May 24, 2002

Promesas Rotas: Se Construirá Nueva Biblioteca en Centro Comercial de San Ysidro

Por Yvette tenBerge

Aunque los planes de construir la muy necesitada biblioteca en San Ysidro surgieron hace más de hace cuatro años, un reciente cambio de localidad ha enfurecido a algunos residentes que sienten que el nuevo sitio, politicamente-respaldado, puede poner en peligro la seguridad de sus hijos y mantener el local nuevo fuera del alcance de muchas familias.


Simpatizantes del area original de la biblioteca (enfrente izq. a der.) Alicia Jimenez, Jean Romero, Celia Celiceo (fila atrás izq. a der.) Bertha Alicia Gonzalez y Raquel Moran.

Bertha Alicia Gonzalez ha sido residente de la comunidad de más o menos 27,000 miembros de San Ysidro por 42 años. Es la presidenta de Friends of the Library y dueña de un negocio local. Ella está dentro de un grupo de residentes a favor de construir la nueva biblioteca en el lugar originalmente propuesto, el cual esta rodeado por seis escuelas, en lugar del nuevo lugar, el cual está localizado en el centro comercial Las Americas a la orilla de la línea fronteriza de Estados Unidos/Mexico.

Ella recuerda un acuerdo hecho entre el Distrito Escolar de San Ysidro (SYSD) y la Ciudad de San Diego en 1998. “El distrito escolar donó el terreno con el proposito de construir la biblioteca, y la Ciudad de San Diego prometió que buscarían los fondos para construir la biblioteca en ese lugar,” dice la Sra. Gonzalez, quién participó en varias juntas con “los de arriba” en la Ciudad, también. “El pacto se selló.

La Sra. Gonzalez dijo que la Ciudad hizo lo necesario hasta contratar un arquitecto, Manuel Oncina, para preparar los planos. “Manuel visitó y habló con casi toda la comunidad para saber que es lo que queríamos. Desayunó con nosotros, y trajo consigo fotografías de hermosas bibliotecas que han sido construídas en otros lugares,” dice la Sra. Gonzalez. “Escogimos uno de los diseños, le pedimos incluyera un cuarto para ciudado de niños y también escogimos los colores para las paredes”.

Ella y los otros miembros del grupo sabían , que lo unico que faltaba era sentarse y esperar a que los fondos de la biblioteca llegaran y que el nuevo edificio de 25,000 pies cuadrados se construyera para reemplazar la vieja biblioteca de 4,098 pies cuadrados que fue construída en 1924 al Oeste de San Ysidro Blvd.

Sin embargo, el 30 de Enero, 2002, el Consejal Ralph Inzunza del Distrito 8 tuvo una junta no anunciada para anunciar el cambio del lugar de la biblioteca propuesta. Alicia Jimenez, un miembro de Friends of the Library y un proponente del lugar original, fue uno de los pocos miembros de la comunidad presentes en la junta.

“La junta se llevó acabo en un cuarto que tiene un cupo para 48 personas y unas 18 estuvieron presentes. Cuando uno de los negociantes presentes preguntó por qué no había recibido una invitación, le contestó el asistente del Sr. Inzunza que la oficina mandó por correo 4,000 notificaciones,” dice la Sra. Jimenez. Ella declara, que, la mayoría de las personas presentes no representaban a los varios sectores de la comunidad. A su vez, eran empleados de CASA Familiar, una agencia local de servicio social administrada por Andrea Skorepa.

La Sra. Skorepa ha sido un apoyo vocal de Sam Marasco, el dueño y constructor del centro comercial Las Americas, por años. Ella también ha recibido donaciones de su firma LandGrant Development, y lo tiene como miembro de su agencia en su página web de la Casa Familiar.

La Sra. Skorepa dice que el termino “conflicto por interés” es difícil de definir, pero dice que ella apoya el plan de construir la nueva biblioteca en Las Americas solamente porque ella “quiere su comunidad prospere.”

La Sra. Jimenez recuerda que la última palabra del Sr. Inzunza sobre la propuesta de la nueva biblioteca: “Nos dijo que si la nueva biblioteca no se construía en el centro comercial de Las Americas, entonces no se construiría.”

La oficina del Sr. Inzunza no contestó a las llamadas o invitaciones de La Prensa San Diego para comentar sobre la situación y sus tácticas.

William C. Sannwald, Director of Library Design and Development for the Ciy of San Diego, ha trabajado para la Ciudad por los últimos 23 años. Es responsable por ver el el proceso de elegir el lugar para la biblioteca por el Condado de San Diego y dice que el convenio original entre el Distrito Escolar de San Ysidro y la Ciudad de San Diego fue informal. Señala que ni el Distrito ni la Ciudad firmaron un convenio oficial, que el superintendente del distrito y administrador de empresas han cambiado y que el distrito no puede ayudar al proyecto financieramente.

“El distrito estaba de acuerdo en donar el terreno para la biblioteca y estacionamiento de 25,000 pies cuadrados, pero la ciudad tendría que hacerse cargo de $9 millones en gastos de construcción”, dice el Sr. Sannwald, quien explica que la Ciudad originalmente planeaba, y todavía planea, someter una propuesta al parejo de la Proposicion 14 la cual, si pasa, comprometerá al estado a cubrir dos tercios de los estimados $13 millones en costos. “Hay solo una oportunidad de cinco en obtener esta donación, y si se obtiene, la Ciudad todavía tendrá que cubrir el costo más el terreno.”

