May 30, 2003

La fiesta continúa…

Esfuerzos para evitar las conductas de riesgo en ciudades fronterizas, y las estadísticas del Memorial Day de este año

Por Mariana Martinez

Tijuana, centro, la ciudad está llena de luces y música estridente saliendo de cada uno de los muchos bares en la Avenida Revolución mientras en la banqueta, los meseros invitan a los transeúntes a entrar a tomar algo o comer una botana “dos por uno” “la primera la invita la casa” “las mujeres entran gratis” “margaritas”, las voces de los meseros se entremezclan con los planes de diversión de miles de adolescentes norteamericanos, infantes de marina y militares emplazados en la bahía de San Diego.

“Diez dólares por barra libre” se escucha en muchas esquinas, las palabras mágicas para entrar a bares obscuros y abarrotados de gente moviéndose al ritmo de la música, la cerveza es muy barata y las bebidas de colores exóticos siguen fluyendo entre la multitud mientras unas muchachas —ya borrachas— deciden entrar a un concurso de tangas o de camisetas mojadas donde la ganadora recibe un encendedor con el logotipo del bar.


Jóvenes en busca de diversión.

Nadie está pensando en las consecuencias: peleas, violaciones, golpizas, robos, desmayos y esto es tan solo dentro del bar, mientras afuera, los riesgos aumentan mientras más y más gente intoxicada se sube a su carro y maneja, no sólo poniéndose en riesgo, sino también a gente inocente que se encuentra muchas veces camino al trabajo o fuera de su casa por alguna emergencia.

Esta imagen de fiesta desenfrenada se repite en la mayoría de las ciudades fronterizas cada fin de semana o puente cientos de adolescentes norteamericanos menores de 21 años cruzan la frontera para entrar a los bares mexicanos, donde la edad para entrar es de 18 años; algunos son incluso menores de edad y se las arreglan para entrar dando sobornos o con identificaciones falsas. Según Publicstrategies.org cada fin de semana, mas de 1400 adolescentes y adultos norteamericanos cruzan la frontera hacia San Diego en estado inconveniente.

Tijuana siempre ha tenido esta “leyenda negra” y como prueba de ello es que una de las calles con más bares está justo en el corazón del centro de la ciudad. La Avenida Revolución es una larga calle llena de lugares para bailar y restaurantes que cada vez se adueñan de las calles aledañas a la principal y esta misma imagen es la que despierta la preocupación de algunos padres y de las autoridades, porque son ellos los que esperan a sus hijos hasta la madrugada, o reciben la llamada de la policía o el hospital.

Por eso, a finales de los noventa, un grupo de personas del área San Diego-Tijuana decidieron crear el Consejo para Políticas Fronterizas y en 1997 crearon el proyecto Tijuana- San Diego, cuya finalidad es:


Dos jovencitas visitantes bailando en un centro de diversión.

 Crear leyes más estrictas que no permitan que los menores puedan cruzar la frontera a tomar demasiado y regresar intoxicados a Estados Unidos.

 Busca la prohibición de publicidad y promociones que tengan como público meta a los menores de edad.

 Permitir a las autoridades mayor jurisdicción para intervenir a los peatones menores de 21 años que regresen intoxicados a Estados Unidos y que se haga una verificación constante de las identificaciones de los menores que traten de salir de Estados Unidos hacía México.

El proyecto Tijuana- San Diego fue evaluado el año pasado por el gobierno de Estados Unidos y fue identificado como un modelo digno de seguirse en otras partes del país con problemas similares. El pasado fin de semana largo, que se celebró Memorial Day en los Estados Unidos, la policía de San Diego y un grupo de autoridades de varias agencias gubernamentales guiaron sus esfuerzos a com-batir la intoxicación por alcohol y los conductores ebrios.

El fin de semana de Memorial Day, fiesta para unos y una lección para todos.

El viernes 23 de Mayo, oficiales de las ciudades fronterizas Ciudad Juárez/ El Paso tuvieron una reunión con sus equivalentes en las ciudades de Tijuana/ San Diego para intercambiar experiencias y aprender respecto al proyecto de prevención que busca descender la incidencia intoxicación por alcohol, especialmente entre la gente joven.

