November 2, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Fabián Doman

Las Nuevas Leyes y la Inmigración

La semana pasada el Presidente George W. Bush puso en marcha una nueva ley antiterrorista, cuya aplicación podría provocar profundos cambios en la vida de los norteamericanos y de los inmigrantes que viven en este país.

Varias veces se ha dicho que nada será igual después del 11 de septiembre. Esta ley, aprobada en el Congreso por una amplia mayoría, es prueba de esta nueva realidad. Ahora las autoridades tendrán mayores facilidades para escuchar conversaciones telefónicas, intervenir en los correos electrónicos y congelar depósitos bancarios. Una de las mayores incógnitas que pre-senta la nueva legislación son sus consecuencias sobre las políticas migratorias de la nación.

¿El trato hacia los inmigrantes —legales o ilegales— será el mismo?. ¿Las leyes se han endurecido? ¿Los ilegales estarán peor? ¿En nombre de la lucha contra el terrorismo -objetivo en el que todos estamos de acuerdo- se pueden cometer injusticias? ¿Es lo mismo para las autoridades un inmigrante latino que un musulmán? ¿Afecta esta ley las conversaciones entre Estados Unidos y México para encontrar un estatus migratorio digno a cuatro millones de mexicanos que viven en forma ilegal en el país? Son las preguntas que naturalmente surgen como producto de la preocupación y la escasa información que se entrega. Veamos las respuestas.

Lo más grave de todo el nuevo paquete legal antiterrorista desde el punto de vista migratorio, son las nuevas facultades con las que contará el Fiscal General (en este caso John Aschroft) para calificar —solo por su propia autoridad— a un inmigrante como terrorista. "La cuestión está planteada de esta manera: cualquier persona sobre la que el Fiscal General tenga razón por la cual pensar que puede ser terrorista, sufrirá las consecuencias legales por esa condición. Y en esto están incluídos todos los inmigrantes, legales o no, cuenten o no con Green Card. "De esa calificación del Fiscal solo están exceptuados los ciudadanos norteamericanos", dice el abogado especialista en temas migratorios José Pertierra.

Las autoridades, podrán detener durante siete días sin necesidad de abrir un caso judicial a cualquier inmigrante. Del mismo modo se aplicará con mayor celeridad la disposición vigente que señala que cualquier inmigrante ilegal será deportado desde el momento que adquiere tal condición (por ejemplo al día siguiente del vencimiento de su visa).

"La aplicación de la ley anterior será ahora, digamos más expeditiva" dice la abogada Laura Pruna, para quien sin embargo "para tener un panorama completo primero es necesario terminar la adecuación de las normas de migración a la nueva ley".

Pero más allá de la nueva normativa y de la actitud de las autoridades, hay cuestiones que se deciden por razones políticas: como el nuevo estatus migratorio para los cuatro millones de mexicanos que viven en forma ilegal en el país. Ellos, como la mayoría de los cientos de miles de inmigrantes que solo vienen a este país a trabajar y formar una familia, son otra de las víctimas indirectas de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Los discursos ciertamente preocu-pantes de ciertos sectores republicanos que se oponían a la búsqueda de una solución al problema mexicano —que a su vez serviría como modelo para otros casos— ahora encuentran eco en los comprensibles temores y la necesidad de cambiar las leyes después de los atentados.

Más allá de los discursos oficiales, lo concreto es que por ahora, la cuestión mexicana esta "congelada" y nadie sabe a ciencia cierta cuando se reabrirá. Su falta de resolución, constituye en sí misma, una de las consecuencias más profundas en las políticas migratorias a partir del 11 de septiembre.

En el trato de las autoridades hacia los inmigrantes hispano-latinos no han aparecido cambios, coinciden los especialistas. Ha empeorado, dicen, la situación para las personas procedentes del medio oriente, árabes, afganos, entre algunos, ya sean legales o no, trabajadores, profesionales o estudiantes.

No se han registrado especiales búsquedas masivas en barrios latinos, lo que si ha sucedido en zonas donde residen inmigrantes de origen árabe.

Para el final una reflexión polémica y de la que el autor de este artículo se hace responsable: las autoridades de migracion también tienen obligaciones. Deben cambiar normas, sus tratos a la gente (la mala atención hacia quienes no hablan inglés a veces resulta insoportable), y sus prioridades.

Otra de las enseñanzas que dejan los atentados del 11 de septiembre es que el modo en que se controlaba el ingreso de inmigrantes a Estados Unidos no era el mismo para todos. Mientras terroristas —con antecedentes internacionales en la materia— entraron y salieron de Estados Unidos durante los dos últimos años preparando el mayor atentado terrorista de la historia, los oficiales de inmigración estaban más ocupados en impedir el ingreso de los inmigrantes de origen latino, cuyo único pecado era y continúa siendo, soñar con trabajar en este país.

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