May 13, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Debo, no niego

Como boxeadores a los que salvaron no los buenos puñetazos asestados al contrario, sino la campana, los ex braceros lograron que el último día de actividades en la Cámara de Senadores, se aprobara crear un fideicomiso para administrar el fondo para pagarle a quienes se partieron el lomo, literalmente, trabajando en los campos gringos hace 60 años.

Desde noviembre la Cámara de Diputados aprobó crear el fideicomiso para entregarles un fondo incluido en el presupuesto de 2005. Son 298,5 millones pesos, unos 27 millones de dólares, y los beneficiados serían los migrantes mexicanos que acrediten su contratación entre 1942 y 1946 por las empresas estadounidenses War Food Administration o la Manpower Commission, y se entregaría “como un apoyo social a los trabajadores que ahorraron un porcentaje de su salario, no como indemnización”.

El origen del pago, como posiblemente el lector recuerde, es el dinero retenido a los migrantes mexicanos contratados legalmente para reemplazar a los soldados gringos que se habían ido a Europa y Asia durante la Segunda Guerra Mundial. Alguien tenía que trabajar en los campos, y los mexicanos fueron los elegidos. De sus salarios, se les retuvo un porcentaje que supuestamente cobrarían al volver a México, y que serviría como su “fondo de retiro”.

Pero en realidad lo que se les retiró fue el fondo. Después de meses y años de “ahorros” obligatorios, los braceros se quedaron esperando su “fondo”, pactado entre los gobiernos de México y Estados Unidos como parte del “Programa Bracero”, y que consistía en un diez por ciento del salario ganado por los mexicanos en territorio estadounidense.

El famoso “fondo” debió depositarse en el Banco Nacional de Crédito Agrícola de México, banco hoy desaparecido, y entregarse a los chambeadores al volver al país, que supuestamente usarían para emprender actividades agrícolas.

Pero el dinero se volvió memorándum. “Sólo hay un documento en el que el director del banco informa al entonces presidente, Manuel Ávila Camacho sobre la existencia de un pasivo de 12 millones de pesos, que creemos eran del fondo y que seguramente fueron tomados para financiamiento”, dice el diputado José Trejo, impulsor del pago a los braceros.

Pago. ¡qué iluso!

Ante la desaparición del “fondo” en el bolsillo de algún viejo político, el Congreso aprobó el pago de un apoyo económico a los ex braceros, sus cónyuges o viudas, de forma mensual durante cinco años.

El problema es que la lista de ex trabajadores creció inmensamente en los últimos años. De un padrón original que tenía la Secretaría de Gobernación de 7,000 braceros, hoy haya cerca de 99,000 reclamantes.

Si se divide el fondo entre todos los braceros, a cada uno le tocarán menos de 400 dólares. “Nosotros queremos por lo menos 100,000 pesos por persona”, dice María Reyes, líder de la Unión Binacional de Ex Braceros en Tabasco. “Creemos que es justo después de tanto tiempo que hemos reclamado el fondo y de los daños que nos ha causado no tener dinero en emergencias”. Cien mil pesos por persona sumaría casi 9,000 millones de dólares.

“Es una buena noticia”, dice Maricarmen Rodríguez, de la Organización de Comunidades y Ejidos Municipalistas de Guanajuato. “Algunos braceros ya murieron, pero quedan sus viudas y sus hijos”. Es decir, que los braceros que sobreviven, la mayoría ancianos de 80 y 90 años, estarían dispuestos a recibir de lo perdido lo que aparezca.

Lo malo es que lo aparecido ya se perdió otra vez.

Los míseros 400 dólares por persona fueron aprobados en la Ley de Egresos del 2005, que también incluía reducciones al gasto de varios programas del Gobierno, razón por la que el presidente Vicente Fox lo impugnó ante la Suprema Corte de Justicia. Mientras los senadores votaban a favor del fondo, la Cámara de Diputados recibió una resolución de la Suprema Corte eliminando más de cinco mil millones de pesos, entre ellos los 300 millones de pesos para los ex braceros.

Fox asegura que el dinero de los ex braceros se respetará independientemente de su controversia, y algunos gobiernos estatales le entrarán al programa poniendo un poco de su propio dinero.

Lo que es claro es que no puede haber ningún nuevo programa bracero, como el que propone George Bush a Fox, sin remediar antes la injusticia cometida contra los viejos braceros.

Email Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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