May 13, 2005

Comentario

Conmoción en la Capital

Por Humberto Caspa, Ph.D.

En menos de dos semanas, más de 365 personas murieron en Irak a consecuencia de una ofensiva guerrillera y ataques suicidas de mercenarios terroristas. “Mientras no suceda nada en nuestro país, todo anda bien”, decía cínicamente una persona con quién mantenía una conversación en torno a la guerra. A una hora después de esa charla, un avión Cessna 150 vuela a tres millas de la Casa Blanca. Washington se paraliza, el país nuevamente se conmociona por el recuerdo de Septiembre 11.

No sucedió nada trágico; sólo un piloto y un aprendiz aprehendidos por las autoridades militares y del FBI. Más tarde, los dos fueron liberados como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, la gente en la capital cosmopolita estuvo desesperada, los medios de comunicación mantuvieron alterados a todo el país a lo largo de una hora. Es que la proximidad con que volaba el avión Cessna sobre la Casa Blanca, dio suficiente motivo para que funcionarios contraterroristas dieran un signo de “alerta roja”.

Este incidente hace constar que la guerra convencional está, evidentemente, tomando curso en Irak. Empero, la guerra contra el terrorismo ultra-conservador de una facción de la religión islamista se extiende a suelo norteamericano. El centro de acción de esta guerra no es Irak, sino Washington y las otras urbes norteamericanas.

De momento los ciudadanos norteamericanos se olvidan que la guerra contra el terrorismo mundial continúa. Al Qaeda está tan vivo cómo cuando hizo su aparición trágica en ese día lúgubre del 11 de Septiembre, aunque algunos miembros de este grupo, especialmente aquellos afiliados directamente al comando de Osama Bin Laden, están relativamente pasivos en los últimos años.

Algunos medios de comunicación y especialistas en la materia, han atribuído el silencio de Al Qaeda al probable desmoronamiento gradual de su liderazgo. Se cree que Osama Bin Laden ya no cuenta con los mismos recursos materiales y no tiene la misma capacidad de comunicación para sobrellevar sus planes belicosos. Por eso, últimamente no ha llegado concretar otro golpe ni contra Estados Unidos ni contra uno de sus aliados. Se cree también que su captura sería un golpe duro contra el grupo Al Qaeda, aunque no sería el fin de los atentados terroristas.

El problema, en todo caso, ya no es tanto el mismo Osama Bin Laden, sino la ideología que fue diseminando por todos los rincones del mundo. Lamentablemente su pensamiento político de gobierno, basado en Islamismo fundamentalista y retrógrado que no tiene cabida en el mundo globalizado, fue asimilado por individuos y grupos afectados, paradójicamente, por este proceso globalizador.

El “diablo” o el ser maligno que está destruyendo su cultura religiosa es el capitalismo deshumanizador. Como Estados Unidos es la esencia de este sistema económico y su máximo representante es, por lo tanto, su enemigo principal. Cualquier país alineado con el gobierno norteamericano también toma parte de la supuesta confabulación contra el islamismo. Por eso los países aliados del gobierno norteamericano en Irak son, a menudo, acosados por insurgentes guerrilleros y terroristas de Al Qaeda.

Asimismo, los nuevos simpatizantes terroristas no están afiliados oficialmente a Al Qaeda, pero conllevan sus mismos principios. De la misma manera, pueden llegar a causar devastadores golpes contra suelo norteamericano o sus aliados. Un ejemplo claro de este nuevo tipo de insurgencia –simpatizantes ideológicos del grupo Al Qaeda— es el acto terrorista de Madrid en marzo del año pasado. Grupos no afiliados a Al Qaeda hicieron detonar bombas en el metro de esa ciudad, matando a mucha gente.

Lamentablemente para las agencias de inteligencia del gobierno estadounidense y de sus aliados, los medios para detectar a estos grupos es todavía mucho más difícil que encontrar a Osama Bin Laden. Los sim-patizantes del grupo Al Qaeda, como ya se ha comprobado en algunas ocasiones, pueden estar residiendo en nuestro suelo y pueden ser ciudadanos norteamericanos. Un golpe de ésta gente, aunque probablemente de menor intensidad que de Septiembre 11, puede ser certero.

Aquí no se trata de crear miedo en nuestra sociedad. Por el contrario, seamos sensatos y tratemos de recordar que la guerra contra el terrorismo persiste. El principal centro de acción no es Irak, sino nuestro propio suelo. El Cessna que voló cerca de la Casa Blanca fue un claro comprobante.

Humberto Caspa, Ph.D. Profesor de Economía Política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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