May 28, 2004

Comentario

La tormenta se avecina

Por Andrés Lozano

(Parte 2 de 3)

[…] Es vaticinable el desenlace del sainete: AMLO podría ser electo presidente en el 2006 como candidato del PRD y del PRI o facción sustantiva de éste. Ya elegido y con mayoría perredista y priísta facciosa en el Congreso, los demás priístas se alinearán detrás de él. Contará con dócil mayoría legislativa. Agobiará al poder judicial desde el primer día y se rodeará de privilegiados que regentan monopolios particulares bajo concesión. Mientras, monopolistas sociales como líderes de sindicatos y dirigentes de paraestatales harán cola para rendirle pleitesía. Encarcelará y eliminará a algunos charales del Fobaproa, a enemigos suyos surtidos dentro del priísmo y perredísmo en pantomima de ‘la noche de los cuchillos largos’; ridiculizará y expondrá la, ganada a pulso, ineptitud y corruptibilidad del panismo. En suma, a fines del 2007, será el líder más popular en la historia de México. Como los brazales con suásticas que portaban los nazis, las huestes pejistas portarán el símbolo nazi del sol azteca.

Para desgobernar en su estilo previsible, precisará extender y consolidar privilegios. Adoptará medidas de nacionalismo económico aumentarán su popularidad a corto plazo. La máquina de impresión de billetes trabajará infatigable para ese fin. En la práctica estas medidas provocarán inflación, fuga de capitales, desempleo, devaluación y retraso económico, inocultables a partir del 2008. Esto, no obstante, no lo preocupará. Previamente habrá propuesto y el Congreso aprobado, por ovación, su reforma de gobierno dentro de la tradición de las leyes de Nürenberg, incluída la reelección de representantes populares. Recortará el presupuesto del IFE, hostilizará y acotará a los partidos, desacreditará el sufragio con plebiscitos frecuentes e irrelevantes. Tendrá control del proceso electoral federal del 2009 y cada uno de los estatales desde el 2007. El México político del 2009, se parecerá al de 1973. El desprestigiado pan no será contrapeso. La mal arraigada oposición política será arrancada de cuajo con el aplauso de los autodenominados intelectuales. Desde el inicio de su régimen contará con buena prensa. Se plegarán los pocos medios dizque libres. Casi ninguno arriesgará privilegios y subsidios. La prensa mexicana del 2008 será como la de 1975: monolítica y espesa. Periodistas y articulístas independientes se refugiarán en Internet desde algún exilio americano o bajo seudónimos, pues en México o a la luz, peligrará su salud. En toda probabilidad, López Robador, sacará la ropa sucia de TV Azteca y forzará a Ricardo Salinas Pliego a despojarse de su participación en un acto de venganza personal. Alguno(s) de sus validos tomará(n) el paquete accionario en condiciones privilegiadas, irregulares e incompetentes, si fueran posibles más.

Para el 2009 entrará en crisis el sistema. AMLO resolverá el problema de las pensiones de jubilación culpando a la administración panista previa del desaguisado y se saldrá con la suya. Dejará desprotegidos a pensionistas individuales, ajustará sus pensiones a mínimos de hambre. Será aplaudido por ello desde el reforzado y renovado coro de lambiscones: pensionados sindicales cuyas prestaciones se mantendrán e incrementarán. Las frecuentes fallas en suministro de energía también las resolverá culpando antecesores inmediatos, mas no resolverá el problema de abasto. Los mexicanos se acostumbrarán al racionamiento de electricidad y combustibles, a la desaparición de las libertades civiles del foxismo no traducidas en progreso, sino en aumentada irresponsabilidad civil. Cortes de luz y desabasto de combustibles ocurrirán en sincronía con y enfocados a intentos de divulgación del desastre nacional, eficaz recurso para intimidar la libertad de expresión y de movimiento. Para AMLO es crucial ubicar en el lapso 1988-2006 todas las desgracias de México. No puede hacerlo de 1970 a 1988, pues entonces entra en contradicción con los disparates pretende repetir de: Echeverría, López Porpillo y De La Madrid. No le resultará difícil, la población en edad de votar entre 1970 y el 2006 será mayoritaria y sólo ha visto humillación con retroceso. La nacida antes padece amnesia voluntaria y será demasiado vieja para echarse a las calles a combatir la intentona de tiranía. Todo el prd y los peores elementos del pri apoyarán la visión de AMLO, pues unos se justifican y los otros se redimen. El perredismo de AMLO encarna el priismo en su esencia perversa, es su prototipo decantado, del mismo modo como el priismo encarnó lo peor del porfirismo. Es el mismo sistema instituído en 1876, en proceso de degradación, mas con increíble arraigo entre creyentes en milagros sin trabajar.

Continuará…

Andrés Lozano alozanoh@msn.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage