May 14, 2004

La tarea épica de disectar La Iliada

Troy goza de buenas decisiones en su rodaje

Por Jose Daniel Bort

Homero escribió dos poemas monumentales: La Ilíada y La Odisea. La estructura del segundo es fácil de convertir en drama moderno ya que es un viaje de aventuras, donde Ulises se enfrenta a sus enemigos uno a uno. De hecho, es una de las fuentes de inspiración de muchas historias modernas. La Ilíada es otra cosa.

Tiene tantos detalles, momentos, personajes que es imposible darle coherencia dramática tal como la entendemos. La nueva aventura de sandalias y espada “Troy” se beneficia de la limpieza de elementos y la necesidad de contar una sola historia, aunque esto signifique que muchos detalles del famoso poema hayan sido extrapolados.


Paris, príncipe de Troya (ORLANDO BLOOM) y Helena (DIANE KRUGER), reina de Esparta.

Por ejemplo, los Dioses sólo son nombrados (por lo que personajes fantásticos estilo “El Señor de los Anillos” desaparecen). Grandes personajes como los luchadores Ajax y Lisandro son minimizados. La historia gira alrededor del doble arrogante Aquiles (Brad Pitt) deseoso de reconocimiento, su rival Hector (Eric Bana) y los reyes de los ejércitos que se enfrentan, el griego Agamemnon (Brian Cox) y y el troyano Priamo (Peter O’Toole).

Paris (Orlando Bloom, en un personaje radicalmente opuesto a “Lord of the Rings”), el hijo menor de Príamo se roba a Helena (Diane Kruger), esposa de Menelao (Brendan Gleeson) durante una visita. Menelao le pide a su hermano Agamemnon la reinvindicación, oportunidad que aprovecha el monarca para ostentar a Troya dentro de su ejército.

Agamemnon duda de la lealtad de Aquiles, quien no conoce enemigos mortales o reconoce ningún rey. Si son necesarios líderes en combate, entonces necesitarán al más grande de todos en la batalla de las batallas del mundo antiguo.

Es aquí donde Wolfgang Petersen, su director, atina con sus personajes. Los temas heróicos del valor, lealtad y honor son cuidadosamente investigados a través de las dos horas y media de película. Donde pierde el foco Petersen es en los temas “suaves”.

Cuando los personajes intrigan o se dejan llevar por sentimientos (en el caso de Brad Pitt, cuando el director le da cuanta excusa sea buena para salir como Dios lo trajo al mundo y mostrar la nueva musculatura del actor), la acción se torna melodrama, o peor aún, falsa.

No por falta de actores, el elenco es ideal. Brian Cox y Peter O’Toole están de premio con sus personajes. Sean Bean merece noción especial como el valeroso Ulises. Safron Burrows y Diane Kruger combinan bellezas hipnóticas con arraigadas expresiones como Andrómaca y Helena. Quizá los más débiles sean los propios protagonistas: Pitt y Bana.

Bana parece un medidor de terremotos. A veces está terriblemente sobreactuado y a veces deja que se le vaya el momento. Lo mejor de su actuación está en el manejo de la espada y la humanización de la pelea. Pitt no puede evitar el maniqueo surfista en muchas de las secuencias, especialmente cuando necesita interactuar con su contrapartida.

Esto es evidente en su relación con su preferido Patroclo, quien en las manos del nuevo Garret Hedlund provoca risa en vez de heroísmo. La relación está desecha de cualquier sugerencia homoerótica (Dios sabe que en año electoral es mejor dejar la controversia afuera) pero esto debilita al personaje en su compleja visión entre la guerra y la paz.

Como siempre, el cine no es literatura y compresar la Ilíada en tiempo cinematográfico es como dejar la secoya en la raíz. Troy se beneficia por la mayor parte de decisiones inteligentes, pero los personajes no son tan tridimensionales como el lector ávido aspiraría. Funciona como entretenimiento, de todas formas.

Troy
Con: Brad Pitt, Eric Bana, Orlando Bloom
Dirigida por: Wolfgang Petersen
Clasificación: R
Chiles: 3 ½ de 5

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