May 20, 2005

Comentario:

Es Hora de Avanzar en el Senado

Por Raúl A. González

Hay mucha información errónea que rodea el debate sobre obstruccionismo. Los Demócratas han presentado una versión tergiversada, señalando con dedo acusador a los presuntos amenazadores Republicanos en el Senado. Howard Dean, a través del sitio web del Comité Demócrata Nacional, declaró lo siguiente:

En los últimos cuatro años, los Demócratas y los Republicanos han trabajado juntos de un modo bipartidista para confirmar a 208 de los candidatos del Presidente para cargos judiciales, lo que representa más del 95 por ciento de los elegidos por Bush... Ahora, los Republicanos de Washington desean tirar por la borda 200 años de historia del Senado y cambiar las reglas, tan solo porque no consiguen lo que quieren con respecto a un puñado de candidatos radicales.

Esta declaración es absolutamente falsa. Sí, el Senado ha confirmado a más de 200 de los nominados por el presidente para cargos judiciales, pero la mayoría de ellos han sido nominados para los tribunales federales de distrito. Los Demócratas se han negado a votar a 20 candidatos a tribunales de distrito (una categoría por debajo de la Corte Suprema de Justicia de los EE. UU.) o, en algunos casos se han negado incluso a asistir a las reuniones pertinentes.

Sin embargo, la cuestión de fondo no es el porcentaje de confirmación de los candidatos del Presidente Bush. El verdadero problema es el nuevo paradigma de los Demócratas en cuanto a asesoramiento y consentimiento. Antes de este Congreso, los candidatos a cargos judiciales con apoyo mayoritario del Senado siempre han sido sometidos a la votación de los asistentes. Jamás antes habíamos visto que facciones del Senado se negaran a participar en el proceso de asesoramiento y consentimiento.

Que los Demócratas tiren por la borda 200 años de historia del Senado ha llevado a los Estados Unidos a esta innecesaria batalla política.

Pero, ¿quiénes son estos candidatos “radicales”? ¿De qué jueces temibles, de ojos salvajes y siniestros, estamos hablando, jueces que, de algún modo se las arreglaron para subir escalafones sin ser detectados hasta ser candidatos a cargos en las corte de apelaciones federales? La Jueza Patricia Owen ha sido uno de los blancos Demócratas favoritos. Se la ha etiquetado de “radical” y “extremista”. Me desempeñé como Demócrata en la Corte Suprema de Texas con la Jueza Owen y puedo asegurar que estos adjetivos son totalmente equivocados.

La Jueza Owen tiene una destacada trayectoria en el tribunal superior de Texas, y ha recibido las más altas calificaciones por parte del Colegio de Abogados de los Estados Unidos (American Bar Association). Ha trabajado incansablemente para mejorar los servicios legales de Texas para los pobres y ha demostrado capacidades en materia judicial y un discernimiento de primer nivel.

Incluso, la supuesta radical, fue reelegida con un aplastante 84 por ciento en el año 2000.

Nadie reclama que los senadores voten de determinada manera por alguno de los candidatos. Todo lo que Estados Unidos pide es un voto a favor o en contra. Nos gustaría ver a todo el Senado cumplir con su responsabilidad constitucional y dar el “sí” o el “no” a cada candidato.

Los candidatos afectados por las tácticas obstruccionistas ya disfrutan del apoyo de la mayoría, así y todo ya se ha señalado que ellos requieren 60 votos en lugar de los 51 votos que requieren sus pares para la confirmación. Los Demócratas del Senado todavía deben explicar cómo se justifica este tratamiento injusto y desigual, más allá de la aversión política. Tradicionalmente, el Senado ha investigado a los candidatos para cargos en la justicia solo en cuanto a sus calificaciones en materia de competencias y ética, pero los actuales Demócratas del Senado están marcando un nuevo estándar político: los candidatos deben seguir su filosofía política más que demostrar habilidad para aplicar la ley.

Los Estados Unidos y el partido Demócrata se beneficiarían mucho más si estos senadores que están obstruyendo el proceso simplemente siguieran con su trabajo y votaran a favor o en contra de estos candidatos.

Raúl A. González fue Juez de la Corte Suprema de Texas desde 1984 hasta 1998.

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