May 27, 2005

Abril, Mes de Lágrimas, Decepciones, Triunfo y Esperanza para Las Boinas Cafés de Aztlán

Por Ricardo Raúl Pozos y Garay

El racismo contra mexicanos aquí en el suroeste no es nada nuevo y los mexicanos indocumentados, por ser los más pobres e indefensos, se han convertido en el blanco de este racismo. Desde que México perdió la guerra en defensa de su territorio septentrional hace más de un siglo y medio, los racistas se han propuesto rotular a todo mexicano de “extranjero” e “inmigrante ilegal” a pesar de que los mexicanos poseen raíces indígenas. La resistencia del pueblo mexicano ante el racismo tampoco no es nada nuevo. Mexicanos tales como el legendario Joaquín Murrieta, desde mediados del siglo diecinueve, han sacrificado sus vidas en defensa del pueblo mexicano.

En efecto, han sido muchos los hombres y mujeres mexicanos que han luchado en contra del racismo a través de los siglos. Siguiendo ésta tradición de lucha y resistencia es la organización Las Boinas Cafés de Aztlán, una organización integrada por individuos cuya razón de ser es la auto-determinación del pueblo mexicano. Producto del fervor del movimiento chicano, hace más de cuatro décadas, es una de las pocas organizaciones de aquella época aún en existencia. Su estructura paramilitar y preceptos radicales siempre han atraído a los chicanos más militantes sobre todo a la juventud callejera de los barrios, los llamados “cholos”.

LOS ORÍGENES DE LOS BROWN BERETS

Los notorios “cholos” son los “pachucos” de la actualidad cuyos orígenes se remontan a las décadas de los treintas y cuarentas del siglo veinte cuando el consenso entre los méxicoamericanos era recurrir a la asimilación a fin de mejorar su situación socioeconómica, o sea, se habían propuesto dejar atrás sus raíces y cultura por convertirse en personas “blancas”; de hecho, la gran mayoría exigía que se le designara legalmente como tal.

Sin embargo, los jóvenes méxicoamericanos miraban con mucho escepticismo ésta propuesta y muchos la rechazaron por completo. Ellos se inspiraron en los llamados “bandidos” del siglo diecinueve como Joaquín Murrieta y Tiburcio Vázquez por desafiar a la ley americana y rehusarse a ser “americanos”. Estos jóvenes vestían trajes estrafalarios con sombreros y calzado extravagantes cuando la mayoría de los méxicoamericanos sólo aspiraban mezclarse hasta desaparecerse entre los anglos. Por esto se convirtieron en modelos ejemplares treinta años después cuando los méxicoa-mericanos se percataron de que la campaña en pro de la asimilación no había dado ningún resultado. Así comenzó un nuevo movimiento méxicoa mericano con el fin de recobrar su cultura y sus tierras ancestrales en el suroeste de EE.UU., “Aztlán” y apropió el apodo propio de los pachucos, “chicano”.


Óscar Rodríguez y David Rico en la rueda de prensa en el café Chicano Perk

A mediados de los sesentas, el enigmático David Sánchez dio inicios al grupo “Las Boinas Cafés” que estimulaba el “nacionalismo cultural y revolucionario” entre la juventud méxicoamericana. En mil novecientos setenta y dos hicieron titulares al proponerse recobrar la Isla de Catalina para México, alegando que la Isla de Catalina no fue mencionada en el Tratado de Guadalupe Hidalgo (tratado que puso fin a la guerra entre México y EE.UU., y que cedió derecho a EE.UU., anexar mitad del territorio mexicano) y que por consecuencia seguía siendo territorio mexicano.

Armados con una copia de El Tratado de Guadalupe Hidalgo, David Sánchez y unos cuantos otros adeptos se asentaron en la isla y sólo faltaba convocar a los refuerzos para tomar la isla. De repente, Sánchez decidió abortar el plan y se sometió a las autoridades para que él y su pequeño grupo fueran escoltados fuera de la isla y poco después deshizo y abolió a la organización. Hasta la fecha, nadie sabe el porqué de sus aceleradas y repentinas decisiones. Pero no todos los cinco mil miembros abandonaron la organización como fue el caso con el capítulo de San Diego cuyo presidente David Rico ha mantenido la organización en pie por más de tres décadas. Rico y las Boinas Cafés de Aztlán jugaron un papel crucial en la toma y establecimiento de El Parque Chicano. Denominados “Las Boinas Cafés de Aztlán”, se adhieren a la plataforma original de las Boinas Cafés en pro de la autodeterminación del pueblo mexicano.

INICIA UN NUEVO CAPÍTULO

A fines del mes de marzo pasado, se integraron varios nuevos miembros a las Boinas Cafés de Aztlán por lo cual se declaró un nuevo capítulo y marcó un nuevo capítulo en la historia continua de la organización. Los nuevos miembros son variados incluyendo tanto a adolescentes como adultos. En su mayoría son varones—pero algunas hembras también— de los barrios cercanos a El Barrio Logan donde opera la organización desde su comienzo. “Las Boinas Cafés nunca han cesado de ser por completo”, dijo Rico.

