien valorar a los maestros, apreciarlos y respaldarlos en su importante labor. Sin embargo, no podemos rendir homenaje a nuestros maestros y al mismo tiempo persuadir a los jóvenes para que no se conviertan en maestros. La educación es el futuro de nuestras comunidades y de nuestro estado. Los maestros son la piedra angular de la educación. Los necesitamos urgentemente, a muchos de ellos, y necesitamos que enarbolen los altos estándares de calidad que nuestros estudiantes se merecen. Es así de importante.

¿Qué dirá la próxima vez que una persona exprese interés en la profesión de maestro? Por el bien de todos nosotros, ofrézcale la motivación que necesita, y tenga esperanzas acerca del futuro que la profesión de maestro tanto se merece.

Para más información, visite el sitio Web www.CalTeach.com.

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