November 4, 2005

Comentario:

La Repercusión de Alito

Por Humberto Caspa, Ph.D.

La nominación de Samuel A. Alito Jr. a la Corte Suprema de Justicia es una reivindicación de los grupos extremistas del partido Republicano; pre-sionaron al Presidente George W. Bush y les dio resultado. Estaba claro que con la primera nominada, Harriet E. Miers, había dudas cómo ella iba a encarrilarse en su nuevo trabajo –si para la izquierda o para la derecha. Con Alito el camino conservador está casi asegurado. Ya sabiendo su llegada al máximo circuitito jurídico, lo importante ahora es determinar los efectos de su arribo en el espectro político del país. ¿Sí va para la izquierda o para la derecha?

Durante la Administración Bush, los dirigen-tes demócratas en el Congreso, especialmente en la Cámara de Representantes, no han sabido llevar una agenda antagónica cohesiva ni mucho menos coherente que se contraponga a las medidas del poder ejecutivo. Las excepciones han sido pocas. Una especialmente sobresale: la contención del nombramiento de un juez latino a la Corte Federal de Apelaciones,

Sin embargo, con la implantación de la Ley Patriota, luego con la Guerra en Irak y últimamente con el nombramiento de John G. Roberts Jr como jefe máximo de la Corte Suprema de Justicia, los demócratas han capitulado a los pies del Presidente Bush. Incluso, durante el proceso previo a la confirmación de Miers, ninguno de los líderes demócratas o personajes de renombre, cuestionaron su capacidad profesional, ni su carácter ni su ideología. Por el contrario, fueron los mismos Republicanos –muchos religiosos fundamentalistas— quienes se interpusieron al nombramiento de Miers.

La prensa escrita y algunos especialistas en cuestiones legales ya están pronosticando que los senadores demócratas no moverán olas para anteponerse a la confirmación de Alito en la Corte Suprema de Justicia. Algunos cínicos del partido Demócrata están tomando esta medida no como un abandono a la lucha política contra los Republicanos, sino como una estrategia programática a mediano plazo.

Veamos qué es lo que cambiaría con una inminente confirmación de Alito. Primero, la corte se inclinaría hacia la derecha. En un futuro mediato, el derecho de la mujer de cesar un embarazo, particularmente la derogación del caso Roe vs. Wade, sería revertido, a pesar de que una mayoría de los ciudadanos estadounidenses opinan lo contrario. Asimismo, se prevé que otros casos pendientes como la reforma al seguro social, propuestas del medio ambiente y contra el sector empresarial; leyes que prohíben el derecho a portar armas, entre otros casos, no tendrían acceso a la Corte Suprema de Justicia. Y si es que los jueces llegaran a contemplarlas, la decisión de la mayoría también se inclinaría hacia la derecha.

En todo caso, los demócratas apuestan, una reacción progresista de la sociedad civil norteamericana a los cambios que ocasionaría no sólo la adición de Alito en la corte, sino también a los problemas de la administración Bush en Irak, el tema de la inmigración, entre otros. Es una propuesta cínica, atrevida y sobretodo irracional si se toma en cuenta los trastornos que sufriría la sociedad.

Tanto liberales como moderados del partido demócrata esperan una recapacitación de los votantes independientes (swing-voters) en las próximas elecciones presidenciales y del congreso.

De los dos, los moderados serían los más beneficiados. Los swing-voters son ciudadanos cuyas tendencia no van ni a la izquierda ni a la derecha; son más bien centristas. No votan por la ideología del partido, ni son miembros de ninguno de ellos, su apoyo en las elecciones es hacia la figura del personaje político o en apoyo/desapoyo a una política del gobierno.

En este sentido, moderados como Hillary Rodham Clinton se encontrarían en condiciones promisorias en las próximas elecciones presidenciales. Por lo menos ella tiene carisma, es mujer, últimamente se ha mostrado como una persona moderada en torno a las cuestiones de seguridad nacional, apoyando el control de las fronteras y restricción al flujo migratorio. Asimismo, su postura con relación al aborto y el derecho de la mujer es más pragmática que ideológica; y su visión de un seguro médico universal ya no está en su agenda política.

A corto plazo, el sector más conservador del partido Republicano encuentra un gran aliado con el nombramiento de Alito. Empero, a mediano plazo, las conquistas políticas que lograron últimamente a expensas de los liberales le costará el apoyo de los votos independientes del espectro político. En la sociedad norteamericana, son ellos los que determinan elecciones.

Humberto Caspa, Ph.D. Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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