May 14, 2004

Comentario

Abu Garib, Crimen Individual y Sistémico

Por Humberto Caspa, Ph.D

El polémico asunto de los abusos cometidos por soldados estadounidenses en Abu Garib en contra de algunos detenidos Iraqueses apenas está en su parte incipiente. El problema da para más, considerando que existen, todavía, videos por verse y hay un gran número de fotos inéditas que observar. Las imágenes desnudas de efectivos iraqueses evidentemente generaron críticas a nivel mundial, especialmente porque el gobierno norteamericano se “jacta” por su presunta ecuanimidad con los derechos humanos y respeto a los derechos civiles. El suceso en sí, por un lado, tiene implicaciones individuales; es decir fue resultado de las acciones de personas, quienes son claramente identificados en las fotos. Por otro lado, la situación en Abu Garib tiene raíces sistémicas, dado que los actos criminales no se detienen con los individuos captados infragantemente, sino que fueron cometidos tácita o textualmente con la venia de algunos superiores.

En consecuencia, los abusos contra los soldados iraqueses deben seguir un procesamiento meticuloso, lento, y que conlleve al meollo del asunto: enjuiciamiento de jerarcas militares que utilizaron el poder de mando y el sistema para cometer actos criminales.

El recurso de los individuos implicados en el problema, “el sistema me ha incitado a cometer esas atrocidades”, aunque tiene algo de validez, adolece de fundamentos. Individualmente todos los soldados norteamericanos, sin excepción, dado la estructura donde fueron educados y debido a que la sociedad condena explí-citamente este tipo de conducta, tenían la capacidad de auto-absolverse de seguir instrucciones militares que consideraran ilegítimas o criminales. Meses atrás, por ejemplo, un sargento hispano del ejercito, discrepó con las instrucciones de sus superiores al no presentarse a su comando en el tiempo descrito, bajo el argumento de divergencias en torno a los objetivos de la guerra en Irak. Su caso está en proceso, pero él tuvo el derecho de optar por otro camino y no obedecer a sus superiores. Algo semejante podían haber hecho los soldados estadounidenses en Abu Garib, en vez de haberse entregado totalmente al servicio de la ilegalidad.

Existen, sin embargo, otros casos, en donde el individuo puede no ser penado por aparentes crímenes debido a la perversidad del sistema. Las fuerzas armadas de Alemania durante el dominio de los Nazis, por ejemplo, no per-mitieron una clara opción de disensión de los soldados subalternos. La consigna de los nazis era “obedecer al alto mando hasta las últimas consecuencias”. Hannah Arendt, connotada filósofa y socióloga, se refirió a la Alemania Nazi como una sociedad donde transitaba la “banalidad del mal”. En este sentido, el mal o los hechos criminales eran tan comunes que la sociedad los absorbió como parte inmanente de su sistema. Por eso la crueldad, durante la época de los nazis, llegó a su máxima expresión, matando sistemáticamente a millones de judíos y otros grupos étnicos considerados “infe-riores”.

Lo anterior, por supuesto, no sucede en la actual sociedad norteamericana. Actos similares a los ocurridos en Abu Garib son enjuiciados penalmente, tal como expresaron ante el Congreso los altos miembros de las Fuerzas Armadas, incluyendo al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld. En tal forma, a diferencia de la época de Alemania durante los gobiernos Nazis, concretamente con Adolfo Hitler, estos crímenes no son de índole estructural, empero tienen ramificaciones individuales, como explicamos en párrafos anteriores.

Asi mismo, debido a que los crímenes toman parte en forma colectiva y las mismas acciones aparecen de manera repetitiva, el problema tiene raíces sistémicas. No se tiene todavía el recuento total de los hechos como para inferir una conclusión contundente en torno a lo sucedido en Abu Garib, pero las fotos discrepan de que haya sido la mera acción de unos individuos cometiendo hechos deleznables. De manera que la interrogación a los presuntos prisioneros de guerra, en donde la tortura era parte del proceso, como el Senador demócrata Carl Levin manifiesta, estaba siendo ejecutada con la venia de los jefes de batallón.

Va a ser difícil determinar quiénes son las personas implicadas en los actos criminales en Abu Garib, o hasta qué nivel en la jerarquía militar el problema asciende. Lo importante es esclarecer punto a punto no solamente para reivindicar los ideales norteamericanos con la opinión mundial sino también para destituir y enjuiciar a algunos elementos militares, quienes en medio de la euforia chovinista, cometen abusos y patrocinan acciones repugnantes en los establecimientos subalternos.

Humberto Caspa, Ph.D., es especialista en temas políticos y económicos.

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