Entre las autoridades visitantes se encontraron legisladores, jueces, agentes policíacos y líderes comu-nitarios que se reunieron con la policía, oficiales de estado y activistas del área de San Diego y Tijuana, para esa misma noche dar un recorrido por la frontera.

“Las comunidades fronterizas somos concientes de que enfrentamos una serie de circunstancias muy particulares que hacen más fácil el abuso de drogas y alcohol”, dijo James Baker, del Instituto de Estrategias Públicas, sede del encuentro del viernes “Nuestra meta es la colaboración para crear cambios a largo plazo que mejoren las condiciones económicas, de salud y de seguridad para todos aquellos que a diario vivimos y trabajamos en ambos lados de la frontera” dijo.

Por su parte la Consejera Ciudadana de Ciudad Juárez Ofelia Rosales Mijares dijo “trabajamos en colaboración con las autoridades de El Paso y Las Cruces para disminuir los riesgos de salud relacionados con el consumo de alcohol, y conocer más a fondo el trabajo que se hace aquí en San Diego y Tijuana nos va a ayudar mucho a avanzar hacía las metas comunes y a aprender de los demás”.

La reunión inició el viernes 23 a las 5 PM en la garita de San Ysidro y mientras tanto cientos de adolescentes estaban en sus casas, arreglándose, maquillándose y llamando por teléfono para cruzar la frontera hacía los bares de Tijuana… y esa misma noche me lancé a los bares de la calle Revolución para preguntarle a los encargados y meseros de los lugares sobre qué opinan de iniciativas de ley que dificultaran el paso a México a menores de edad estadounidenses. Algunos se rieron y dijeron: “Solamente van a hacer que ellos mientan o renten un hotel para quedarse aquí y no cruzar la frontera. Si de verdad quieren venir aquí lo van a hacer; prohibirlo simplemente lo hace más atractivo e interesante…”.

Otros, por su parte hablaron sobre por qué los jóvenes vienen a divertirse y pierden el control (un tema mucho más pensado). “Vienen porque su vida esté llena de reglas que cumplir, ni su gobierno ni sus padres confían en su juicio así que no tienen por qué demostrar nada ¿Cómo van a crecer si no los dejan? Leyes más estrictas los harán más irresponsables porque seguirán obedeciendo leyes externas en vez de pensar lo que hacen ¿Cuándo serán responsables por lo que hacen? Estos gringos no saben que significa responsabilidad personal… tienen leyes para todo”.

Después de hablar conmigo se volteaban y simplemente seguían con su trabajo de invitar a los turistas a visitar el bar en el que trabajan; algunos de estos bares tienen capacidad para mil personas. Una de las meseras con las que hablé me contó que este año Memorial Day estuvo increible (volví a los bares el domingo) que estuvo incluso mejor que el año pasado. Sin embargo, apunto que este año no hubo tantos menores, “Para nosotros como meseros es mejor tratar con gente más grande, sobre todo por las multas que pone reglamentos si encuentra menores adentro del bar, además son mucho mas desastrosos. Yo si espero que tengamos mejor clientela aquí en la revolución”, agregó.

Mientras tanto las visitas a esta frontera tuvieron oportunidad de ver los puntos de revisión que se pusieron a lo largo de la franja fronteriza y pudieron aprender acerca de su funcionamiento y efectividad.

Estadísticas reportadas:

 El número de arrestos por manejar en estado de ebriedad aumento en un 65%. La policía de caminos reportó 1,454 arrestos por esta causa, com-parados con 874 del año pasado.

 266 personas fueron de-tectadas por la policía de caminos y detenidas por ello en el área de San Diego. El año pasado sólo 122 personas fueron detenidas por la misma causa.

 Este año 23 personas murieron, seis más que el año pasado. Cuatro de estas muertes fueron en el condado de San Diego, una de ellas un hombre ebrio que conducía y choco contra un árbol en Chula Vista.

Este significativo aumento en arrestos puede ser debido a mayor seguridad y vigilancia policíaca, pero ¿cómo explicar las 23 muertes innecesarias y totalmente prevenibles en las carreteras californianas? Algo no está funcionando y espero que la solución sea explorada desde la educación y no las leyes.

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