May 24, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Diego Alvarez

Carter en Cuba

El ex presidente estadounidense Jimmy Carter terminó su visita de 6 días a la isla de Cuba. Como era de esperarse, esta visita no produjo cambios importantes, ni en el gobierno de Cuba, ni en el de los Estados Unidos. Pero si sirvió para que todos entendiéramos que, como dijo Carter en su discurso en el aula máxima de la universidad de La Habana, tanto Cuba como Estados Unidos deben comenzar a referirse el uno del otro en diferentes términos.

Podría decirse que los pasos para acercar a los dos países se han venido dando como en puntillas. En esta ocasión, un ex-presidente de la nación “enemiga” a los ojos de Castro, visitó la isla. Algo nunca visto ni permitido en los 43 años de revolución cubana.

Y algo mucho más audaz aún fueron algunos apartes del discurso de Carter en el cual criticaba abiertamente el gobierno de Fidel, un discurso que fue visto por millones de personas en Cuba, un pueblo que no está acostumbrado a escuchar diferentes posiciones a las del gobierno unipartidista.

Estas críticas fueron muy bien recibidas, por supuesto, por quienes adelantan el proyecto Varela, un proyecto que pretende cuestionar a Castro y que tratará de que se produzcan cambios al interior del gobierno cubano que conlleven a garantizar la libertad de expresión, apertura a la empresa privada, una nueva ley electoral y elecciones libres.

El proyecto Varela, si bien es respaldado por 11,000 firmas, es considerado en la isla como un proyecto salido de manos contrarrevolucionarias, financiado por Estados Unidos. Sin embargo, el ministro de justicia cubano, Roberto Díaz, ha asegurado que el proyecto no será ignorado, aunque las 11,000 firmas sólo representen el 0.01% de la población de 11 millones de habitantes que hay en la isla.

Carter habló, criticó de frente el sistema de Fidel. Pero también se dio cuenta y fue testigo ante el mundo, y sobre todo, ante el mismo gobierno y la opinión pública de Estados Unidos, que Cuba posee grandes adelantos científicos y educativos. Carter desmintió que el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana estuviera produciendo armas biológicas de exterminio masivo.

Por el contrario, de lo que Carter quedó impresionado, fue de las vacunas que tiene el sistema de salud cubano, como la única vacuna en el mundo contra la meningitis B, y por los intercambios de cooperación que tiene con otros países.

Carter, también visitó un centro de rehabilitación para niños con síndrome de Down y una escuela para niños discapacitados.

A su vez, el gobierno castrense hizo alarde de estos adelantos y del sistema educativo universal, y los puso como ejemplo y muestra de respeto por los derechos humanos. Sin embargo, Carter aclaró que la democracia también incluía “el derecho de todos los seres humanos a elegir a sus propios líderes, el derecho de todos los seres humanos a hablar sin interferencias ni castigos por parte del gobierno, el derecho a organizar partidos de la oposición y confrontar al gobierno de turno (...) Son estos tipos de derechos los que no existen en Cuba, a pesar de que en la Constitución están garantizados”.

Lo más importante para muchos, fueron las palabras de Carter refiriéndose al acercamiento entre los dos países. Lo más claro en esta visita fue que a pesar de las bondades y las arbitrariedades de cualquiera de los dos sistemas de gobierno, ninguno dará su brazo a torcer tan fácil.

Por un lado, Bush no cejará en su esfuerzo de imponer más y más trabas a Cuba y a quienes comercien con la isla, generando con este embargo más pobreza de la que el pueblo cubano necesita; y por otro lado, Fidel no permitirá que su cuasiimperio, creado durante 43 años de mandato, se derrumbe ante la implacable mano del capitalismo.

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