November 4, 2005

Recordando a los migrantes en Día de Muertos

Por Luis Alonso Pérez

Este año la muerte cobró las vidas de más de 450 hombres, mujeres y niños migrantes que cruzaban la frontera sin documentos en busca de un trabajo, o con la esperanza de poder reunirse con los familiares que salieron de sus pueblos en busca de una mejor vida.

Para honrar sus muertes, grupos de apoyo a los trabajadores migrantes de ambos lados de la frontera, colocaron un altar el pasado martes 1 de noviembre en Playas de Tijuana, el sitio en donde inicia la barda metálica que al paso de los años se ha vuelto el mejor aliado de la muerte en la frontera.

“La extensión de esta barda ha sido el instrumento principal para desviar a los migrantes a los lugares más remotos y más peligrosos, donde las posibilidades de ser rescatado son mínimas” comentó Claudia Smith de la Coalición Pro Defensa del Migrante. “Cada año en día de muertos nos preguntamos cuantos migrantes más vamos a tener que honrar el próximo año y siempre son cientos más”.

El altar de muertos incorporaba los elementos tradicionales como el papel picado, las veladoras, calaveritas de azúcar, incienso, comida, etc. Pero lo que más llamaba la atención era que al fondo se había colgado una pintura de calaveras acom-pañando a los vigilantes Minutemen en el desierto. La pintura era acompañada por una “calavera” –tradicional poema cómico sobre la muerte– que decía “La calaca, presumiendo de su inglés, les dijo a los cazamigrantes: “Misters Minutomen, no hagan tanta bulla; bastante chamba tengo con la que me da la Patrulla”.

“Con la calavera lo que queremos decir es que sean de la patrulla fronteriza, o sean cazamigrantes, es una necedad creer que pueden sellar la frontera y lo único que están propiciando es que más migrantes mueran” comentó Claudia Smith.

El objetivo de colocar el altar –además de honrar a los muertos– es llamar la atención de los gobiernos estadounidenses y mexicanos ante una situación que día a día se vuelve más grave, así como exigir el alto a la militarización en la frontera y al operativo guardián, que desde 1995 ha provocado las muertes de más de 3,600 migrantes en la frontera de México y Estados Unidos.

Para los grupos de apoyo a los migrantes esta cifra oficial es muy baja, ya que en su trabajo con los migrantes deportados les reportan que al intentar cruzar a Estados Unidos, en muchas ocasiones se encuentran cadáveres u osamentas que no han sido localizadas por las autoridades fronterizas.

Por ese motivo los grupos defensores de los migrantes exigen a la Patrulla Fronteriza realizar campañas de rastreo de los restos de migrantes. Además planean solicitar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México que considere la opción de prestar un servicio telefónico para reportar de forma anónima información sobre la ubicación de los restos humanos.

“No hay peor angustia que no saber si el migrante que uno vio salir con tanta esperanza está vivo o muerto” comentó Esmeralda Siu, de la Coalición Pro Defensa del Migrante. Se calcula que alrededor de un tercio de los migrantes que han fallecido al cruzar no logran ser identificados y son enterrados en fosas comúnes o en cemen-terios como el de Holtville, California.

Para recordar a estos migrantes no identificados, grupos defensores de los trabajadores migrantes realizaron una visita al cementerio de Holtville el Día de Muertos, para colocar flores de cempasúchil y otros adornos tradicionales en sus tumbas, así como un estandarte con la frase “Los migrantes no identificados… por su gobierno olvidados”.

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