November 8 , 2002

San Diego Ballet, Temporada Otoñal

Por Claudia Hernández

Las noches de otoño no solo traen cientos de pequeños montículos de hojarasca sino que, a su paso, le acompañan energías de tal magnitud que hace posible dejar el sillón reclinable y la taza de te para ponerse un buen par de botas y disfrutar de las fantásticas noches que nos ofrece la nueva temporada del San Diego Ballet. La noche del viernes 1ro de noviembre del año en curso, se estrenó lo que será la temporada de otoño de dicha muestra artística a través de la kinesis. El programa estuvo conformado por una extraordinaria sincretismo que sencillamente logró llevar a los espectadores por un fugaz paseo a lo largo de cientos y millones de sentimientos distintos, creando así, un ambiente de catarsis total no obstante, haciendo así honor al arte, esta primer muestra fue majestuosamente deleitante, simplemente vital...

El primer acto, de tan peculiar programa, nos dejó boquiabiertos, ya que se mezclan no solo sonidos, sino un sinnúmero de pensamientos, sentimientos y fines totalmente opuestos, lo que produce una sorpresiva reacción en el espectador dejando a la esperanza siempre sugerente. Para que esta mágica fusión pudiera verse realizada el San Diego Ballet cmpartió escenario con el Culture Shock San Diego, el cual ejecutó una coreografía a cargo de Belle Aboyo, Samantha Cross, Julie Dismukes, Chris Gandula, Nick Keomahavong, Rynam Paquio, Ana Sarao y Sherman V. Shoate, la cual se titula The 4 Elements. Dentro de lo que comprendió este primer acto, el San Diego Ballet nos deleitó con extraordinario gusto y movimiento a través de la música de Asto Piazzola, la cual armonizó Tangata, de la que se encargó Javier Velasco en lo que corresponde a la coreografía, dicha fue majestuosamente ejecutada por Gabriel Medina, Stephanie Aubuchon, Elizabeth Apgar, Cathy Long, Mark McCulloch, Rachel Sebastián y Askar Kettebekov. Tangata es ese mágico y seductor juego entre un hombre y una mujer que la música característica de la Patagona trova a través de las letras de sus tan melancólicos y apasionados tangos. Después de estas dos maravillosas intervenciones, nuestra esperanza siguió plácida deleitándose con Park, una coreografía montada por otro invitado especial del San Diego Ballet, FukeMatters. Y para cerrar esta excelente probadita de ritmo y pensamiento armónicamente ejecutadas el ballet nos deleitó con Mambomanía y el Culture Shock San Diego contribuyó con Tribute.

Así, y con una inmensa ansiedad por continuar disfrutando de tan extraordinario expectáculo, nos fuimos al intermedio el cual sirvió para corroborar que no era la única a la que le había tomado por sorpresa tan extremista combinación de ritmos y culturas, lo cual me dejó un sabor de boca por demás agradable, ya que esto quería decir que las tres cuartas partes de la audiencia que ocupaban ese teatro se movían a través de una energía semejante y que todo lo que ocurriera en dicho recinto sería definitivamente, aunque efímero, fantástico.

Por fin dio comienzo el segundo acto y para abrir, una armonía contemporánea dictaba lo que sería la línea resplandeciente de un sendero lleno de simbolismo y arte a través de la mejor herramienta de comunicación, además de la lengua, que pueda tener el hombre: su cuerpo. Así, Firebird, determinaba no solo la expectativa a un público sorprendido sino de decenas de corazones ansiosos de pretextos que motivaran latidos lúcidos, Firebird, es una historia fantástica que nos muestra símbolos tales como el fuego y el color a fin de mostrarnos iconográficamente cinéticamente un poco de lo que con voluntad podemos llegar a ser y a alcanzar así que si decidieramos y creyéramos más en nosotros mismos no solo seríamos pájaros de fuego sino que llevaríamos nuestra luz a través de todo lo que emanara de nosotros, esta fue ejecutada por el San Diego Ballet y el Culture Shock San Diego, coreografía de Javier Velasco y musicalizada por Igor Stravinsky. Esta no solo merecía ser denominada como el broche de oro con el que consolidase la velada sino que, además, sirvió para abrir los candados oxidados de cada uno de los corazones estrofiados por la monotonía, y que gracias a tan maravilloso ensamble, empaparon de ilusión las butacas del lugar cubriéndose así uno de los fines de tan temerario proyecto —creo yo— el de reconocernos de manera sabía dejando de lado la raza, la religión y el status social y ejerciendo nuestra condición humana la cual nos provee de la maravillosa oportunidad de sensibilizarnos al cambio y tener una conciencia pura de si mismos lejos de retrogradas prejuicios que lo único que nos dejan son decadencia y seres caóticos faltantes hasta de la soledad. Considero que esta fusión no sólo es muestra fiel de que el arte no es un puñado de reglas y denominaciones sino de que este, es la majestuosa expresión del Ser a través de su herramienta física, el cuerpo, a fin de revolucionar constantemente al hombre en su interior y así evitar su involución, su muerte.

El San Diego Ballet se presentará el próximo viernes y sábado 8 y 9 de noviembre respectivamente, en el Museo de Arte de San Diego, dicha presentación será un tributo a la exposición de arte contemporáneo de extraordinarios artistas mexicanos quienes han montado una exposición denominada: Axis México y la cual es exhibida en dicho Museo. La compañía de ballet nos deleitará con Mambo-manía y cerrará con Lotería, la cual es una alegoría a la vida a través de un juego que conjuga los personajes más significativos y simbólicos de la cultura latina y específicamente de la mexicana. Los boletos podrán ser adquiridos a través del siguiente número telefónico: (619) 220-8497; las entradas también pueden ser compradas en el museo o para mayores informes comuníquese al (619) 696-1966. ¡No puedes faltar!

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