May 13, 2005

Celebrarán su Día el Próximo 15 de Mayo los Maestros de México

Por: Paco Zavala

Al comentar sobre el contenido de algunos programas de televisión, tanto noticieros, como de contenidos políticos, uno de los temas ineludibles tanto en México como en la América Latina, es indiscutiblemente el de la educación. El único camino como puede lograrse un progreso sostenido y el abatimiento de la pobreza en ésta zona del mundo es: de acuerdo con la opinión de los analistas, conocedores y erúditos por medio del mejoramiento de la educación, en todos los niveles.

Adquiriendo un buen nivel educativo, el individuo conoce mejor sus derechos, deberes y obligaciones constitucionales y demás leyes del país de que se trate, es más conciente de su responsabilidad ante cualquier circunstancia, se coloca en un empleo mejor remunerado y miles de beneficios que obtiene para vivir y hacer vivir mejor a su familia, compartir y convivir más adecuadamente en su entorno social.

En México, durante muchos años no se trató en las aulas de enseñanza oficial, ni privada ni en forma adecuada la materia de: Civismo, hoy día bautizada con el nombre de: Cultura de la Legalidad con un alto contenido de Etica y Valores; con la diferencia de que en otros tiempos lo corres-pondiente a la aplicación y enseñanza de ésta materia se aplicaba desde el primer año de primaria, en la actualidad se aplica al iniciar la secundaria y cuenta con un par de años a lo sumo de estar en práctica.

Sí ésta materia no hubiera sido medio olvidada de la enseñanza oficial, se hubieran ahorrado el gasto de millones y más millones de pesos que se han dedicado a la seguridad pública, se hubiera evitado que los malos políticos saquearan al país, se hubieran evitado muchos homicidios, ¿por qué?, porque la enseñanza y el aprendizaje de ésta materia tan importante para desenvolverse en la vida civil y en la sociedad, con pleno conocimiento de derechos, deberes y obligaciones individuales y colectivos, es de vital importancia, hubiera servido de forma muy di-námica para detener el desarrollo y crecimiento de la delincuencia en todas sus vertientes; como venía aconteciendo con excelentes resultados antes de que ésta materia fuera casi derogada.

Se disfrutaría de una salud social casi completa, porque siempre existen sus excepciones, pero dentro del entorno hubiera mejores y más res-ponsables políticos, servidores públicos, sacerdotes y ministros religiosos, policías, padres de familia, profesionistas, maestros, ciudadanos, niños y jóvenes.

El sindicalismo ha aportado sus beneficios a las agrupaciones obreras, de maestros de oficio y de profesionales en todas sus vertientes, pero ha alejado o casi desaparecido el calor humano y lamentablemente los forjadores compartidos de los futuros ciudadanos también han sido contaminados. Los maestros también han sido infectados, han perdido sensibilidad humana y se han convertido en máquinas de trabajo programadas y de “rezar únicamente por su santo” al abrigo y bajo la sombra de su sindicato, porque así ha acontecido, la unión nacional de maestros ha sido dividida en sectores.

Tal parece que los maestros ya olvidaron cual es su ministerio, conducir y enseñar al niño o joven estudiante: el sendero del bien, del trabajo, de la honestidad, del amor a la patria y a las instituciones establecidas, de la responsabilidad de su vida, de su familia y de las demás entornadas a su alrededor, del respeto al derecho ajeno y al suyo propio, en fín cuantos eventos negativos y lamentables se hubieran evitado si ésta decadencia social no hubiera contaminado tantos sectores.

No es tarde para iniciar y formar un frente común, detener y sofocar lentamente la letal enfermedad y apoyar al gobierno y al pueblo para contrarrestar los embates del mal y así lograr el progreso y el bienestar de las clases sociales más necesitadas.

Los maestros tienen en sus manos el realizar ésta noble tarea, ojalá y tomen conciencia de su responsabilidad, del nacionalismo que debe em-bargarlos y comprometerlos a realizarla con valor y con coraje, para atenuar o sanar radicalmente éste maldito flagelo que ésta a punto de causar un colapso en la sociedad, de enormes proporciones.

En las manos y conducta de los maestros, la ciudadanía confía. No hay que llorar por los viejos tiempos, hay que recordarlos con nostalgia y con amor y rendir honor y pleitesía a aquellos viejos maestros forjadores de ciudadanos limpios y trabajadores, maestros que se han ido para siempre, pero su recuerdo lo tenemos viviendo con nosotros, porque su siembra fue fructífera, forjaron hombres de bien. Y a las nuevas generaciones de maestros, se les invita a que cumplan con su cometido y responsabilidad. ¡Feliz día del maestro!

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