November 4, 2005

Matando a la bestia llamada Oscar

Jamie Foxx contento con un personaje de reparto en “Jarhead”

Por Jose Daniel Bort

Tan solo se necesita un salón lleno de gente para hacer feliz a Jamie Foxx. El actor ganador del Oscar el año pasado por su impresionante personificación del genio de la música Ray Charles en “Ray” tan solo necesita una audiencia de tres para hacer su rutina de chistes e impresiones, de las que no se salva nadie.

Ni siquiera sus amigos personales Tom Cruise o Will Smith, a los que él categoriza como “The Men”. “Yo no estoy desesperado por ser la segunda opción después de mi amigo Will Smith para el protagonista de ninguna película. Deja que él y Tom Cruise sean los muchachos de la partida, que yo me coloco por debajo y hago mi cosa por mi cuenta”, dijo Foxx, sin evitar un doble sentido que lanza las primeras risas de la audiencia.

Ya sea un grupo lleno de periodistas, un salón repleto de mandatarios o el público de los clubs de comedia de Miami, donde Foxx comenzó su carrera, el actor no puede evitar usar la comedia para su beneficio. Justamente su personaje en esta nueva película, Jarhead, no necesita ganarse el afecto de sus interlocutores.

“Lo que hago es que me llevo toda esa experiencia de tratar de ser simpático y conectar con la gente que he realizado durante toda mi vida, y luego, en frente del personaje, tú le quitas el tono gracioso y dejas la energía ahí puesta” explicó Jamie.

Cabeza de frasco

En Jarhead, Foxx es el perfecto soldado a través del Sargento Siek, un militar que prefiere su carrera a la compañía de su familia. En contraste con el protagonista de la historia, Tony “Swoff” (actuado por Jake Gyllenhall), quien a su corta edad tiene dudas sobre la vida siendo Marine.

“Esta historia sobre la primera guerra en Irak me daba la oportunidad de trabajar con verdadero talento en Hollywood, así que no lo pensé dos veces en firmar. En ese tiempo, el futuro de Ray era incierto, todavía no teníamos un hogar con la película, así que era cuestión de empezar a moverse”, dijo Foxx.

La movida dio resultado. Foxx tuvo que interrumpir la filmacion de Jarhead para asistir a los Oscares y regresó a la filmación de la película en el desierto californiano con la estatuilla en la mano. “Todos los muchachos me preguntaron: ‘¿Que tal?’ y yo les decía: maravilloso el haber ganado… Ellos me callan y me preguntan: ‘No chico, ¿Quién estaba ahí? ¿Qué tan buena se veía?’, tú sabes como son los jóvenes”, el tiempo cómico de Foxx es perfecto.

La bestia domada

“Lo primero que tienes que hacer es matar a esa bestia llamada Oscar en tu cabeza. Que no te deje convertir en esa persona horrorosa que te puede llegar a convertir. Luego, usas el Oscar para lo que sirve, a la hora de discutir tu participación en una película que te interesa o cuando tienes una causa que valga la pena”, explicó Foxx.

De esta forma, Jamie consiguió el protagonista en la nueva versión del musical “Dreamgirls”, uno de los clásicos de Broadway que todavía no se ha llevado a las pantallas, y la contrapartida de Colin Farell en la versión fílmica de Miami Vice (“yo lo único que hago es seguir a Colin con la pistola en la mano. El bonito adelante”, otra broma de Foxx). Pero la verdadera causa que lo mueve tiene que ver con otra película ya realizada.

El año pasado, Foxx rompió el record de nominaciones al Globo en un mismo año con tres, dos por sus trabajos en Ray y Collateral y otro como mejor actor en una película para televisión, gracias a la película “Redemption”. En ella, Foxx personifica a Stan “Tookie” Williams, el fundador de una pandilla de delincuentes que cambió su vida cuando lo apresaron y empezó a escribir libros para niños invitándolos a no participar en delincuencia, lo que le valió una nominación al Nobel.

“No pueden esperar para ponerlo en la silla. Y lo peor es que lo quieren hacer el día de mi cumpleaños, el trece de diciembre, como para que no se me olvide. Estamos moviéndonos en los lugares más altos para parar esta sentencia a muerte, por alguien que sin ser un santo ha demostrado tener méritos para redimirse. Hemos recibido más de cincuenta mil cartas de muchachos tocados por la historia que se quieren salir de las pandillas”, dijo Foxx, emocionado.

Al final, Jamie no puede evitar lanzar la última broma, que ilustra sus sentimientos con respecto a su nueva fama. “Un hermano en el ascensor me lo puso en perspectiva. Me lo consigo en elevador y me dice: ‘Jamie, mi carnal, felicitaciones en ese grammy que te ganaste, bien merecido’. Eso te pone los pies sobre la tierra”, dijo Foxx.

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