May 27, 2005

Comentario:

Identificación Por Exclusión

Por Alejandro Alvarado Bremer

Se dice que este país es una democracia incluyente. Sí, que promueve y acepta la diversidad.

Las razas, los sexos, las generaciones, las religiones y, de manera creciente, las preferencias sexuales, buscan convivir en una gran comunidad y muchos ya lo consiguieron.

¡Ah! La América que soñamos, y que persiste como sueño para muchos, que trabajan, con-tribuyen al seguro social con miles de millones de dólares al año, pero que en realidad no pertencen, porque se les excluye: no tienen documentos, al menos no autorizados.

Caen en las garras de falsificadores y traficantes de seres humanos para poder realizar trabajos legítimos considerados ilegales.

Son parte de un mercado global o regional que en realidad no lo es, hoy menos que nunca, cuando se da el banderazo de salida a la cacería de inmigrantes indocumentados, en especial los de piel morena, como la Virgencita de Guadalupe, con el respaldo de la Ley de Identificación Nacional.

A partir de ahora, la policía podrá requerir de nuestra licencia en cualquier momento para verificar si estamos legalmente en este país y no somos terroristas o tenemos vínculos con ellos.

Como soy blanquito, de ascendencia europea, las probabilidades de que me escudriñen son menores a la de aquellos que tienen piel café. Esos son los identificados por exclusión, claros objetivos de las autoridades.

Un inmigrante caucásico sin documentos lleva las de ganar: rubio y de ojos azules: de seguro es gringuito, dirá la migra. Esa es la realidad de la discriminación y la xenofobia.

La decisión del Congreso de aprobar la ley dentro del paquete de la guerra en Irak le dio un justificante infalible, pero que obliga al gobierno de George W. Bush, si es sensato, a promover decididamente una reforma migratoria que regule el mercado laboral inmigrante.

La situación no puede seguir como hasta ahora, con cientos de muertos en el desierto de Arizona todos los años, con formas de explotación en todo tipo de empresas, empezando por las agrícolas y terminando con las comerciales.

Cada emigrante muerto o explotado no es otra cosa que el fracaso de la política de seguridad nacional tanto de Estados Unidos como de los países expulsores de emigrantes. El desempleo al sur de la frontera estadounidense ya es un asunto de seguridad nacional.

Si el espíritu de la globalización en verdad existe y no es sólo un pretexto para consolidar la hegemonía mundial de las economías más poderosas a expensas de las débiles, la reforma migratoria debe hacerse una realidad.

De lo contrario se interpretará que la nueva Ley de Identificación Nacional es resultado de la presión que ejercen grupos como “Minute Men”, que habrían logrado en unas cuantas horas la realización de sus sueños, con el endurecimiento irresponsable de la política migratoria de un gobierno que reclama defender la libertad y los derechos humanos dentro y fuera de sus fronteras.

Letters to the Editor Return to the Frontpage