November 5, 2004

¡No hay radios en estos camiones!

Por Pablo Jaime Sainz

Fidel está afinando su guitarra. A tan sólo unos metros de la garita de San Isidro, Fidel se prepara para la ‘chamba’.

Se pone sus lentes para el sol, se arregla el cabello y empieza a caminar hacia la parada de autobuses.

Después empieza a gritar cerca de una puerta de un camión: “¡Centro! ¡Tercera y Dax! ¡Este camión ya se va!”


Fidel interpretando una canción en el interior de un autobús

Los pasajeros se apuran a subirse al autobús, tratando de llegar a su destino lo más pronto posible. Una vez que el chofer mira que ya hay suficientes pasajeros a bordo, empieza a manejar.

Fidel de un salto sube al camión, con su guitarra en la mano.

Se va hasta la puerta trasera y la melodía comienza.

La puerta negra, Cuando era un jovencito, Un día a la vez, Triste canción de amor…

Algunos pasajeros saludan a Fidel, mientras que otros se molestan y recargan su cabeza en la ventana para tratar de dormir.

Después de cantar dos, tres canciones, Fidel dice con respeto: “Damas y caballeros, perdónenme si los he molestado con mi música, sólo estoy tratando de ganarme la vida al traerles un poco de música a sus oídos. Como ya habrán notado, no soy el mejor de los cantantes ni el mejor guitarrista, pero lo hago de corazón. Si ustedes encuentran en su corazón regalarme una monedita, se los agradeceré. ¡Dios los bendiga!”

Entonces comienza a caminar por el pasillo, y la gente le da monedas (uno, dos pesos, una peseta) y una viejita hasta le da un billete de un dólar.

Fidel agradece a los pasajeros de nuevo, y cuando el camión llega al centro de Tijuana, él comienza a anunciar las calles: “¡Tercera y Negrete! ¡Tercera y Madero!”

Por fin, Fidel se baja del camión, y empieza a caminar hacía el siguiente autobús al cruzar la calle.

*****

Usar el transporte público en San Diego es, en mayor parte, aburrido. Los letreros lo dicen todo: “No se permite comer ni beber. Se prohíben los radios y la música. No se permite la diversión. Vete a dormir”. Rara vez puedes comenzar una conversación amistosa con el chofer. Así que, usar un camión en San Diego es en verdad un desastre.

Pero no es así al cruzar la frontera, en Tijuana.

Es verdad, los camiones aquí no tienen aire acondicionado, no son tan modernos, y contaminan en grandes cantidades, pero la “sensación” es más interesante que la que tienes al usar un autobús en San Diego. Además, es más barato: sólo 50 centavos de dólar.

Cierto: usar el autobús donde sea es una batalla, es mucho mejor tener tu propio carro que depender en el transporte público. Pero vamos a asumir que tienes que usar el camión, te apuesto que te gustaría más la experiencia en Tijuana mucho más.

¿Por qué?: La música en vivo que puedes disfrutar mientras vas a bordo de ese viejo camión. Probablemente te estarás preguntando si los camiones de los que hablo son los que proveen los antros locales para llevar turistas estadounidenses de la frontera a la Avenida Revolución. Pero, no. Estoy hablando de los camiones regulares que usan las personas regulares de Tijuana para llegar al trabajo.

La música en vivo en los camiones la brindan los músicos, en especial los guitarristas, que en vez de tocar en las esquinas, tocan dentro del camión.

Comúnmente las canciones que tocan estos músicos urbanos son éxitos norteños y de banda, aunque algunos si tocan baladas pop y clásicos del rock and roll en español. No existen cifras oficiales de cuantos músicos ambulantes hay en los camiones de Tijuana. Pero en una tarde reciente en los camiones de la ruta que corre de la garita de San Ysidro al centro de Tijuana, conté más de 20.

La mayoría son hombres de 30 a 40 años de edad, como Fidel. Pero también hay muchos niños, que pueden ser indígenas, y mujeres.

“Todo lo que estamos haciendo es llevar música a la gente mientras nos ganamos la vida con un trabajo decente”, dijo Chuy, un hombre de unos 25 años de edad que a pesar de haber nacido ciego, es un maestro tocando el acordeón en los camiones de Tijuana. Con su texana puesta y sus botas, con lentes oscuros, Chuy me dijo que usualmente gana entre 100 y 150 pesos en un día bueno.

Chuy tiene un compañero, Sergio, que lo ayuda a subirse y bajarse del camión. Ambos hacen un dueto (Sergio es guitarrista) que haría que Los Tigres del Norte quisieran contratarlos si los escucharan.

También está el hombre que se llama a si mismo Brother Cool, quien dijo haber nacido en el Este de Los Angeles pero que ahora vive en Tijuana.

“Yo sólo toco rolas de rock and roll”, afirmó, con su guitarra en la mano. “Casi todos los muchachos aquí sólo tocan rancheras, pero a mi me pasan más las oldies. No me puedo quejar: ¡me gano la vida tocando la música que me gusta!”

Los chóferes de los camiones permiten que se suban los cantantes porque los cantantes también son “gritadores”, donde los cantantes empiezan a gritar que el camión está a punto de partir y se dirige hacia tal y tal lugar.

“Esta es una gran profesión”, afirmó Fidel. “Puedo conocer a mucha gente, puedo hacer feliz a la gente con mi música y puedo mantenerme y mantener a mí familia. Todo a bordo de este viejo camión”.

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