November 8 , 2002

“Gordas. Historia de una batalla” de Isabel Velázquez

Por Pablo De Sainz

“Ñoñas, cerdas, panzonas, cochis, ballenas, barriles, gordinflonas, botijas, comelonas, gordas”.

Todos estos son adjetivos utilizados por los mexicanos para ofender a las mujeres obesas. Ser gorda en México, hoy, es casi un crimen. Es algo no deseable. Es un martirio para esa persona. Las burlas, los rechazos, los aislamientos, llevan a las mujeres obesas a tratar, a toda costa, de perder peso.

Dietas, ejercicios, anfetaminas, fajas, cremas: métodos que no logran subirle el autoestima a una mujer que, literalmente, sufre de sobrepeso.

“Gordas. Historia de una batalla” (Tierra Adentro, 2002), de la escritora ensenadense Isabel Velázquez, es la novela ganadora del Premio Binacional de Novela Joven 2001 “Frontera de Palabras / Border of Words” convocado por el Centro Cultural Tijuana y el Fondo Editorial Tierra Adentro.

“Gordas” es también, como muy claramente lo dice su título, una novela sobre gordas. Así de simple. “Gordas” es sobre gordas, muchas gordas, diferentes gordas, pero todas gordas cansadas de ser... gordas.

Con unas técnicas de experimentación que incluyen el uso de varias voces narrativas, la fragmentación y las notas al pie de página, “Gordas” es una novela narrada a través de 13 cuentos, todos de variada estructura y estilo, pero unidos por un solo tema central: la obesidad y los efectos que esta tiene sobre las mujeres mexicanas.

Según el jurado del premio de novela “Frontera de Palabras”, “Gordas” fue seleccionada ganadora “por el cuidado de su estilo, la peculiar forma de integrar su estructura, la finura en el tratamiento de la ironía y la crítica respecto al tema tratado, factores que demuestran un alto nivel literario”.

Uno de los cuentos más divertidos en la novela, es sin duda “Cómo fotografiar a una mujer panzona”, que tomando la forma de un artículo self-help, instruye al lector a convertirse en fotógrafo de mujeres panzonas, una especie muy rara y difícil de encontrar:

“...no hay evidencia de primera mano que documente la existencia de la mujer panzona. Compruébelo usted mismo: intente recortar la silueta de una mujer panzona de una revista de modas; busque una mujer panzona en las películas de amor, los puestos del gabinete presidencial o los vestidores de las tiendas departamentales. El resultado será el mismo: no existen”.

Este cuento demuestra la maestría que Velázquez tiene en el uso de la ironía.

“Esta capa no sirve para volar” narra las desventuras y torturas de La Bomba Humana, una mujer gordísima que era la máxima atracción de un circo. Su show consistía de meterse a un enorme cañón y salir disparada a gran altura, para luego caer sobre una red de protección a lo lejos. Velázquez nos lleva en este cuento al mundo solitario de una mujer gorda, visto y narrado desde el punto de vista de un hombre, un joven estudiante de comunicación que se “creía el Monsiváis de la frontera”.

El lenguaje en “Esta capa” es rápido, creíble, y, sobre todo, callejero. No falta su buena dotación de güey y otras palabras coloquiales, para darle un toque más realista a la narrativa.

Los demás cuentos/capítulos de “Gordas. Historia de una batalla” están llenos de una gran frescura. La escritura de Velázquez, quién nació en Ensenada, Baja California, en 1969, tiene un gran don para el detalle. La crítica hacia la sociedad mexicana que trata a las mujeres obesas como basura llena las páginas de esta lograda novela.

Con “Gordas. Historia de una batalla”, Velázquez nos engorda con buena literatura y nos hace pedir una segunda ración de exquisita escritura.

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