November 3, 2000


Encienda Una Vela
Mons. Thomas J. McSweeney,
Director de The Christophers

Promesas Pasadas y Futuras

Sospechando de la gente que hace promesas y no las cumple, el ensayista francés Alfred de Musset escribió, "es fácil hacer una promesa, pero también olvidarla".

Por más que quiere pensar que soy un hombre de palabra, tiemblo al pensar en tantas promesas que, a través de los años, me he hecho a mí mismo y a otras personas, y que por olvido o débiles razones no he cumplido. Sea "se lo prometo para la semana próxima", o "señor, perdóname. Te prometo que no lo volveré a hacer" - mi letanía de promesas sin cumplir es bastante larga.

Y quizás es por eso que he sentido un gran asombro y un profundo respeto por la promesa de los residentes de Oberammergau, una pintoresca aldea alemana en un valle de Bavaria. Durante 366 años, esta gente tan devotamente religiosa, ha mantenido la promesa que sus antepasados hicieron a Dios. En medio de una devastadora epidemia en 1632, los habitantes de la aldea prometieron que, si eran protegidos del mal, interpretarían periódicamente la Pasión de Jesucristo como una forma de celebrar su divinidad.

Los datos históricos indican que la epidemia había matado a uno de cada diez habitantes de Oberammergau. Pero una vez que hicieron la promesa no murió nadie más. La primera representación de la Pasión tuvo lugar en la primavera de 1634, y desde entonces se ha ofrecido cada diez años sin interrupción. Este año, de los 5,300 habitantes, se calcula que unas 2,000 personas participaron en una forma u otra en la primera representación de la Pasión en el nuevo milenio.

Como los miles de turistas que harán el viaje a las montañas de Bavaria para ver este increíble espectáculo, ha estado siguiendo las noticias recientes acerca de aspectos antisemitas de la obra. Como es de esperarse, tales acusaciones han enfriado bastante el entusiasmo.

En el pasado, los personajes judíos eran presentados con cuernos en la cabeza, y se pronosticaba el final del judaísmo como castigo por haber negado a Jesús. Sin embargo, durante el Consejo Vaticano Segundo, la Iglesia comenzó a examinar los viejos prejuicios sobre culpabilidad del pueblo judío y la maldición divina sobre la sangre judía. Y así comenzó a surgir un nuevo entendimiento. El Papa Juan Pablo II ha hecho del azote del antisemitismo el tema central de su llamado al perdón y la reconciliación en el Año de Jubileo.

Pero después de serios intentos de eliminar los pasajes antisemitas, durante muchos años, la obra aún preocupa a judíos y cristianos por igual. Y es así que, en la actualidad, los habitantes de la aldea han estudiado estos elementos y han revisado al guión en forma radical.

Jesús es ahora presentado como un judío que habla hebreo y sus seguidores lo llaman "rabino". Su conducta refleja rituales religiosos judios más claramente, como por ejemplo el seder (la comida ritual judía). En la escena donde la multitud pide por la crucifixión de Jesús, un grupo de actores grita, "¡No!" indicando que no todos los judíos estaban en contra de él.

Muchos cristianos y judíos aún ven serios problemas en la obra, pero estos cambios - modestos aunque significati-vos— son el comienzo. Quizás algún día, aquella promesa del 1600 ayude a eliminar la intolerancia religiosa, especialmente el antisemitismo— la plaga más infame de nuestro siglo 20.

Por cierto, una promesa que valdría la pena cumplir.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-194 "Derribando las murallas", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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