November 5, 2004

Ixchel Ahau
Por Diana Gomez

El país más feliz del mundo

From Revista :Cambio, Edicion #587

Una encuesta de Cambio y Datexco confirma un estudio en 112 países, según el cual los colombianos son los más felices.

Cuando Hiromi Segawa se bajó del avión en Bogotá, la esperaban con pancartas, pitos y vivas un grupo de colombianos desconocidos para ella. Venía por invitación de Camilo, su novio colombiano. Se conocieron en Canadá y, cuando él le pidió que lo acompañara a Colombia, Hiromi lo pensó más de una vez. Mientras se sor-prendía con las caras alegres y amables de quienes le tenían semejante recibimiento, Hiromi recordaba todo lo que había visto en la televisión: guerrilla, muertos, bombas, miseria y otros problemas, que no coincidían con la efusividad de sus nuevos amigos. Entre vallenatos, fiestas y abrazos, la japonesa pasó en Colombia 20 días.

Nadie ha revelado todavía cuál es el secreto. Cómo pueden vivir tan alegres y transmitirles esa sensación a los demás, a pesar de los problemas que tiene el país. Sin embargo, no es sólo la impresión de Hiromi o de los miles de extranjeros que, cuando visitan Colombia, se llevan recuerdos de una gente que vive contenta y que encuentra en cualquier cosa un motivo para celebrar. Según el World Database of Happiness, un registro de estudios e indicadores sobre la felicidad en 112 países, realizado por la Universidad Erasmus de Rotterdam, Holanda, Colombia es el país del mundo donde la gente se siente más feliz.

Pero, ¿qué es la felicidad?...

El ser humano se ha pasado siglos buscando la felicidad, sin saber a ciencia cierta qué es o dónde encontrarla. Para Santo Tomás de Aquino, la felicidad no se consigue en los bienes materiales, sino a través de la verdad y de Dios. Aristóteles pensaba que el mayor nivel de felicidad y satisfacción estaba en la vida contemplativa. El filósofo Kant creía que los seres humanos son felices como producto de una moral universal. Gandhi hablaba de felicidad como sinónimo del equilibrio entre alma, mente y cuerpo, mientras para el Dalai Lama, la felicidad está determinada más por el estado de la mente, que por los eventos externos.

Recientemente, un grupo de ingleses aseguró haber descubierto la fórmula matemática de la felicidad: F = CP + (5XEG) + (3xIA), donde F es Felicidad, CP son las Características Personales (filosofía de la vida, capacidad de adaptación, resistencia, sentido del humor, etc.), EG es el Estado General (salud, amistades, empleo, situación económica) e IA son las Ilusiones y Ambiciones (expectativas sobre la vida, ambición, autoestima).

En opinión de Ruut Veenhoven, director del World Database of Happiness, “no hay una sola cosa que haga a la gente feliz. La felicidad depende tanto de lo vivible que sea el ambiente de cada uno, como de la habilidad de cada cual para vivirlo”.

A pesar de las grandes diferencias culturales sobre lo que cada cual cree que es la felicidad, lo que hace feliz a la gente es prácticamente universal, según Veenhoven. Con base en esta similitud, la Universidad Erasmus, creó el World Database of Happiness (WDH), un proyecto que se ha dedicado a recopilar estudios que miden la felicidad en distintas partes del mundo.

Medio lleno o medio vacío

Colombia, es considerado uno de los países más violentos, hasta hace pocos años tenía el poco honroso récord de tener una de las tasas de criminalidad más altas del mundo y donde se producía el mayor número de secuestros por año. Aun así, los colombianos dicen ser más felices. ¿Por qué?

Una aproximación a la respuesta podría ser la sorprendente capacidad de quienes viven en Colombia de ver el vaso medio lleno en lugar de verlo medio vacío. “A pesar de todos los problemas, el colombiano le saca jugo a la vida” –asegura Jorge Londoño, de Gallup, quien en dos encuestas realizadas en diciembre de 2002 y de 2003 comprobó también el alto grado de satisfacción de los colombianos con su vida–. No se deja deprimir por los problemas y tiene una gran capacidad de superación emocional. Por eso logra ser feliz”.

¿Donde está la felicidad?

Según Datexco, el grado de felicidad de los colombianos es muy similar al registrado en el World Database of Happiness: 8,18 vs. 8,1. La mayor satisfacción radica en su vida familiar, y la situación finan-ciera y la laboral es donde identifican mayores obstáculos para su felicidad.

Por su parte, Pedro Medina, director de la Fundación Yo Creo en Colombia, recorre el mundo contándole a la gente por qué creer en el país y por qué se puede ser feliz a pesar de los problemas. Después de 921 conferencias y talleres en 53 ciudades de ocho países y ante 229.000 ciudadanos, Medina confiesa que “los colombianos hemos aprendido a descubrir en las pequeñas satisfacciones y en nuestras propias competencias, el significado de la felicidad”.

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