May 27, 2005

Era miserable cuando dejé la carrera hace quince años

Por Jose Daniel Bort

A nadie le sorprende, pero es inevitable maravillarse cuando Jane Fonda entra al salón etérea con un paso de Jazz que le sale de forma natural. La actriz saluda muy amigablemente y empieza a escrutinizar a su entrevistador con sus incandescentes ojos azules que no paran de observar hasta el último detalle. Es el reflejo de los tiempos cuando Jane Fonda sentía que la prensa era su mayor enemigo.

“Cuando deje el negocio hace quince años me sentía miserable, internamente no tenía ningún tipo de ganas ni poder interior para actuar. Cuando iba a trabajar me sentía asustada, tenía miedo, estaba en agonía. Los tiempos han cambiado, y ahora soy una persona muy diferente”, confesó la actriz de buenas a primeras, como dejándolo afuera desde el principio.

Fonda no lo puede evitar. Su personalidad alpha la obliga a tomar “el toro por los cuernos”, aún cuando no es su intención. Es esa personalidad tan fuerte lo que le ha producido los comentarios más abrasivos por parte de muchos en la opinión publica. Pero las cosas han cambiado muchí-simo para la actriz que toma su activismo político en serio.

“Hace aproximadamente un año y medio me empecé a sentir completa otra vez. Me pregunte: ‘¿Es que quizá lo podría hacer de nuevo?’ me refiero al maravilloso sentimiento de alegría que usualmente acompañaba a este trabajo. Y llegó a mis manos el libreto de Monster-in-Law. Tenía otras dos ofertas, y me dije a mí misma: ‘No. La quiero hacer a ella (su personaje Fiona). Y de ahí en adelante no me pude parar’”, dijo Fonda.

Una madre posesiva

En Monster-in-Law Fonda interpreta a Viola Fields, una animadora de televisión estilo Maria Celeste Arrarás que sufre un ataque de nervios en mitad de una entrevista y es forzada a retirarse. Incapaz de trabajar, Viola pone toda su atención en su hijo Kevin (Michael Vartan), quien de buenas a primeras le presenta a su prometida, Charlie (Jennifer López).

“La historia funciona porque la gente comete el error mu-chísimas veces de juzgar a las personas sin conocerlas. Viola es una mujer posesiva, testaruda y quizá egoísta, pero aprende una lección importante en la vida y el público inmediatamente se identifica con ella. Lo que me parece gracioso es cuántos miembros de la prensa se identifican con ella desde el principio”, dijo Fonda, lanzando una contagiante carcajada. La actriz conoce a la perfección el fino arte de seducir y atacar al mismo tiempo.

“Otra cosa maravillosa del personaje es el hecho de que no es la protagonista, tan sólo un personaje de reparto. No te imaginas lo maravilloso que se siente no tener el peso de la película en tus hombros, es una responsabilidad muy grande, en especial ahora”, dijo Fonda.

Jennifer en su mente

La actriz tan solo tiene elogios para Jennifer López, a quien considera una maravillosa actriz profesional. “Mira, yo no soy de los que digo que todo tiempo pasado fue mejor, pero ahora la presión es casi imposible de mantener. Cuando hicimos On golden Pond o Coming Home, había un tiempo para construir el boca a boca necesario para hacer de la película un éxito. Ahora Jenni-fer y las chicas jóvenes que están haciendo una carrera tienen tan solo un fin de semana para hacerlo todo, y así es casi imposible construir una fanaticada”, afirmó Jane.

Explica que Jennifer sabía exactamente lo que iba a hacer en cada escena y su tiempo de comedia era impecable. Con respecto a su vida privada, Fonda no podía creer lo que pasaba a su alrededor: “vamos a ver: yo nunca los vi, pero todos sabíamos en el set que había una gran cantidad de Papparazzi tratando de captarla a ella. Todos nos dimos por no referidos y evitábamos cualquier comentario para dejarla que se concentre. ¡Dios mío!

El escrutinio que estos chicos tienen que aguantar estos días es agobiante, esto no existía en mis días. Gracias a Dios yo sigo viviendo en Atlanta y ahí no hay muchas posibilidades para ellos”, explicó Fonda.

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