November 5, 2004

Comentario:

Compromiso después de las Elecciones

Por Humberto Caspa, Ph.D

“Vamos a contar todos los votos; el pueblo se lo merece; todos los votos cuentan; vamos a hacer valer el derecho de nuestros seguidores”, dijo John Edwards, compañero del candidato a la presidencia de los demócratas John Kerry. Eso sucedió minutos después de la medianoche. Sin embargo, a plena luz del día miércoles, Kerry resumió sus aspiraciones a la presidencia, reconoció su derrota, congratuló al presidente Bush por la victoria e invitó al pueblo norteamericano a que apoyaran a su líder.

Al final, la contienda electoral a la presidencia terminó como cuando se fundó la Unión Americana: con civilidad, respeto y un compromiso implícito.

Dos siglos atrás, concretamente con el Gran Compromiso de Connecticut en 1787, las dos facciones políticas de entonces se com-prometieron a firmar un acuerdo sin precedentes. Inicialmente, se puso en la historia la magra experiencia de una década de desentendimientos y negligencia bajo los Artículos de la Confederación. A este escrito se le cambió por la Constitución del Estado, el cual continúa en vigencia hoy. Por medio de dicho documento se llegó a un acuerdo: a cada estado le fueron asignados dos senadores y los representantes en acuerdo a la población. Además, se dio vida al controversial Colegio Electoral.

Hoy, ante una coyuntura diferente, llena de contrariedades políticas en el plano nacional e internacional, John Kerry solicitó al pueblo norteamericano comportarse como los fun-dadores de la nación. “Es tiempo que entremos en un proceso de reconciliación y apoyemos al Presidente en la contienda en Irak”, dijo.

En otras palabras, que hallemos un camino medio y nos comprometamos a un acuerdo implícito con el presente gobierno. Lo anterior, como resumió Kerry, “no significa que mandemos por la borda nuestros ideales políticos”. Los padres de la independencia no lo hicieron, y nos pide que nosotros tampoco lo hagamos. Por ejemplo, James Madison continuó con su postura conservadora después del Gran Compromiso, y Thomas Jefferson siguió son su política liberal. Años después de la independencia, Jefferson introdujo la enmienda de los Bill of Rights en la Constitución. Este documento sigue teniendo vital importancia en la relación del individuo con el Estado.

En función de gobierno, la administración de Bush tendrá que encarar con los siguientes asuntos para apaciguar las fisuras del proceso electoral. En el plano doméstico, la situación maltrecha de la economía. Desde que asumió al poder por primera vez, los indicadores económicos, salvo ocasiones esporádicas, han demostrado su crecimiento endeble.

Por una parte, Kerry expuso el problema de la fuga de empleos a otros países. Y por la otra, los medios de comunicación fueron explícitos en subrayar los problemas de desempleo y los problemas salariales han sido persistentes en los cuatro años de su gobierno.

La reducción de impuestos, no es la vía asequible para solucionar el problema. Es simplemente una medida paliativa en la presente coyuntura económica. Es como darle una limosna a un mendigo; la gasta en cuanto se la dan. La creación de trabajos es la vía idónea.

A raíz del estado de salud de algunos magistrados en la Suprema Corte de Justicia, Bush va a tener que nominar por lo menos dos candidatos en los próximos cuatro años. Su instinto conservador le promoverá a nombrar a un Juez de la talla de Clarence Thomas, cuyos ideales políticos y sociales han sido de-terminantes en sus razonamientos judiciales. Este es un camino equivocado.

Y en el ramo de la política de los Latinos, el nuevo ciclo de Bush no tiene las trabas del proceso electoral para encarar una política migratoria coherente. Hay que ver en el futuro hasta qué punto la relación amistosa con Vicente Fox puede llevar a una ley que beneficie a los trabajadores inmigrantes.

Finalmente, con relación al conflicto en Irak, su gobierno metió la pata, ahora hay que ver como la saca. Los resultados no son tan halagadores. El número de los soldados norteamericanos muertos se incrementa notablemente día a día. La sociedad iraquí mantiene una animosidad consistente contra las tropas estadounidenses, y los terroristas han encontrado el terreno apropiado para reclutar más simpatizantes.

Así, “Norteamérica tiene que moverse hacia adelante”, puntualizó Kerry en su discurso de concesión. No hay paso hacia atrás, la vida continúa, los problemas afloran y se necesita de un liderazgo inteligente para diluir un proceso electoral lleno de chubascos políticos. Es tiempo de encontrar la brújula.

Dr. Humberto Caspa, especialista en temas políticos y económicos.

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