May 16, 2003

Que suene la calle

Los niños en situación de calle, se adueñan de la cámara y nos cuentan...

Por Mariana Martinez

La problemática de los niños en situación de calle no es nada nuevo, cada cierto tiempo los periódicos se llenan de estadísticas alarmantes y una que otra foto que impacta, pero que luego se pierde entre los demás problemas del país, acumulándose.

Tijuana, como en muchos otros aspectos es un lugar donde se condensa este problema, donde la fuerte migración se acentúa porque aquí hay más trabajo, la posibilidad de cruzar a Estados Unidos, la búsqueda de oportunidades o algún pariente resultan atractivas para jóvenes y niños que se enfrentan con situaciones familiares desastrosas y deciden huir, porque cualquier cosa parece mejor que eso.

Muchos de los niños que huyen de su casa caen presas de la prostitución, las drogas o el alcohol luchando entre la delincuencia y la rehabilitación en búsqueda de una vida tranquila, que al final es lo que buscamos todos.

Que suene la calle es un proyecto colectivo nacido hace tres años cuyo interés es construir el primer documental audiovisual sobre las realidades de los menores que habitan en condición de calle en Tijuana, a través de la mirada de sus protagonistas, es decir, dejar que los que viven nos narren como es y nos muestren su realidad internalizada.

El proyecto nace en las aulas de la Universidad Autónoma de Baja California, en una línea de investigación de “Estudios Culturales desde la producción audiovisual” de la escuela de Humanidades de dicha Universidad, ahí Itzel Martínez del Cañizo, Abderrahman al sajjad e Ingrid Hernández, comenzaron a pensar en un proyecto interesante, de impacto ante historias poco narradas o desde nuevas perspectivas y que les permitiera utilizar la herramienta del video. Así nace Que suene la calle, la idea fundamental es realizar talleres de música y video en adolescentes en riesgo de calle (se les llama así porque pueden no estar permanente viviendo en la calle pero si esporádicamente) para que ellos realicen y musicalicen su propia historia que complementada con la de los demás y la visión de los realizadores del proyecto pudiera mostrar al público una visión de conjunto mucho más íntima de esta situación.


Gabi, con la Virgen de Guadalupe al fondo.

Con esta visión se logró ganar la beca económica del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) 2001 con la que se logra realizar los talleres de percusión y la capacitación en uso de video de las niños involucradas. Los talleres se llevaron a cabo dos veces a la semana en el centro de rehabilitación MERAC-ARAC (Menores adictos en rehabilitación A.C.) ubicado en esta ciudad. A partir del trabajo realizado por Abderrahman al sajjad como encargado del taller de percusiones y por Itzel Martínez en el taller de video, se construyó un ensable de percusiones con instrumentos hechos a base de materiales de desecho, dándoles a los niños una herramienta de expresión y la posibilidad de trabajar en equipo, con miras a que sean ellas mismas las que musicalicen el documental.

Al avanzar el proyecto se contó también con apoyo de otros estudiantes y egresados de la Licenciatura en Comunicación, Krishna Monárrez, Mónica Sanchéz, Araceli Flores y Sandra Bello, Iván Díaz y la productora independiente Yonke art también se integraron al proyecto.

Pero ¿Cómo lograr una interacción sincera y productiva? ¿Como atravesar los miedos y la obvia desconfianza entre las partes involucradas?

Al año siguiente el proyecto gana la beca FOECA 2002 para la realización de su segunda etapa, que consiste en trabajar con los muchachos en la pre-producción y producción del material para el documental. Ya con una relación establecida entre los cineastas y las niñas elegidas como protagonistas, juntos fueron definiendo ¿Qué querían contar? Después de largas discusiones y acuerdos se decidió dividir el trabajo en:


Vero, en un visillo visual.

a. Representación de mi realidad. Historias escritas y dirigidas por cada una de ellas para recrear momentos decisivos en su vida.

b. Entrevista con las niñas protagonistas de la película.

c. Autoentrevista. Cada una utilizando una cámara como espejo o diario cuenta sus expectativas y búsquedas de una manera sorprendentemente honesta y luego, ya en grupo algunos de los temas son retomados y discutidos por todas.

Este trabajo esta contextualizado por tomas de Tijuana que tienen relación con la vida de estas y de muchas otras personas en situación similar buscando que las personas que luego vean el documental puedan entender mejor sus circunstancias.

Los realizadores satisfechos cuentan con 120 horas de material grabado en casi dos años de convivencia con estas niñas y niños. “…muchas de ellas ya no estan ahí (de hecho la mayoría) porque se han salido o se han escapado o sus mismos familiares las han sacado y desgraciadamente muchas de ellas al salir del centro vuelven a reproducir sus mismas dinámicas de vida”, cuenta Itzel, “o sea que a pesar de que ellas consideran que la droga en sí es el problema, nosotros nos hemos dado cuenta como la droga es una de las consecuencias de su problema, evidentemente generado por la descomposición familiar , la falta de educación y oportunidades de vida pero además, a que sus padres son producto de sociedades descompuestas que heredan patrones de conducta”.

¿Para qué son los amigos?

La tercera parte del proyecto es la más cara: post producción del documental, edición, musicalización, sonorización y masterización de imagen y video; así como la producción de un DVD con información acerca del proceso de construcción.

Los apoyos recibidos ya se gastaron y los realizadores del video se encuentran con que sin dinero su trabajo de dos años y medio se puede quedar como un trabajo que no conozca público. Es entonces que al enterarse de la situación, músicos, dueños de bares, otros realizadores de videos y dj´s amigos ofrecen su ayuda.

El resultado son cuatro noches de fiesta cuyo costo es para Que suene la calle.

Voodoo House y Centro Bar son los espacios en donde grupos como Bye samy, 4 eli, Vía Aérea y Aeroplano tomarán el escenario por una buena causa, acompañados por legendarios dj´s como Tolo y Bostich.

En cada uno de los cuatro eventos (dos los pasados 26 de abril y 10 de mayo) se mostrará el video promocional de Que suene la calle. El próximo evento a realizarse en El Centro Bar el sábado 23 de Mayo con un costo de $5.00dlls (mayores de 18) y el siguiente en el Voodoo House el 24 que costará $4.00dlls y será para todas las edades. Para más información o contacto con los organizadores para ayudar visite www.quesuenelacalle.org. o escriba a quesuenelacalle@hotmail.com

Itzel Martínez y todo el equipo de Que suene la calle están profundamente conmovidos por la respuesta de la comunidad de artistas en Tijuana, dispuestos a donar su tiempo para el apoyo de producciones locales con sentido social que ayuden a crear conciencia y comprensión sobre el estos problemas tan vergonzosamente comunes.

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