May 27, 2005

Comentario:

El Minuteman Project es un fraude

Por Sheldon Richman

Si la gente que diseñó el Minuteman Project realmente quiere hacer algo por su país, debería dedicar sus energías a librarse del sofocante estado benefactor. Además de todo lo bueno que eso sería para los ciudadanos, también aseguraría que cualquiera que viniese a este país desde el exterior busque otra más que una limosna quitada por la fuerza a los contribuyentes.

Pero el Minuteman Project no se trata de eso. En su lugar, estos “ciudadanos vigilantes de nuestras fronteras” buscan extranjeros que, en líneas generales, buscan vidas mejores, más productivas para sí mismos y sus hijos. Los auto-asignados guardias de frontera informan a las autoridades cuando encuentran alguno. Esto me parece demasiado distante a la herencia de un país que nació en revolución, dedicado a la libertad individual, y escéptico del poder político. Lo irónico es que estos estadounidenses sostienen actuar en la tradición del Minutemen original, esos valientes estadounidenses que estaban siempre listos para enfrentar a los ingleses durante la lucha por la independencia. Pero este argumento es delirante.

En aquellos años coloniales, la actitud de los estadounidenses hacia el poder político se desplegaba cada vez que sacaban a un funcionario de aduanas del pueblo – correctamente maniatado y derrotado. Por el contrario, los traficantes eran vitoreados como héroes. La gente entendía sus derechos naturales por aquellos días. Los que les traían productos eran bien vistos; quienes interferían en el comercio eran mal vistos.

Algo cambió en el medio. Ahora cuando la gente de otros países quiere proveerlos, muchos estadounidenses tienen miedo. No son sólo bienes importados lo que los preocupan; los servicios importados, incluso las labores manuales, los llena de miedo. La mayoría de la gente que viene a este país viene en busca de trabajos por la falta de oportunidades en sus propios países. Es decir, no vienen a llevarse algo, sino a ofrecernos sus servicios. Seguro, quieren consumir. Pero la mayoría de ellos entiende que necesita producir para poder consumir. Tal como alguien dijo, los inmigrantes tienen una boca, y dos manos.

Los participantes del Minuteman Project sostienen que no están contra la inmigración ni los inmigrantes, sino sólo contra los inmigrantes ilegales. Parte del escepticismo está en orden. Si estuviesen convencidos de que los ilegales son beneficiosos para nuestra sociedad, ¿estarían en las fronteras con binoculares y teléfonos celulares? Lo dudo. El proyecto se funda en la preocupación de que los ilegales son malos para los americanos. ¿Pero son malos para Estados Unidos? Económicamente, la respuesta es no. El temor de que los inmigrantes le quiten empleo a los estadounidenses se basa en la falacia de que hay una cantidad fija de trabajo que hacer. Esto, a su vez, se basa en la falacia de que las necesidades humanas están limitadas. Cuando se entiende que nuestros deseos de bienes y servicios son ilimitados, las falacias son expuestas. El trabajo siempre será escaso en relación a nuestros deseos de productos. Siempre que aparece un superávit de trabajo, el culpable es el gobierno, que tiene varias formas de aumentar artificialmente el precio de contratar trabajadores, creando así empleo involuntario. El libre mercado es la solución.

¿Pero qué hay de los inmigrantes que buscan la limosna de los contribuyentes? Indudablemente, algunos son así. Así que pongamos fin a las limosnas – para todos, nativos e inmigrantes por igual. Representan transferencias inmorales por la fuerza de los productores a los no productores y no tienen lugar en una sociedad basada en la libertad y el consentimiento. Revocar los programas del estado benefactor para todos dejará en claro que los estadounidenses no están en contra de los extranjeros, sino sólo en contra de los vividores de cualquier origen.

Si los inmigrantes sobrecargan los servicios gubernamentales – hospitales, escuelas, etcétera – es sólo otra razón para privatizarlos. ¿Wal-Mart, Kroger, y Blockbuster video se quejan acerca de los flujos de nuevos clientes?

Sheldon Richman es miembro senior de The Future of Freedom Foundation (www.fff.org) en Fairfax, Va., autor de Tethered Citizens: Time to Repeal the Welfare State, y editor de la revista The Freeman.

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