José Manuel Torres ha sido el Superintendente de SYSD desde Noviembre. El dice que al Distrito nunca se le preguntó si podían poner fondos para el proyecto.

“Sin embargo, con el presupuesto limitado del estado para los próximos dos años y con nuestros propios proyectos de construcción en desarrollo, sería muy difícil asignar fondos adicionales para costos de construccion,” comentó el Sr. Torres, quien agregó que la oferta del terreno todavía existe.

En 1996, la Ciudad de San Diego estableció 766 acres en San Ysidro, como una “area de desarrollo”. Proyectos construídos dentro de estas locaciones pueden recibir incentivos monetarios. El Sr. Sannwald dice que el lugar donado por el distrito, que se encuentra al este de la Interestatal 805 de Otay Mesa Road, no es un lugar de desarrollo, y la Ciudad podría, por lo tanto, no contar con fondos extras si decidieran construir la biblioteca ahí.

Pat Hightman, Redevelopment Program Manager, ha trabajado con la Ciudad de San Diego por nueve años. Ella negoció el acuerdo que la Ciudad sometió con el Sr. Marasco en 1998 cuando él compró el terreno del centro comercial de Las Americas, el cual está dentro del área de desarrollo de San Ysidro. Ella fue la persona que recibió la llamada del Sr. Marasco este año el cual proponía que la nueva biblioteca fuera construída en Las Americas.

“En el contrato que el Sr. Marasco firmó muestra que él debe proveer 50,000 pies cuadrados de espacio cultural. LandGrant pensó que Las Americas debe ser más que un centro comercial, pero las condiciones no estaban bien definidas,” dice la Srita, Hightman. Añade que cuando el Sr. Marasco la llamó, ofreció en proveer materiales para el proyecto, incluyendo el casco del edificio, estacionamiento y mantenimiento del exterior. Esto podría totalizar hasta $3.2 millones.

El Sr. Oncina, el arquitecto contratado por la Ciudad para elaborar los planes originales para la biblioteca, admite que no solo fue la comunidad que se sorprendió del inesperado cambio de planes por parte de la Ciudad. Su firma, Manuel Oncina Arquitects, Inc., la cual ha planeado totalmente 10 bibliotecas, igualmente se sorprendió.

Explica que él fue seleccionado en Abril del 2000 para ayudar a la visión de la biblioteca de San Ysidro hacerse realidad. “Antes del proceso de la selección, hice mi tarea. Me presenté con los Friends of the Library; Me entrevisté con el Distrito quien se acompañaba de la Ciudad en ese tiempo, y me presenté con Casa Familiar. Tuve una gran experiencia con todos”, dijo el Sr. Oncina, quien admite que se “encegueció” por el anuncio de la Ciudad de cambiar la localidad y los arquitectos.

“La Ciudad continuó obstruyendo mi contrato, y en el 2002, recibí una llamada que decía que el Concejal Inzunza había cambiado su forma de pensar; había falsificado una relacion con un contratista quien tenía su propio arquitecto. Pienso que es pura política,” dice el Sr. Oncina, quien no está seguro si su experiencia es inusual con la Ciudad. “Debo decir que me siento emocionalmente relacionado a San Ysidro por sus condiciones, y veo que realmente necesitan esta biblioteca”.

Celia Celiceo es la Vice Presidenta del Club de Mujeres en San Ysidro y gran apoyo del plan original propuesto de la biblioteca. Ella dice que el lugar serviría al 85 por ciento de la comunidad, mientras que el lugar de Las Americas solamente serviría al 15 por ciento de estudiantes, maestros y residentes del área. Ella cree que a la comunidad se le debe dar a escoger donde quieren que construyan la biblioteca.

“La pregunta no fue si la biblioteca iba ser construída o donde, sino cuando. De repente hubo cambio de planes, y a final de cuentas parece que no tenemos el dinero - ellos si. El sitio original es más adecuado, seguro y es más apropiado para familias”, dice la Srita. Celiceo, quien lamenta la manera en que el Sr. Inzunza tomó su decisión. “El debió por lo menos haberle dado la oportunidad a la comunidad de oir ambos lados sobre el tema, algo que nunca hizo”.

Jean Romero ha sido Depositario del SYSD por los últimos ocho años. Ella apoyó el acuerdo original entre el Distrito y la Ciudad en 1998 porque ella “cree que haría de la comunidad un mejor lugar para vivir”. Ella también siente que teniendo la biblioteca en un centro comercial cerca de la línea fronteriza expondría a los niños a cosas tales como el crimen, tráfico de drogas y alcohol.

“Mi cometido personal como representante del distrito es mejorar el estilo de vida de la comundidad. No creo que la biblioteca en Las Americas es lo mejor para familias y niños porque expone a niños al peligro. El Sr. Inzunza una vez comentó que el lugar de la biblioteca no importaría por que los padres ‘siempre acompañan a sus hijos a la biblioteca’, pero no es así en nuestra comunidad, dice la Srita. Romero, quien señala que muchos residentes de San Ysidro no tienen autos. “Aunque la Ciudad ahorre dinero en este proyecto si se construye en Las Americas, aún así no es lo mejor para la comunidad, y nosotros merecemos lo mejor”.

Traducida por Berenice Cisneros

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