May 31, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Elbio Rodriguez Barilari

El derecho a la verdad

La controversia sobre qué sabían y cuánto sabían el FBI y el gobierno de los EE.UU. antes de los atentados del 11 de septiembre debe terminarse.

La única manera de que se termine es que este gobierno, tan amante de los secretos en nombre de la seguridad nacional, finalmente diga qué es lo que sabía, lo que no sabía, y dónde estuvieron las fallas de seguridad.

Mientras no se llegue al fondo del asunto, esto es todo política. Política del lado del gobierno, y política del lado de los demócratas y algunos republicanos.

Especialmente de los demócratas, que ya se están preparando para disputar las elecciones al Congreso contra un Presidente que disfruta la ventaja de ser visto como el líder del país en una situación de guerra.

Para terminar con la politiquería, hay que saber si fue la incompetencia del FBI lo que hizo que estos datos se archivaran indebidamente.

Si no fue así, y en realidad las altas esferas del gobierno estaban enteradas, entonces la cosa es mucho peor. Porque estaríamos ante un caso extremo de irresponsabilidad, o peor aún, de maquiavelismo político.

El gobierno tiene que decir todo lo que sabe, ya, para que se terminen las especulaciones de que no hizo nada para evitar la tragedia.

Y para que las colosales fallas de seguridad, que evidentemente hubo, no puedan volver a darse.

Mientras el gobierno no ventile esa información con total transparencia, seguirán las especulaciones. Las pretensiones del Vicepresidente Cheney o del Secretario Rumsfeld de que esa “curiosidad” por saber lo que pasó es malsana y debería dejarse de lado, es realmente ridícula.

Por supuesto, los demócratas, algunos republicanos, y la mayoría de los habitantes de este país necesita y merece saber de qué manera se maneja su seguridad.

Otra consecuencia deplorable de este debate, necesario, pero doloroso, es que el público ya no sabe como tomar las advertencias del gobierno sobre posibles atentados.

Estas amenazas, tan generales ¿son reales, o son una manera de distraer la atención del debate sobre las acciones del gobierno antes del 11 de Septiembre?

¿Es mera coincidencia que las advertencias de parte del gobierno y de las agencias de seguridad se multipliquen JUSTAMENTE cuando sus acciones están siendo puestas en tela de juicio por la oposición?

Otro ejemplo, que aumenta las dudas: los repentinos ataques contra Fidel Castro y Cuba ¿son una respuesta a la visita de Jimmy Carter? ¿O son mera coincidencia? ¿Tampoco tienen nada que ver con la proximidad de las elecciones para gobernador de la Florida, donde Jeb Bush es el incumbente?

Tal vez si el gobierno de Bush se mostrara igualmente firme con otras terribles dictaduras, como las de Arabia Saudita, Kuwait, China y el propio Pakistán, entonces las razones de la línea dura respecto a Cuba fuera mejor comprendida por el resto del mundo, la mayoría de los estadounidenses y casi la mitad de los cubanos del exilio.

¿Y la política vacilante y débil respecto a la crisis de Israel y los palestinos? ¿Qué explicación tiene?

La ex Secretaria de Estado Madeleine Albright acaba de decir que la política de Bush padece de “desorden bipolar no tratado”. Fue una manera elegante de decir que no es muy coherente, ni muy clara.

En una situación de grave riesgo, nacional e internacional como la que se vive, es necesario, y es responsabilidad del gobierno, dar a conocer la información necesaria para que la gente no sienta que se está jugando con su destino. O que su seguridad está en las manos de burócratas ignorantes que pueden desestimar datos tan críticos como los contenidos en el ya famoso “informe de Phoenix”. Cuanto antes se haga, mejor.

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