LAS BOINAS CAFÉS SE LANZAN EN ACCIÓN

Era la primera semana de abril y Rico apenas había comenzado a adiestrar a los nuevos miembros cuando las noticias de los que se dicen “minutemen” invadieron los medios de comunicación con su propaganda anti-mexicana. “Todos sabíamos que los ‘minutemen’ se dirigían al sur de Arizona pero no de esa manera”, explicó Rico. “Cuando los vi en las noticias—armados hasta los dientes—arrestando a mexicanas y mexicanos, es cuando dije, ‘tenemos que hacer algo’”. El viernes, ocho de abril, a las 23:00 horas, un grupo de Boinas Cafés salió en carro rumbo al sur de Arizona con el fin de analizar de primera mano las actividades de los Minutemen y el ambiente. El resto de las Boinas Cafés permanecieron en San Diego para asistir a una manifestación local el día siguiente.

Once horas después, las Boinas Cafés arribaron al sur de Arizona y se instalaron en Naco. Los “minutemen” eran muy pocos —unos cincuenta a lo mucho— pero sí, el escenario estaba repleto de su propaganda racista. Centenas de vallas y carteleras cubrían los establecimientos y rodeaban las carreteras: “President Fox’s Weapons of Mass Destruction Are Illegals” (Las Armas de Destrucción Masiva del Presidente Fox Son los Ilegales), “Illegal Aliens/Terrorists” (Extranjeros Ilegales/Terroristas), “Close The Border Now!” (¡Cierren La Frontera Ahora!), etc. Este tipo de propaganda inflige mucho daño a la psique del pueblo mexicano, sobre todo a los niños. ¿Qué efecto tendrá la propaganda racista sobre los niños ahí? ¿Serán traumatizados? ¿Se avergonzarán de ser mexicanos cuando sean mayores? ¿Acaso a alguien le importa?

SE FORMULA UN PLAN DE ATAQUE

El catorce de Abril por la mañana se llevó a cabo una rueda de prensa a la cual acudieron todos los medios de comunicación. Ildifonso Carrillo, dueño del café Chicano Perk y partidario devoto de las Boinas Cafés, sin aviso previo, prestó su local para el evento mediático ese día. Las Boinas Cafés, junto con Enrique Morones de Ángeles de la Frontera, tomaron asiento delante de las cámaras y micrófonos para hacer saber su postura y su plan acerca de los hechos en Arizona. David Rico comunicó casos de abuso contra mexicanos indocumentados y documentados. “Frente a las cámaras los Minutemen afirman que no hacen nada ilegal pero nomás se van los reporteros y ellos hacen de las suyas con nuestra gente”, dijo Rico. “Muchos, pero muchos, nos contaron como los Minutemen los han maltratado, insultado y amenazado”.

Al concluir la rueda de prensa, las Boinas Cafés anunciaron que organizarían una caravana con destino a Naco, Arizona que partiría el veintiocho de abril y regresaría el primero de mayo. La esperanza de las Boinas Cafés era organizar una manifestación masiva el último fin de semana de abril para así desanimar a los Minutemen; haciéndolos creer que si continuaban con su “minuteman project” incitarían una ola de manifestaciones por parte de la comunidad mexicana.

ACONTECEN LAS TRAGEDIAS Y LAS DECEPCIONES

La noche del veintisiete las Boinas Cafés se reunieron en el Café Chicano Perk para anunciar su partida el próximo día y se llevaron otra desilución al enterarse que a pesar de haber distribuído miles de volantes y hecho declaraciones a los medios, nadie pudo acompañarlos.

En total, fue un grupo de quince personas —todas Boinas Cafés— las que participaron en la llamada «Caravana de la Defensa de Aztlán». Lo bueno es que fueron muchas las personas las que ofrecieron su apoyo moral y monetario. Se hizo una colecta en el café la cual ayudó bastante con el alto costo de la gasolina. Carmen «Kahlo» Linares, artista y danzante azteca, además de brindar su ayuda monetaria, también ofreció sus oraciones y bendiciones. El capítulo de las Boinas Cafés de Watsonville, California también hizo llegar su contribución monetaria y apoyo moral a las Boinas Cafés.

POR FIN LLEGAN EL CONSUELO Y LAS ESPERANZAS

Las Boinas Cafés salieron de San Diego con rumbo a Arizona a las 19:00 horas el jueves veintiocho de abril tal como lo habían prometido y arribaron a Douglas, Arizona al día siguiente a las 8:00 horas tras haber manejado la noche entera. Una vez instalados en un campamento en las afueras de Douglas, José María Leyva e Ignacio Parra cruzaron la frontera e ingresaron a la cuidad de Agua Prieta, Sonora, México para ponerse al tanto.

Se enteraron que los Minutemen habían abandonado sus instalaciones ahí y abortado su proyecto la semana anterior gracias al ingenio de los redactores del semanal “La Razón de Agua Prieta” quienes organizaron un boicot de los comercios de la ciudad de Douglas el fin de semana del dieciséis y diecisiete. Tan exitoso fue el boicot que se estima que los negocios de Douglas sufrieron pérdidas de miles de dólares. Angustiado, el alcalde Ray Borane de Douglas dio parte a la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, y se giró una orden exigiendo a los Minutemen de abandonar el Condado. De todas formas, las Boinas Cafés aprovecharon esta oportunidad para unirse a manifestaciones locales en contra del racismo en ambos lados de la frontera y caminaron las calles de Douglas y Tombestone, Arizona con banderas mexicanas para dar en la torre a los racistas.

El primero de mayo regresaron a San Diego las Boinas Cafés visiblemente agotados pero muy esperanzados también. La lección más importante que aprendieron fue que es muy cierto el dicho: “el pueblo unido jamás será vencido”.

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