May 19, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

¿Una Muerte Tan Hermosa?

Un montón de gente maravillosa se tomó el tiempo para escribirme y decirme cómo les afectó mi columna "Muerte en la catedral". Pero entre ellas hay una carta escrita a mano, que me llegó de Pennsylvania y deseo compartir con ustedes — precisamente de Ruth Otto, la viudad de Ray Otto, quien falleció de un ataque al corazón en la Catedral de San Patricio, en la ciudad de Nueva York, mientras yo oficiaba la Misa.

La columna describía cómo la enorme masa de feligreses fue de pronto llevada a la vigilia de la muerte de Ray Otto. Era el día de la Inmaculada Concepción y estábamos celebrando el papel de la Virgen María en nuestra salvación. Y resultó ser una increible experiencia de oración y meditación comunitaria.

Ruth cuenta en su carta que recibió copias de mi columna, de varias amistades en diversas partes del país. "Usted tocó a mucha gente," me dice Ruth, "mi esposo era un hombre maravilloso y Dios fue muy bueno con él al darle una muerte tan hermosa".

¿Una muerte tan hermosa? Estas palabras muestran que Ruth es una mujer de una fe extraordinaria. En medio de la angustia de ese momento, Ruth nos inspiró a todos con la seguridad de que su esposo no podía haber estado en mejor compañía ni en mejor lugar.

Y en cuanto a ese día fatídico, hay aún más bendiciones que considerar, porque nos afectamos unos a otros en tantas formas. Como explica Ruth: "Tengo que agradecer a tanta gente. Dos personas se ofrecieron enseguida y trataron de resucitar a mi esposo antes de que llegara la ambulancia; una enfermera cuyo nombre no llegué a conocer, y un médico de Forth Smith, Arkansas. El Dr. John Swicegood que estaba de vacaciones en Nueva York y había venido a Misa. Vino inmediatamente a ayudar a mi esposo, pero él ya había muerto.

"Luego el Padre John Fraser, un sacerdote de la catedral que vino al hospital a consolarme con sus oraciones.

"Loria Russo, una mujer que estaba en la Misa y se quedó conmigo todo el día, hasta que llegó mi familia de Pennsylvania. Cuando se enteró que mi esposo y yo habíamos ido al Show de Navidad de Radio City Music Hall, hizo que su hija Nicole —que tenía amistades en Radio City— consiguiera que el elenco de las Roquettes firmaran un programa del show. Luego Nicole lo puso en un cuadro y me lo envió.

"Y también todas esas personas en la Misa que rezaron por Ray y por mí. Fue muy reconfortante. Estaba sola pero sé que Dios siempre nos da la fuerza para seguir adelante".

Por cierto. Esa fuerza llegó a través del gesto bondadoso de extraños. La carta de agrade-cimiento de Ruth Otto confirma un viejo dicho irlandés que yo siempre se lo ofrezco a quienes nos visitan en la catedral, procedentes de otras ciudades. "Aquí en la Catedral de San Patricio no hay extraños, sino amigos que aún no han tenido la oportunidad de conocerse".

Y también es cierto, Ruth, que todos nosotros con la oportunidad inesperada de conocerla nos hemos enriquecido. El amor por su esposo, y su fe en Dios en un momento de dolor indescriptible han sido testimonio de que Dios está en usted.

El Día de la Inmaculada Concepción en la catedral será inolvidable para muchos.

"Dios te salve María, llena eres de gracias, el Señor es contigo".

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-208 "Cuando muere un ser querido", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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