May 24, 2002

Comentario

Cuba: Especulaciones Sobre Su Futuro

Por: Manuel R Villacorta O.

El ex presidente de los Estados Unidos, James Carter, ha provocado un hecho verdaderamente trascendental: visitar la Isla de Cuba. Entre los ex presidentes de la potencia norteamericana, Carter es quien más se ha inclinado a favor de cambios políticos, económicos y sociales profundos para la región latinoamericana. Durante su gobierno, Centroamérica en particular, vivió con toda intensidad los efectos de tres conflictos armados (Guatemala, El Salvador y Nicaragua). Un hecho muy particular, es la decisión que el ex funcionario tomó en materia de política exterior, al distanciarse de los gobiernos militares de esos países, acusados como responsables directos por serias violaciones de derechos humanos.

El ex presidente Carter siempre ha tenido una visión muy objetiva de la problemática latinoamericana. Manifestó en repetidas ocasiones que la desigualdad social, la exclusión y la pobreza, generarán siempre conflictos políticos y sociales. Y si bien no subestimó la preservación de la estrategia militar estadounidense para la región, en función de enfrentar el entonces llamado «expansionismo soviético», insistía en que sólo la democracia, la equidad y la justicia, podrían crear una región estable, libre de condiciones objetivas, fácilmente explotables por movimientos izquierdistas orientados al recurso de la violencia, como ocurrió con el FMLN en El Salvador, el FSLN en Nicaragua o la URNG en Guatemala. Ronald Reagan por el contrario, creía en el fortalecimiento militar y en la expansión del gasto a favor de las instituciones armadas.

La vocación democrática del ex presidente Carter, le impulsa ahora a visitar Cuba. Un paso audaz y complejo. Sabe perfectamente que Fidel Castro tratará de darle un recibimiento cordial, como lo hizo cuando el Papa Juan Pablo II visitó esa isla del Caribe. Pero la agenda del ex funcionario de la Casa Blanca, sin duda alguna será mucho más extensa, y tendrá que entrevistarse con activistas anticastristas, proceso éste que deberá ejecutar con precaución dadas las inminentes consecuencias que se producirán adentro y afuera de Cuba.

Es muy probable que el ex presidente solicite respetuosamente a las autoridades cubanas, poner a prueba lo que éstas llaman «la legitimidad política del Partido Comunista», abriendo espacios para la creación de nuevas alternativas políticas, es decir, proceder a instaurar un pluripartidismo regulado que permita a los cubanos, expresarse libremente en el contexto de la organización partidaria, así como en el derecho a la libre elección de sus autoridades en los diversos procesos electorales. Esto no será fácil, porque implica proceder con reformas legales a la Constitución cubana, así como a varias e importantes leyes que regular esa materia. Pero si el ex presidente deja abierto el debate al interior de Cuba en torno a ese proceso de apertura partidaria, habrá logrado mucho.

La separación de Fidel Castro del poder es inminente dentro de corto plazo. Sea por razones radicales (una súbita muerte), o sea por las deficiencias propias de su edad que ya se han manifestado repetidamente. Muchos entonces especulan sobre su sucesor y para el efecto, se mencionan varios nombres, sobresaliendo el de su hermano Raúl. Si bien la separación de Castro de sus funciones (y con éstas, su separación de varios cargos que detenta simultáneamente), habrá de provocar una reestructuración profunda en el gobierno cubano, las bases para la preservación del modelo comunista, siguen estando sólidas. Pero no por mucho tiempo.

Es muy probable que una ideología política radicalmente opuesta al comunismo castrista no logre consolidarse (una derecha liberal extrema), pero sí habrán de surgir con fuerza movimientos políticos con tendencia social cristiana y social demócrata. En todo caso, el peso del Estado seguirá siendo grande, y quizá al perder el poder el Partido Comunista Cubano, el régimen político en la Isla se oriente más hacia el centro, como ocurre en las democracias europeas. La visita del ex presidente nos debe recordar las acciones establecidas por Juan Pablo II en Polonia, cuando éste encontró en Walesa, la resonancia para sus objetivos de liberación. No dudo que al interior del propio Partido Comunista Cubano, existen líderes jóvenes que consideran inminente y necesaria la apertura política en la isla, y que, como ocurrió con Mijail Gorbachev en la ex URSS, habrán de fijar posición cuando las complejas condiciones así lo demanden. Cuba habrá de cambiar paulatina pero irreversiblemente su sistema político, en todo caso, lo más importante será, no sacrificar los altos logros alcanzados en materias como la salud y la educación, un verdadero triunfo que en su dimensión, puede y debe ser emulado por el resto de pueblos y gobiernos en la región.

Villacorta O. esta Doctor en Sociología Política. Residente en Texas. (manuelvillacorta@yahoo.com)

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