May 21, 2004

¿Pierde Terreno “La Fiesta Brava”?

Por Arnold Varona

Los aficionados a las corridas de toros o “Fiesta Brava” alrededor del mundo, principalmente en España estan enfurecidos. Hace unos pocos dias el ‘Consejo Plenario del Ayuntamiento de Barcelona’ ( una de las plazas que mayor número de corridas celebra en toda España) emitió una declaración donde se expresa contraria a las corridas de toros y en favor de los derechos de los animales, como antes habian hecho las localidades de Tossa de Mar (Girona) y Coslada cerca de Madrid. Aunque sin competencia para prohibir las corridas, la medida es un fuerte golpe a los aficionados del milenario y popular “Arte Taurino”. Quizás una futura tendencia.

Días después otro golpe sacudía mundialmente a los amantes del espectáculo taurino cuando los cables internacionales informaban que el gobierno de China había cancelado con la misma definición humanitaria, sobre el trato a los animales, una planeada propuesta celebración taurina para el próximo mes de Octubre en China.

Un grupo de empresarios chinos planeaban celebrar por primera vez corridas de toros en el complejo turístico de Yufa cerca de Pekin. Ya se había invitado al regiomontano Eloy Cavazos para participar en la celebración china junto al Dr. Jesús Anser Rodríguez del Hospital de Monterrey, Nuevo Leon que iría como médico por posibles heridas ocasionadas por los toros al carecer China de expertos en este tipo de incidentes. La construcción de la Plaza de Yafu, situada en el distrito pequines de Daxing con capacidad para 6,400 espectadores, finalizaría sus trabajos a finales de Mayo. Se traerían toros de Qinghai (provincia occidental con el Tibet) así como tambien los llamados Pian Niu, un hibrido entre el toro y el Yak chino.

No serán estos los primeros reveses en la larga historia de las Fiestas taurinas.

En pleno siglo XVI el Papa Pio V emitió un mandato pastoral que prohibía las corridas de toros por su “primitivismo”. El pueblo español ignorándolo continuó disfrutando de su “fiesta”. Años después ésta pastoral fue derogada por consejos de Fray Luis de León que expresara... “las corridas están en la sangre de la gente española”.

La ‘fiesta brava’ o ‘arte taurino’ como también se le llama a éste espectáculo que apasiona a millones de aficionados en España, Portugal, México, Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, Panamá, Guatemala y Francia, entre otros durante casi tres siglos ha sido inspiración de compositores, pintores y poetas. En las corridas, según algunos, se encuentran todas las artes, desde un pasodoble festivo hasta la profundidad visual en un cuadro costumbrista de Goya, Picasso o Dali.

El tradicional y siempre bullicioso OLE hace arrancar el drama torero...

Desde antes del año 1726, fecha en que el pueblo español convirtiera a Francisco “Paco” Romero, ídolo de los humildes, en el primer torero de im-portancia histórica y cuyas proezas taurinas todavía se oyen tararear en legendarias canciones... hasta hoy en que la Plaza de México, la mayor plaza taurina del mundo conmemora el 58 aniversario de fiesta brava, “El Toreo”, La Fiesta”, sigue despertando enormes pasiones y grandes controversias.

Una opinión generalizada entre los amantes de la tauromaquia consideran a ésta el triunfo consecuente de la inteligencia humana sobre la fuerza bruta. La gracia, la forma y la gallardia maestra del torero en el pase elegante del capote y la muleta. Una especie de ballet dramático con la muerte. Un arte, como en la danza y donde el torero tiene que controlar sus movimientos manteniendo el rítmo del peligro. En ese escenario dramático de la arena, un movimiento mal dado del torero, el artista, significará no solo la interrupción del proceso artístico, así considerado por muchos, sino la muerte real del autor, el torero.

Al pasar los años se han ido creando alrededor del mundo movimientos que se oponen a la fiesta brava. Según informes de esas organizaciones, por lo general antes de comenzar las corridas al toro se le endroga para confundír sus sentidos y movimientos en el ataque. Con la herida que infiere el picador sobre el lomo del toro se comienza una cruel tortura con el sangramiento para debilitar al animal. El informe anti-taurino de estas organizaciones mencionan que al clavar el torero la espada, ya al final, generalmente la estocada no alcanza a traspasar el corazón del animal como es la intención sino se clava en sus pulmones. La bestia, al fín, se ahogará con su propia sangre.

Esta por ver en los próximos años el camino por el que transitaran ambas corrientes de opinión sobre la “Fiesta Brava” y sí una se llega a imponer sobre la otra.

Quizás Fray Luis de León tuviera razón cuando dijo... “las corridas están en la sangre de la gente española”.

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