May 20, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Demócratas vemos

Se me antojaría hoy hablar de la “infortunada” declaración de Vicente Fox de que “Los mexicanos están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer allá, en Estados Unidos”, y de los burdos intentos de aclarar que lo malo no fue la frase sino que lo “malinterpretaron”. Antes de disculparse, se pasó dos días tratando de decir que no había querido decir lo que si había dicho, que un grupo étnico en particular, erróneamente identificado por el color de su piel, puede darse el lujo de escoger algunos trabajos y dejarle otros a los mexicanos.

Pero ya no vale la pena. Ya lo defendió uno de los que ahora parecen ser sus voceros, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, y lo justificó diciendo que “ésa declaración no tiene nada de racista, es una realidad que se da en Estados Unidos y que cualquiera puede constatar”. Pero dejemos que se empantanen solos.

Me parece más interesante hablar de dónde salió la frasecita, es decir de la aprobación de la ley “Real ID”. Y de paso, de la desvergüenza de quienes votaron en su favor. La Real ID autoriza la construcción de más bardas en la frontera, desconoce las Matrículas Consulares (la mexicana y cualquier otra), y obliga a presentar cuatro identificaciones legales para conseguir licencias de manejo en todo Estados Unidos. Se discutió durante más de un año en el Congreso, y los Republicanos consiguieron su aprobación la semana pasada.

Pero no la aprobaron solitos. Aunque en la Cámara de Representantes la mayoría de los Demócratas se opusieron, hubo algunos que votaron a favor.

Por lo general, los latinos Demócratas votaron en contra, e incluso arrastraron con ellos a los Republicanos Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Diaz-Balart y su hermanito Mario Diaz-Balart.

El indudable tache se lo lleva Henry Bonilla, quien votó a favor de que los indocu-mentados no puedan conseguir nunca licencias de manejo. El voto final fue de 261 a favor y 161 en contra.

Pero al Senado, la ley llegó como parte de un gasto extraordinario para armamento, vehículos blindados, municiones y habitación para las tropas en Irak, y basados en que no podían votar en favor de las tropas, todos los Demócratas votaron a favor. Todos.

Guerras no sabemos

Harry Reid, jefe Demócrata en el Senado justificó su voto diciendo que “lo habían dejado fuera de las negociaciones”, y que “los Republicanos están abusando del poder”. Finalmente dijo que “los Demócratas han decidido no votar en contra del gasto en Irak nomás porque la ley incluye la Real ID”. “No lo podemos parar porque ambos partidos apoyan el gasto adicional para las tropas.

Interesantemente, al otro día de la aprobación de la Real ID, Pablo Paredes, ecuatoriano-puertorriqueño, fue condenado a tres meses de trabajos forzados por oponerse a la guerra de Irak y negarse a embarcarse.

Entre sus razones, Pablo dijo que “se niega a respaldar una guerra que considera ilegal e inmoral”. “Si de algo soy culpable”, dice el marinero, “es de mis con-vicciones. Soy culpable de creer que la guerra es ilegal. Soy culpable de creer que la guerra en todas sus formas es inmoral e inútil y soy culpable de creer que como miembro de las fuerzas armadas tengo el deber de negarme a participar en esta guerra porque es ilegal”.

Una experta que testificó en su favor definió la guerra contra Irak como ilegal porque no llena los requisitos aprobados por las Naciones Unidas, ni es en defensa propia ni tiene autorización del Consejo de Seguridad. La misma autorización por el Congreso de Estados Unidos es ilegal, porque el país es parte de las Naciones Unidas y debe respetar sus reglamentos. Hasta el juez estuvo de acuerdo.

Con su oposición, Pablo Paredes demostró más “virilidad testicular” (como dice ahora el gobernador de Illinois), que los senadores Demócratas que votaron a favor de la Real ID por “apoyar a las tropas”.

Para ellos, la consigna parece ser: ¡viva la guerra, que se jodan los inmigrantes!

Email Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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